Dos de cada tres fracasos en las empresas se deben a desavenencias entre los socios. pertenecer a ese tercio privilegiado que alcanza el éxito puede estar en nuestra mano si sabemos elegir al partner adecuado.

Por Estrella Flores Carretero

Tener un socio puede constituir una gran ventaja profesional y personal: es alguien en quien apoyarse, con quien compartir trabajo, intercambiar ideas, sobrellevar problemas, encontrar soluciones, repartir dificultades y celebrar triunfos. Raramente es posible hacerlo todo uno mismo y, aunque así fuera, tampoco es necesario.

La madre Teresa de Calcuta lo tenía muy claro: «Yo hago lo que tú no puedes, y tú haces lo que yo no puedo. Juntos podemos hacer grandes cosas». Sin embargo, no se trata solo de tener un socio, sino de encontrar el mejor. Como el amor, pueden surgir a primera vista, pero eso no es lo habitual. Lo más probable es que haya que dedicar tiempo a encontrar a la persona adecuada para compartir cada tipo de negocio, una vez que sepamos lo queremos.

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