En Panamá hay unos 800.000 estudiantes, 640.000 están en el sistema público.

Por EFE

«Extraño muchísimo ir a la escuela, ver a mis amigos, aprender y divertirme», dijo a Efe Amelia García, una estudiante panameña que iniciará el cuarto grado de primaria el próximo marzo, de nuevo a distancia como el año pasado, debido a la fuerte incidencia de la pandemia en Panamá.

Esta niña de nueve años puede considerarse una privilegiada: está en el grupo de 8 de cada 10 estudiantes que accedió en el 2020 a la educación a distancia, y entre los 6 de cada 10 que lo hizo a través de plataformas virtuales en Panamá, según cifras del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

«Hay un grupo importante de estudiantes que el año pasado no accedió a la educación», especialmente en las comarcas indígenas y zonas de difícil acceso, «y al establecerla a distancia (también en el 2021) podríamos estar condenándolos a perder un segundo año», le dijo a Efe el Oficial de Educación de Unicef, Francisco Trejo.

El Ministerio de Educación había dicho que se preparaba para un año escolar 2021 semi presencial, pero el repunte de la covid que vive Panamá, que tiene la mayor cantidad de casos (298.019) en Centroamérica, le llevó a mantener la modalidad a distancia para el primer trimestre que comienza en marzo, aunque ya se habla de que se pueda prolongar hasta junio.

El secretario general de la Asociación de Profesores de Panamá (Asoprof), Fernando Ábrego, dijo a Efe que «60.000 estudiantes no lograron conectarse» a las clases a distancia en el 2020, y recordó que en el 2019 alrededor de «19.000 desertaron» del sistema y vieron frustradas sus esperanzas de regresar el año pasado por la pandemia.

«Si este primer trimestre de 2021 va a ser a distancia en las mismas condiciones que en el 2020, vamos a tener los mismos resultados, porque la deserción y los fracasos escolares tiene que ver principalmente con la falta de conectividad», dijo Ábrego.

En Panamá hay unos 800.000 estudiantes, 640.000 están en el deficitario sistema público, que consta de poco más de 3.100 escuelas, de las que solo 1.800 tienen acceso a internet según datos oficiales.

El dirigente de Asoprof propuso que el Ejecutivo otorgue a los estudiantes «una tarjeta para usar internet gratuito» y que las empresas telefónicas coloquen antenas en lugares estratégicos para dotar de conectividad a las escuelas que no la tienen o los más niños pobres.

«Hemos dicho que el Estado paga una mensualidad de un internet que no funciona, que se conoce como ´internet para todos'», mientras que la plataforma contratada «es muy pesada para los celulares que tienen nuestros estudiantes, que son de baja o media gama», añadió

EL REGRESO GRADUAL A LA ESCUELA

Unicef aboga por un regreso a la escuela lo más pronto posible, priorizando siempre la seguridad de los niños y respetando las normas de bioseguridad.

«No estamos hablando de abrir todas las escuelas a la vez. Estamos hablando de abrir las escuelas donde el contexto lo permita, y donde es necesario que los estudiantes reciban clases presenciales» porque no pueden acceder a la educación a distancia, dijo Trejo.

El funcionario aplaudió la decisión del Ejecutivo de incluir a los maestros en la segunda fase, del total de 4, que tiene el plan de vacunación contra la covid, que se espera comience en algún momento del primer trimestre del año.

Y resaltó que los más recientes estudios científicos indican que «los niños no se contagian de una manera tan exponencial como los adultos, que las escuelas no son focos explosivos de contagio».

El temor a contagios masivos es uno que tienen los maestros, afirmó Ábrego, que recalcó que el transporte público, el medio que «utilizan mayormente los estudiantes», ha sido un factor determinante para el actual repunte de la pandemia.

Y no es solo el beneficio de la vacunación de los maestros lo que hay que tomar en cuenta para un regreso a clases, «también se trata de que el centro educativo cuente con jabón, gel alcoholado, baños y pasillos limpios (…) hay escuelas que no tienen agua», añadió.

MUCHO TIEMPO FUERA DE LA ESCUELA

En la segunda semana de marzo de 2020, a días de haberse iniciado el año escolar en Panamá, que se extiende hasta diciembre, se ordenó el cierre de las escuelas a causa de la pandemia.

A finales de julio pasado se reinició la educación pública tras un período de adaptación para dar clases a través de internet, radio y televisión, mientras que buena parte de las escuelas privadas nunca paró echando mano de plataformas virtuales.

Así, dijo Trejo, «desde el año pasado y hasta el inicio del año escolar 2021 en marzo habrá estudiantes que tendrán más de 15 meses de no asistir a la escuela. Esto nos preocupa muchísimo por los impactos que tiene la ausencia tan prolongada».

«Extraño a mis amigos, hablar y jugar con ello, y extraño ver a mis profesores», afirmó Amelia, que reconoció que las clases virtuales pueden ser complicadas.

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