El hombre de negocios dejó de lado su Boeing particular en el aeropuerto de La Guardia y se trasladó a Washington en un avión de la flota presidencial

Por Nuevo Diario 

La investidura de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, a la que se prevé asistan hasta 900.000 personas, estará marcada por tres días de celebraciones, incluido el clásico desfile desde el Capitolio a la Casa Blanca.

Trump y Mike Pence tomarán posesión como el cuadragésimo quinto presidente y el cuadragésimo octavo vicepresidente de Estados Unidos, respectivamente, en un acto solemne en el Capitolio que acaparará la atención mundial.

El Departamento de Seguridad Nacional y Gestión de Emergencias de Washington estima que entre 800.000 y 900.000 personas abarrotarán el centro de la capital estadounidense para asistir a las celebraciones.

“La gente va a venir en masa a Washington con cifras récord”, aseguró Trump este martes en su hiperactiva cuenta de la red social Twitter, al agregar que “¡será un gran jueves, viernes y sábado”.

Pese a las optimistas declaraciones del magnate republicano, se trata de una cifra muy por debajo del récord de 1.8 millones de personas que asistieron en 2009 a la investidura del presidente saliente, Barack Obama.

En Washington

El mandatario llegó  en el avión de la Fuerza Aérea estadounidense, junto a  sus familiares y allegados, aterrizó en la base aérea Andrews, en las afueras de Washington.

“Este viaje comienza y voy a trabajar y luchar muy duro para que esto sea un gran viaje también para los estadounidenses. No tengo dudas de que juntos devolveremos la grandeza a Estados Unidos”, había escrito Trump en Twitter antes de dejar su residencia en Nueva York.

El hombre de negocios dejó de lado su Boeing particular en el aeropuerto de La Guardia y se trasladó a Washington en un avión de la flota presidencial. Tras la partida del mandatario saliente Barack Obama, se convertirá en el pasajero exclusivo del Air Force One.

El discurso

Fuentes próximas al presidente electo filtraron a la prensa que aún estaba dando los retoques finales a su discurso de investidura.

Trump habría consultado con algunos historiadores y en compañía de asesores ha analizado los discursos de otros presidentes.

“Pero será un texto de Trump. Él lo está escribiendo, él lo edita y él lo corrige”, dijo Sean Spicer, quien será vocero de la Casa Blanca.

“No será un programa detallado sino más bien un documento filosófico, de su visión del futuro del país, del papel del Gobierno y del papel de los ciudadanos”, explicó Spicer. El discurso del presidente deberá extenderse por unos 20 minutos, estimó.

Asistentes

Jimmy Carter, George W. Bush y Bill Clinton confirmaron su presencia. Este último estará acompañado por su esposa, Hillary Clinton, derrotada por Trump en las últimas elecciones. El presidente George H.W. Bush no participará, ya que se encuentra hospitalizado.

Trump “tiene verdadera prisa de llegar a la Casa Blanca y de ponerse a trabajar para los estadounidenses”, dijo el miércoles su vicepresidente, el conservador Mike Pence, de 57 años.

Sin experiencia política ni militar, Trump fue electo de cierta manera, gracias a sus modales brutalmente directos: sus electores, surgidos de las clases populares, lo catapultaron a la presidencia para dar vuelta a la página de la era Obama y alterar profundamente el statu quo político.

Luego de despedirse de Obama, el republicano prevé estampar su firma en cuatro o cinco decretos, y en muchos otros, más importantes, a partir del lunes, con el fin de desmantelar todo lo posible de la gestión de su predecesor sin esperar al Congreso, en temas como inmigración, medio ambiente, energía, derecho laboral.

Diversas protestas

La oposición demócrata se está organizando sin el actual presidente. Un tercio de los legisladores de ese signo boicoteará la ceremonia y en el Senado los demócratas intentarán dificultar la asunción de varios miembros del gabinete de Trump.

Los republicanos pretendían que hoy mismo, al menos siete integrantes del nuevo gabinete se confirmen en sus cargos por el Senado, pero es probable que fracasen en el intento.

También activistas de diversa procedencia se preparan para confluir dentro o lo más cerca posible del perímetro de seguridad con el fin de aguar la fiesta.

Decenas de miles de manifestantes se desplazan a Washington para la que se espera que sea una de las investiduras presidenciales más conflictivas que se recuerdan desde las ceremonias de jura del cargo en los segundos mandatos de George W. Bush (2005) y Richard Nixon (1973).

Las autoridades de Parques Nacionales, encargadas de gestionar algunas zonas verdes de Washington,  han recibido decenas de solicitudes para protestar.

Una Nica entre los asesores

El presidente llegó a la capital con su gabinete completo. Este jueves escogió a la hispana Helen Aguirre Ferré como directora de asuntos de medios de prensa y asesora especial del presidente. Aguirre Ferré, de procedencia  nicaragüense, formará parte del equipo de liderazgo del Ejecutivo más cercano al multimillonario neoyorquino.

Como directora de asuntos de medios de prensa, Aguirre Ferré también se integrará dentro de la oficina del futuro portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer. Hasta ahora Aguirre Ferré ocupaba el cargo de directora de comunicación hispana del Comité Nacional Republicano (RNC), órgano ejecutivo del Partido Republicano.

Comenzó como directora de comunicación hispana del RNC el 7 de junio y antes trabajó durante la campaña de primarias para el republicano Jeb Bush, exgobernador de Florida, hijo y hermano de expresidentes y que partía al principio como favorito para las elecciones, pero tuvo que retirarse en febrero del año pasado.

Con más de 25 años de experiencia, la veterana periodista dirigió el programa de radio «Zona Política con Helen Aguirre» en Univision America Radio, además de aparecer habitualmente en las tertulias de PBS News Hour, CNN Headline News, NBC6 Miami, Newsmax, Univision y Telemundo.

 

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