FUSADES mide mensualmente el Índice de Confianza Empresarial (ICE), el cual representa la combinación de la opinión empresarial del desempeño actual de la economía y las expectativas de la economía.

Por Revista Summa / Fuente Fusades

Desde el 1 de junio de 2019, asumió un nuevo equipo de gobierno en el Poder Ejecutivo, el cual empezó implementando un conjunto de políticas públicas en las áreas de seguridad, economía, social e institucionalidad.

Según la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades) este proceso se presentó en el contexto de una economía mundial que se viene desacelerando y muestra riesgos de convertirse en una recesión; por el momento, en El Salvador, esto se ha traducido en un menor crecimiento de las exportaciones, en caída de la inversión extranjera, y, además, las remesas han perdido velocidad. Si bien existe un positivo cambio con base en las medidas anunciadas e implementadas, persisten inquietudes sobre su sostenibilidad y rumbo de mediano plazo; por tanto, la elaboración, divulgación e implementación de un plan de desarrollo con visión estratégica compartida, será una contribución que debería impulsar el Ejecutivo para coordinar esfuerzos con la participación de los diferentes actores nacionales, para caminar hacia un rumbo sostenido de prosperidad y bienestar para todos.

Las encuestas sobre confianza empresarial muestran una mejora muy importante en junio y julio de 2019; lo cual permite formular preguntas de investigación así: ¿los cambios favorables de las expectativas empresariales serán temporales o duraderas? ¿cuáles son los factores que inciden en la sostenibilidad del cambio? La presente Posición institucional busca contribuir con ideas para formular una respuesta de lo que se necesita, para lo cual aborda las áreas siguientes:

1) el rol de las expectativas en la economía

2) resultados de la Encuesta de Percepción Empresarial

3) dos episodios en El Salvador de expectativas temporales y duraderas

4) casos internacionales de expectativas duraderas (Chile) y temporales (Argentina)

5) Algunas sugerencias de lo que El Salvador puede hacer para aprovechar y extender el incremento de las expectativas favorables.

La confianza empresarial mejoró en junio y julio

FUSADES mide mensualmente el Índice de Confianza Empresarial (ICE), el cual representa la combinación de la opinión empresarial del desempeño actual de la economía y las expectativas de la economía. Los resultados muestran un repunte al alcanzar el índice un valor de 130.8 en julio de 2019, siendo el segundo dato más alto de toda la serie desde 2005 (el mayor fue 136.9 en diciembre de 2006); en junio de 2019 el índice subió a 120.0, el más alto en cinco años.

Los empresarios entrevistados por la Fundación, están percibiendo una mejora en el clima de negocios, impulsada por la llegada del nuevo equipo de gobierno en el Poder Ejecutivo (desde junio de 2019), el cual está implementando cambios en ciertas políticas públicas, como por ejemplo: i) el combate de la delincuencia de manera más efectiva (reducción de los homicidios); ii) aduanas más eficaces, hay una mayor apertura para dialogar con el sector productivo para solventar problemas críticos heredados, como lo fue la mala implementación de la Declaración Única Centroamericana (DUCA), la cual se solucionó en diálogo con el sector empresarial a través de la Comisión Intergremial para la Facilitación del Comercio (CIFACIL); iii) señalando casos de nepotismo y corrupción de la anterior administración; y iv) se han fortalecido las relaciones con Estados Unidos, el principal socio comercial de El Salvador, entre otros cambios.

Las expectativas han repuntado en los últimos meses

El Índice de Expectativas empezó a aumentar desde 126.5 en mayo a 130.8 en julio de 2019, cuando el promedio del año anterior había sido 110.7. Si bien las elecciones fueron en febrero de 2019, no elimina el proceso de transición entre el gobierno saliente y entrante; fue hasta junio que entró la nueva administración que se empezaron a implementar las medidas. Los empresarios entrevistados han tomado en forma muy positiva las medidas anunciadas e implementadas, que se han traducido en la mejora de las expectativas. Al revisar los dos cambios de los gobierno anteriores, se observa que en junio de 2014 el índice fue 118.9 (levemente arriba de 112.2 del mes previo) y en julio cayó a 106.4; por su parte, en junio de 2009 fue 119.4 y el siguiente mes disminuyó a 106.5.

Fusades afirma que será importante que en El Salvador se continúen las medidas para combatir la violencia, mantener el diálogo con el sector privado, y promover el combate a la corrupción. Estas medidas iniciales que se han convertido en una especie de golpe de timón, es conveniente que pasen a formar parte de un plan nacional más integrado y con una visión estratégica, que facilite la coordinación y las iniciativas de cada cartera del Estado; que el sector privado sea parte y apoye el redireccionamiento positivo; y que la cooperación internacional sustente técnica y financieramente las medidas.

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