Las MIPYMES se están convirtiendo en el motor económico de la economía en Centroamérica. Aun así, enfrentan retos importantes, en especial, el financiamiento.

Coordinación: Luis Solís. 

Textos: Leonardo Coca, Marlina López, Luis Solís y Alejandra Soto

Desde un pequeño lugar para vender abarrotes hasta el que está creando aplicaciones para las plataformas más modernas del mundo, empresas que llevan años en los mercados nacionales o las que están iniciando por la necesidad de tener trabajo, están las que se establecen en los grandes centros urbanos o las que apostaron por el área rural… Las MIPYMES centroamericanas tienen muchas características, pero comparten una en especial: empujan el crecimiento económico de la región.

Para que se den una idea del peso de estas pequeñas, podemos decirles que 94% del parque empresarial en Costa Rica está formado por MIPYMES. En Guatemala generan más de 4.500.000 de puestos de trabajo, mientras que en Honduras este tipo de empresas suman más de 127.000.

trabajador productivoY es que los centroamericanos, si algo tenemos, es que nos gusta independizarnos. Según la Unidad de Financiamientos para las Mayorías del BCIE, en 2014 los países más fuertes con relación a temas de emprendimiento fueron Guatemala, con 35,8%, Costa Rica con 29% y El Salvador con 23,1%.

Aún así, uno de los retos para estos nuevos empresarios es la de crear una cultura innovadora. Su importancia en los países centroamericanos logrará un claro crecimiento en sus economías, ya que las MIPYMES de subsistencia hasta los últimos años son las que han tenido más visibilidad; pero su ciclo de vida es muy corto y muchas de ellas no logran llegar a su máximo potencial, porque existe el problema que otras MIPYMES del mismo rubro logran quitarlas del mercado al no contar con un brazo tanto financiero como administrativo sólido. Por lo tanto, se propone la implementación de emprendimientos dinámicos, es decir, implementar acciones empresariales con alto potencial de crecimiento, donde el uso de conocimiento, la gestión tecnológica, el talento humano, el potencial de acceso a recursos de financiamiento y una estructura de gobierno corporativo les permita generar una ventaja comparativa y diferenciación de sus productos y servicios.

En el campo financiero, el istmo cuenta con programas de financiamiento para el emprendimiento, pero tiene altas tasas de interés. Esto no se puede analizar como único problema; también está el poco crecimiento en el sector por la falta de know-how. Además, es posible que el poco fomento en las universidades para que la gente desarrolle su propia empresa dificulta contar con una buena administración y un brazo financiero estable.

MIPYMES, el motor de desarrollo de Guatemala

Las micro, pequeñas y medianas empresas en Guatemala contribuyen con 87% del empleo y cerca de 40% del PIB. No obstante, existen varios retos por vencer, entre los que sobresalen los niveles de educación, la estabilidad macroeconómica, el acceso a financiamiento y la innovación, factores directos e indirectos que afectan la competitividad.

La caracterización legal que se tiene de las MIPYMES se encuentra en el Acuerdo Gubernativo 178-2001, en el cual se define estas empresas como unidades de producción que realizan actividades de transformación, servicios o comerciales con la participación directa del propietario, tomando en cuenta el número de trabajadores. Para la microempresa se determina un máximo de diez empleados, para la pequeña, veinticinco y para la mediana, sesenta trabajadores.

Trabajador productivo.Un estudio del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN) cita que el Directorio Nacional de Empresas y Locales tiene registradas más de 195.200 empresas en Guatemala y de estas, cerca de 95% son microempresas. En cuanto a su naturaleza jurídica, 90% de ellas están organizadas bajo la figura de propietario individual y 8% bajo una sociedad anónima.

En el caso de Guatemala, el sector agrícola y el comercio prevalecen dentro de la estructura productiva del país y en dichos sectores las MIPYMES ocupan 54% del total.

Sin embargo, el tamaño de la empresa influye en la actividad económica a la que se dedican. Según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI), la mayor actividad en las microempresas la ocupa la agricultura, con 38,7% de los trabajadores, seguida por el comercio con 24,9%, la industria con 13,4% y 8,9% se dedica a servicios sociales y de salud.

