Personas verdaderamente cordiales son las que deben liderar los negocios, porque creen que un mundo mejor es posible y están dispuestas a trabajar por ello.

POR Estrella Flores-Carretero, neuropsicóloga, presidenta de Instituto Europeo de Inteligencias Eficientes y directiva de Cala Enterprises.

Siempre he pensado que una de las principales cualidades que deben bus- car los reclutadores de recursos humanos, a la hora de contratar trabajadores para sus empresas, es la cordialidad. Es un ingrediente imprescindible para impulsar el bienestar en el ambiente laboral y el cuidado emocional de los equipos, y tiene un efecto indirecto sobre la productividad y el combate del estrés que dicen sentir más del 40% de los empleados en sus organizaciones. Se supone que la cordialidad o amabilidad debe entrenarse desde los primeros años de vida, tanto en el hogar como en la escuela. Sin embargo, no basta con aprender normas de comportamiento en la más tierna infancia, sino que es necesario ponerlas en práctica todos y cada uno de los días de nuestra vida.

En estos momentos de desafección generalizada hacia los gobiernos, de incertidumbre ante el futuro, de inquietud por la salud y la economía, las empresas tienen la oportunidad de cuidar el equilibrio emocional de sus equipos, con el fin de generar en ellos la confianza necesaria para superar la crisis.

¿Cómo son los líderes amables?

Existe una cordialidad basada en el protocolo que enseña el comportamiento correcto, pero la cordialidad sentida es otra cosa. Se da en aquellos individuos que:

  • Han aprendido a gestionar sus emociones y,, por tanto, están capacitados para ser felices.
  • Saben amarse a sí mismos para poder amar a los demás.
  • Se conocen bien y expresan sus deseos, pero son capaces de entender a los otros y sus motivaciones.
  • Actúan por el bien común y conjugan el bienestar del prójimo con el suyo propio.

Razones para darle a la cordialidad un papel protagónico

1 Probablemente, se avecinan tiempos de recortes en muchas empresas. Cuando en ellas está instalado un clima de cordialidad, que ha tenido en cuenta a las personas y sus emociones y siempre ha procurado el bienestar de los empleados –con formación, promoción, retribuciones justas y conciliación– resultará más sencillo que todos trabajen ahora por la recuperación, aunque deban soportar esfuerzos añadidos.

2 La atención al cliente Es un factor decisivo para la reputación de la marca y solo aquellas corporaciones que tratan a sus empleados como merecen consiguen dar la imagen de cordialidad sincera y profunda, no fingida, que los compradores demandan. No es posible tratar con cordialidad a los clientes si en la propia empresa no existe un trato cordial.

3 La cordialidad se contagia: Tratar bien a los otros, sonreír, ser generosos, ayudar, hacer favores, confortar, mostrarse agradecidos, recompensar, perdonar y no herir, son comportamientos que nos serán devueltos. Creer en el karma es cosa de cada cual, pero las neuronas espejo son incuestionables. En 1996, el neurobiólogo italiano Rizzolatti demostró su existencia. Estas neuronas nos permiten, además de ser sociables, ser empáticos, y cuando nos relacionamos con personas amables, somos más afables, no cabe duda.

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