En el mundo de los negocios surgen dinámicas de trabajo vinculadas a profesiones que con pasar del tiempo se reinventan o evolucionan para responder a la realidad de hoy, ante las que el sistema educativo debe adaptarse con mayor celeridad.

Por Rocío Ballestero

Actualmente, muchas profesiones se ramifican y demandan formación integral, lo cual para su completo éxito y competitividad solo se puede atender desde los centros de estudios superiores.

Oscar León, rector de Quality Leadership University, sostiene que con los avances en el manejo de datos (Big Data) e Inteligencia Artificial (IA) todas las carreras debiesen estar evolucionando.

En eso coincide Adriana Angarita, presidenta de la Asociación de Universidades Particulares de Panamá (AUPPA) y rectora de la Universidad del Istmo, quien agrega que en Panamá y el resto de Latinoamérica las carreras que están evolucionando son aquellas que tienen que ver con la automatización de procesos, relacionadas directamente con el impacto de la era tecnológica.

“Estas tecnologías están transformado los modelos de negocios y las profesiones per se en áreas como ciberseguridad, Big Data, Inteligencia Artificial y otros, relacionados principalmente con las necesidades y nuevos servicios para los clientes, basados en sistemas de información. También se observa un potencial enfoque en carreras que tiene que ver con bienestar y calidad de vida de los seres humanos”, dice Angarita.

Para la presidenta de AUPPA, Panamá se está preparando para todos estos cambios desde las universidades particulares, en carreras enfocadas en tecnología y análisis de información, ya que es muy importante contar con especialistas de esos campos. 

“Es necesario que las universidades estatales avancen en este tema para que podamos ir todos al mismo ritmo. A pesar de los retos que tienen las universidades particulares, hay voluntad de sus formadores, quienes creen en la evolución de la profesionalización”, sostiene por su parte León.

Ambos formadores consideran que en Panamá hay detractores de la transformación de las carreras modernas y que el gran reto de los docentes es hacer posible el alineamiento de la realidad de los negocios y la competitividad con lo que se imparte en las aulas.

Según León, la situación nacional es “grave” debido a que la actualización o creación de un programa fácilmente puede tomar de 1 año o 2, en el 80% de los casos, debido a un sistema supeditado a las directrices y aprobación de la Comisión Técnica de Desarrollo Académico.

“No estamos respondiendo a la competitividad del mercado laboral. El último reporte del World Economic Forum (WEF) constató que el país descendió 14 posiciones en los últimos 3 años, al caer al puesto 66, en lo referente a cantidad y calidad del talento humano.

Ya no es necesario enfocarse tanto en contenido y memorización de datos, sino en el desarrollo de competencias humanas, culturales y de relaciones interpersonales. La comunicación y, sobre todo, el desarrollo de las habilidades de creatividad e innovación es lo que nos diferenciará de las máquinas”, puntualiza el profesional.

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