En el caso de las pequeñas empresas, su principal actividad es la enseñanza, con 20,3%, seguida por el comercio con 19%, la agricultura con 16,5%, la industria con 14,9% y la construcción con 8,7%.

Finalmente, en las medianas empresas la agricultura vuelve a cobrar relevancia, ocupando 24,6% de los trabajadores, seguida por el comercio con 17,4%, la industria con 12,1% y otras actividades como la construcción, la enseñanza y los servicios sociales de salud con 10,9%, 10,5% y 7,4% respectivamente

Los diversos cambios en la economía y la forma de hacer negocios ha hecho que las MIPYMES evolucionen, y por ende, les ha generado nuevas necesidades y mayores retos para poder competir e introducirse en los mercados nacionales, regionales e internacionales. Es así como cumplen un trabajo sustancial en el país. Según la Asociación Guatemalteca de Exportadores (Agexport), las MIPYMES exportadoras generan unos 800.000 empleos y las plazas están mayoritariamente en la microempresa con 68%, seguidas de la pequeña empresa con 7% y 4% para la mediana empresa.

Además, Agexport calcula que de las 4.000 empresas exportadoras registradas, 80% son micro, pequeñas o medianas empresas, las cuales aportan 35% de las exportaciones del país.

El Viceministerio de Desarrollo de las MIPYMES cuenta con programas de competitividad, emprendimiento, empresarialidad, productividad, así como apoyo para las empresas a través del acceso a préstamos, capacitaciones y asistencia técnica, entre otros. Sin embargo, dicho Viceministerio está consciente de que existen retos a enfrentar, factores que impiden el mejor desempeño de este sector, tales como la escasez de competencias empresariales, la falta de proyección al futuro, formalidad, investigación, desarrollo, innovación y diseño, bajo nivel de productividad y deficiente información de mercado.

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El Salvador: Generadores de ingresos

Las micro y pequeñas empresas en El Salvador constituyen un grupo heterogéneo de actividades generadoras de ingresos, que se desarrollan en forma individual o grupal, en casi todas las ramas económicas, con muy diversos niveles de organización y formalización, con escaso o abundante uso de tecnología y con rangos muy amplios en sus niveles de ventas, rentabilidad y salarios del personal que ocupan.

Generan ocupación e ingresos para más de un millón de salvadoreños y tienen un importante peso en la vida económica del país como proveedoras de insumos, como parte de la red de distribución, como prestadoras de servicios y como centros de formación laboral.

El Directorio de Unidades Económicas 2011-2012, reporta la existencia de 161.934 unidades económicas, de las cuales, las MIPYMES representan el 99.3% y generan empleo al 68% del personal urbano ocupado. La mayoría de empresas se concentran en el Departamento de San Salvador, seguido, por departamentos de La Libertad y Santa Ana.

Crecimiento economíaLa distribución de las MIPYMES por sector económico muestra que el 86,98% están dedicadas al comercio y servicios, seguido por el 11,54% dedicada la industria.

Según la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (CONAMYPE) aproximadamente el 51% de las MIPYMES iniciaron por razones asociadas con iniciativa del propietario y aprovechamiento oportunidades, el 46%, por razones asociadas con falta de oportunidades y el 3% restante, por otras razones. Es importante señalar que la productividad laboral es significativamente superior en las empresas cuyos empresarios montaron su negocio por iniciativa y para aprovechar oportunidades, comparadas con las empresas que iniciaron debido a que no tenían otra alternativa.

“También es de notar que las empresas que iniciaron para aprovechar una oportunidad, presentan un mayor crecimiento del empleo desde el inicio, que las que abrieron el negocio como estrategia de sobre vivencia, ante la ausencia de oportunidades”, resalta los expertos en el CONAMYPE.

