Estas soluciones térmicas rechazan el calor radiante de las edificaciones hasta en un 97%, haciéndolas más fresca y disminuye el consumo energético por el uso de ventiladores o  aire acondicionado hasta en un 50%.

Por: Revista Summa

Desde 1937 Costa Rica no atraviesa una sequía tan pronunciada como la actual, con grandes extensiones de suelos resquebrajados por la falta de lluvia y con signos severos de desnutrición en el ganado de zonas como Guanacaste.

Ante estas condiciones, muchos costarricenses han tenido que modificar sus hábitos, no solo para prevenir el padecimiento de algunas enfermedades ocasionadas directamente por el sol o el calor como el cáncer de piel, los problemas renales o estrés calórico; sino también para conservar mejor y de un modo más rentable los productos alimenticios.

Prodex, empresa totalmente costarricense, ofrece los aislantes como una alternativa para mitigar el impacto del calor en las empresas que producen algunos alimentos, así como el bochorno en las casas, edificios o bodegas que se ubican principalmente en las zonas calientes de nuestro país como Alajuela y Guanacaste. Estos aislantes rechazan la energía solar y disminuyen el calor radiante en un 97% dentro de las estructuras, haciéndolas más frescas.

“Otros aislantes térmicos tradicionales funcionan como retardadores del paso del calor, almacenando esta energía en su interior, generando una acumulación del mismo en la parte interna de la casa, edificio o bodega. Nuestro sistema, en cambio, funciona como un espejo que continuamente está rechazando la energía”, aseguró el Ingeniero Pablo Sobrado, de la empresa Prodex.

Los aislantes le permiten a muchos empresarios mantener  temperaturas bajas en sus áreas de procesamiento o almacenamiento de alimentos como frutas,  vegetales, azúcar, salsas, café, carne procesada, pescado y plantas y follajes, entre otros; así como también los productos de laboratorio, ya que el aislante baja las temperaturas hasta 30°C y disminuye el consumo energético por el uso de ventiladores o  aire acondicionado hasta en un 50%.

“Empresas como la Liga Agrícola Industrial de la Caña de Azúcar (LAICA), utilizan los aislantes  para controlar las temperaturas de sus bodegas, evitar que el azúcar cambie de color si se expone más de 30°C o se coagule por la humedad. Pero además, mantiene las instalaciones frescas, ahorra desperdicios y no aumentan la tarifa eléctrica con el uso del aire acondicionado”, comentó el Ingeniero Sobrado.

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