Hechos promisorios incluyen la firma de un acuerdo comercial con Corea del Sur, que ya se perfila como el sexto destino para las exportaciones salvadoreñas.

Por Revista Summa

El Salvador contaba con indicadores estables antes del impacto por la pandemia del Covid-19, según muestran los datos recabados en el informe trimestral del país elaborado por EXOR LATAM.

El Banco Central de Reserva (BCR) anticipaba un crecimiento del 2,5% en el Producto Interno Bruto (PIB) para 2020, cifra que deberá ser revisada debido al impacto económico previsto por la pandemia, que ha obligado a las autoridades a tomar medidas de contención como la cuarentena domiciliar obligatoria para la mayoría de la población. El Ejecutivo prevé que con ello se logrará minimizar la propagación del virus entre la población y más adelante se tomarán medidas adicionales para reactivar el aparato productivo.

El análisis de EXOR destaca el estado de las cosas antes de la crisis, lo que permite apreciar mejor el panorama para la posterior recuperación. Por ejemplo, los bonos soberanos finalizaron el 2019 con rendimientos históricamente bajos. Los mercados tenían una buena perspectiva sobre el país, sobretodo después de que el presidente Nayib Bukele lograra una histórica aprobación del presupuesto general del Estado para 2020 y el financiamiento necesario para el mismo, pese a no contar con una bancada legislativa numerosa.

Asimismo, el bono a vencer en 2050 cerró en diciembre con un rendimiento de 6,5% y el de 2035 con el 6,11%. Sin embargo, la pandemia ocasionó a principios de 2020 un colapso en los precios de bonos de mercados emergentes y El Salvador fue uno de los más susceptibles a la caída. “El aspecto positivo a rescatar es que los títulos de El Salvador pueden ser los que muestren la más rápida recuperación entre los soberanos de la región”, precisa César Addario, CEO de EXOR LATAM.

Fortalezas

El país cuenta con un sector financiero sumamente sólido, con un saldo de créditos de US$733,1 millones a enero de 2020, el mayor monto en 17 años, pese a que la cantidad de préstamos otorgados se redujo.

Las finanzas públicas lucían bien encausadas al cierre de 2019, con una recaudación tributaria de US$4.913,7 millones (equivalentes a un 18,4% del PIB) y aumentos del 5,31% en el IVA y del 3,96 % en el Impuesto sobre la Renta. Los gastos, por otro lado, sumaron US$6.628 millones, equivalentes al 24,8% del PIB.

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