El acceso al financiamiento es uno de los retos fuertes al que las MIPYMES se enfrentan, aunque a nivel de política pública se estén impulsando programas que incentivan y facilitan el acceso a financiamiento. Aún existen muchas restricciones y requisitos que no pueden ser cumplidos por las MIPYMES, aunado a las altas tasas de interés que reducen grandemente la capacidad de acumulación de capital para el fortalecimiento del ciclo operativo de las MIPYMES.

Sin embargo existen otros retos que deben ser enfrentados por este segmento, los cuales se mencionan a continuación: mejora de la competitividad, aumento de las exportaciones, asociatividad y gremialización, acceso y utilización de tecnologías de información y comunicación.

Sobre el recurso humano, La mayoría de las MIPYMES contrata personal con muy bajo nivel educativo y de formación vocacional, eso en alguna medida frena su desarrollo e implica hacer una inversión adicional para dotar de mejores capacidades a su personal.

banca-finanza“CONAMYPE tiene establecido una ruta de atención a los emprendimientos y a las MIPYMES, hemos condicionado los cursos, programas, capacitaciones, de acuerdo al tamaño y nivel de desarrollo de la empresa. Las MIPYMES tienen necesidades de todo tipo, pero fundamentalmente la necesidad más evidente es en el ejercicio de cómo administrar, cómo innovar, etc. Si se puede hacer carrera en la MIPYMES, siempre y cuando sea la persona perseverante y que tenga claras sus metas, de hecho ya hay historias de éxito que muestran que sí se puede”, resaltan.

Lograr que estas empresas opten por la formalización es uno de los grandes retos para incentivar el desarrollo de la economía de El Salvador. Como parte de los esfuerzos que se realizan a nivel de país para mejorar el clima de negocios, se están implementando diferentes mecanismos para facilitar los procesos de formalización, en este sentido, CONAMYPE brinda acompañamiento y seguimiento a emprendedores y MIPYMES interesados en mejorar su posición jurídica para accesar a nuevos mercados formales.

Apuestan por Honduras

En Honduras existen MIPYMES que iniciaron como emprendedores queriendo hacer un plan de negocios, teniendo un objetivo y meta, como también otras que nacieron por sobrevivencia, por la falta de empleos en el país, que buscan su propia forma de vivir. Como característica común podemos destacar el emprendedurismo, el entusiasmo y la confianza en el país.

Michelle Kattán, coordinadora de la Unidad de MIPYMES de la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés (CCIC), señala que en la Cámara cuentan con alrededor de 1.800 MIPYMES afiliadas a la organización, ubicadas en toda la zona norte del país, especialmente en San Pedro Sula. Se dedican en su mayoría al sector de servicios y comercio.

emprendedoresPara Michelle, el aspecto económico y las opciones de financiamiento son uno de los mayores retos que enfrentan las MiPYMES actualmente. Agrega que existen entes financieros y no financieros que ofrecen financiamientos para el sector. Otro reto fuerte es cuando deciden emprender una empresa ante la necesidad de ingresos, pero les falta conocimientos administrativos y en mercadeo para dirigir su negocio. “Uno de los mayores problemas es el poco tiempo que tienen para capacitarse. Al ser empresas tan pequeñas, el dueño es el administrador, el vendedor, el que produce y el que cobra, así que dispone de poco espacio para alejarse de su empresa y prepararse. Una forma de capacitarles es in situ, en sus propios negocios, para aparejar la teoría con la práctica”, determina.

Otro de los retos es la seguridad. Michelle señala que –como en todos los países de Centroamérica– la seguridad es un tema prioritario. A las MIPYMES les afecta sobre todo por el tema de la extorsión y de su presupuesto, ya que no disponen de mucho para invertir en seguridad.

En el campo tecnológico, muchas ya están alineándose con las nuevas plataformas, como las redes sociales, el correo electrónico y demás; sin embargo, hay muchas que todavía no lo hacen. Según Michelle, se ven en la obligación de desarrollar sus negocios en conjunto con la tecnología y es por eso que la CCIC cuenta con capacitaciones que les ayuden a educarse sobre el tema.

