Ser híbrido en el sector implica estar alineado con lo que las empresas de tecnología financiera están buscando.

Por Mariflor Alice, directora regional de Productos y Servicios de BPC.

El evento Fintech Americas Miami 2022 concluyó recientemente y, bajo el nombre de “El Futuro es Híbrido”, sirvió de encuentro para que los líderes de los servicios financieros de América Latina analizaran el proceso de transformación por el que están pasando.

La tecnología por sí sola no es la que produce los cambio en la región; su real aplicación se da cuando está al servicio de la estrategia de cualquier entidad que tenga como propósito la colocación de créditos, la captación de recursos o servicios transaccionales, entre otras soluciones capaces de impactar en las necesidades reales de las personas.

Ser híbrido en el sector implica estar alineado con lo que las empresas de tecnología financiera están buscando para los usuarios. Actualmente, hay una transición de los sistemas legados de algunas de las entidades tradicionales para que se actualicen y ofrezcan productos bancarios y una experiencia al cliente de forma digital y completa.

Cuando una entidad financiera se dedica a administrar tecnología tiene una sobrecarga de costos y una gestión de tiempo que la hace lenta y menos competitiva, pero obtiene un beneficio muy completo que le permite concentrarse en su negocio y que le permite sobresalir cuando integra aliados estratégicos dentro de su oferta e incorpora soluciones como el procesamiento de pagos en la nube, servicios de adquirencia, comercio electrónico, pasarelas de pago, gestión del fraude, switch transaccional y soporte de pasarelas de APIs. 

En este sentido, las fintechs y los neobancos que nacieron 100% digitales están a la vanguardia en la incorporación de soluciones, mientras que las entidades financieras tradicionales aún requieren renovarse, tal y como ya lo están haciendo algunas para realmente ser parte de esta transformación.

El mensaje que nos dejó este encuentro es claro: el proveedor de tecnología es el motor del cliente para ayudarle a concentrarse en su negocio, facilitar y extender la experiencia digital, el procesamiento de pagos, la seguridad de los servicios y en hacer que los beneficios y la oferta de valor sean trasladados a los clientes finales en una mejor experiencia.  Para que esta aceleración se traduzca en un verdadero cambio en los servicios financieros de la región, es necesario asegurar que se den varios factores: primero, el apoyo a las normativas fintechs, para que lleven a las empresas a competir en igualdad de condiciones y a generar confianza en los usuarios; segundo, que las entidades cuenten con tecnología habilitadora para sus productos, y finalmente, que ofrezcan soluciones creadas para atender a las personas en sus diferentes momentos financieros

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