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Nicaragua: Por el buen camino

Las pymes nicaragüenses crecen y se consolidan; prueba de ello es el aumento en el registro de contribuyentes ante el fisco y de empleadores y asegurados en el sistema de seguridad social.

Tienen diferentes grados de desarrollo, lo que condiciona su éxito y avances en la venta de sus productos o servicios, y en esta asignatura “los retos mayores son: mejorar la calidad de sus productos y crear su imagen corporativa, y perfeccionar el marketing”, indica Luz Marina Arana Castillo, coordinadora de Trade Point Nicaragua del Centro de Exportaciones e Inversiones Nicaragua (CEI).

Empresarios aglutinados en AMCHAM y COSEP atribuyen este dinamismo en el sector MIPYMES a diversos factores: reducción del tiempo de apertura de una empresa, estabilidad macroeconómica, alto índice de seguridad ciudadana y concertación gobierno-empresa privada-sindicatos. Todos estos factores influyeron para que en el reporte Doing Business 2015, publicado por el Banco Mundial, Nicaragua subiera siete puestos en su posición global.

EmprendedorLa tecnología se convierte en aliada del desarrollo de las MIPYMES, que ahora disponen de diversos espacios cibernéticos para capacitación de talento humano, búsqueda de oportunidades comerciales y gestión financiera.

PyMercado.com es el portal regional de negocios del Banco de América Central (BAC) que conecta más de 8.000 MIPYMES en América Central, las cuales desarrollan ahí contactos y negociaciones estratégicas que les permiten ampliar su clientela.

A través de PyMercado se accede a Pymesoft, un sistema administrativo contable especialmente diseñado para ofrecerle a las micros, pequeñas y medianas empresas una plataforma tecnológica mediante la cual pueden comprar, vender y pagar, todo en cualquier momento y desde cualquier lugar.

Otras trescientas MIPYMES accederán a servicios plataforma de enseñanza virtual y de redes de contactos desarrollada por TechnoServe (con financiamiento de WEAmericas), que desde 2012 ejecuta el programa Impulsa Tu Empresa, el cual promueve el emprendimiento en la región centroamericana apoyando a pequeñas empresas con asesoría empresarial personalizada, formación de redes empresariales, acceso a fuentes de financiamiento y contactos con potenciales compradores.

“Sin embargo cuando se habla de tecnología de maquinaria y equipo, los procesos son semi-industriales y artesanales. Solamente un pequeño número de ellas han logrado actualizar su equipamiento”, dice Arana.

Uno de los principales problemas que enfrentan las empresas de este sector es la falta de financiamiento oportuno. En ese sentido, la respuesta de algunas instituciones financieras no ha demorado y han diseñado productos “hechos a la medida de las MIPYMES”.

Costa Rica: Aprovechar las oportunidades del mercado

Geannina Dinarte, viceministra del Ministerio de Economía, Industria y Comercio de Costa Rica (MEIC), señala que en Costa Rica se han distinguido tres tipos de MIPYMES: las que han surgido en el seno familiar, otros negocios que se han establecido por razones de necesidad o sobrevivencia y las que nacieron antecedidas por razones de oportunidad, las cuales cumplieron etapas previas, como por ejemplo el desarrollo de un plan de negocios. “Independientemente del origen, para el MEIC es muy importante que los emprendedores aprovechen las oportunidades del mercado, generando ideas de negocios que en la práctica se conviertan en negocios factibles. Para esto es preciso que se preocupen por estructurar el negocio, estudiando el mercado, estableciendo los objetivos, la misión, la visión, el análisis de los potenciales clientes, las opciones de financiamiento, el plan estratégico y el plan de negocios, entre otros”, comenta Geannina.

empresas_exitosasEl tema económico –dentro de la perspectiva del crecimiento e internacionalización– representa uno de los grandes retos de las empresas, pero no el único. Las MIPYMES costarricenses, al igual que sucede con las grandes empresas, tienen necesariamente que atender factores internos que se derivan de la naturaleza propia del giro del negocio y factores externos, como los efectos de la globalización de la economía y la competencia empresarial. “Tienen el reto de preocuparse no solamente por fijarse metas, objetivos y expectativas realistas, sino ante todo de hacerlo planificadamente, sobre la base de un plan de negocios que les permita crecer, desarrollarse, diversificarse e internacionalizarse”, reseña.

Pedro Morales, asesor en Política Industrial y MIPYME de la Cámara de Industria de Costa Rica (CICR), coincide con Geannina y agrega que estas empresas enfrentan una serie de factores que afectan su competitividad y rentabilidad, y los factores pueden variar en función de la actividad que se desarrolle (comercio, industria o servicios). A nivel externo, el acceso a financiamiento, los trámites excesivos y los altos niveles de competencia en los mercados son factores que normalmente se mencionan. En lo interno, los problemas de gestión empresarial, el control de costos y el mercadeo son igualmente llamados como retos normales.

Geannina expresa que Costa Rica cuenta con diversos programas públicos de financiamiento para las MIPYMES, tales como Banca para Desarrollo, Propyme, Fodemipyme y el programa Emprende. Sin embargo, es importante anotar que algunas de estas empresas presentan problemas de acceso al crédito debido a que aún enfrentan dificultades en los temas administrativos, contables y de análisis financiero. “Las pequeñas y medianas empresas deben desarrollar como hábito la recopilación sistemática de su información financiera y utilizar las herramientas para que desarrollen una adecuada toma de decisiones a nivel interno y promuevan el buen nombre y la seriedad de la empresa ante entidades financieras, clientes, proveedores y accionistas”, apunta.

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Recurso humano

empleoJosé Salas, asesor en Talento Humano de la CICR, detalla que los principales problemas respecto al recurso humano van en dos direcciones: se necesita personal que no se encuentra en el mercado y por lo tanto, las MIPYMES deben invertir en la capacitación y las personas que quedan cesantes en el sector no se “reciclan” adecuadamente, por lo que no logran conseguir trabajo en las MIPYMES al no tener los requisitos deseados. “Las personas en este tipo de empresas se capacitan normalmente en horas fuera del tiempo de servicio, ya que –al ser empresas pequeñas– el hecho de capacitar una sola persona muchas veces significa el 10% o más de su fuerza laboral”, argumenta.

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Panamá: Inserción en la red regional

Con el crecimiento económico que registra Panamá, es cierto que las oportunidades de empleo se han expandido, pero también la competencia para optar por esos puestos y ni hablar de los salarios que cada vez son más bajos, señala Alexis De Sedas, un trabajador de la construcción que prefirió formar su microempresa de servicios para grandes proyectos. “Ser dueño de mi empresa, aunque sea pequeña, me ha dado la oportunidad de probar mis conocimientos, controlar el trabajo que hago, ofrecer una oportunidad de empleo a otros y obtener más ganancias”, expresa.

Como Alexis, son muchos trabajadores de oficio y profesionales quienes en los últimos años han creado sus microempresas y pequeñas empresas con el objetivo de ser sus propios jefes, controlar sus horarios de trabajo y ganancias. Han proliferado los negocios de comida, salones de belleza, barberías, gimnasios, centros de copiado e Internet, entre otros.

microempresasLa economía informal se ha ido legalizando con el registro de los negocios en Ampyme (Autoridad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa), ya que el objetivo del gobierno –a través de la institución– es que el desarrollo de la economía nacional llegue a todos los sectores y grupos económicamente activos.

Para lograrlo la institución tiene como pilares básicos la capacitación en gestión empresarial y asistencia técnica, ya que –aunque seas un experto en tu profesión– “hace falta que aprendas a detectar clientes, conocerlos, administrar el negocio y usar el capital”, explica Tristán Hernández, jefe de Desarrollo Empresarial de Ampyme.

Con Hernández está de acuerdo Yulissa Murillo, quien –a pesar de ser una experta contadora– buscó capacitación para aprender cómo llegarle a los clientes, cómo ofertar sus conocimientos y destrezas, hasta hacerse de una cartera importante de clientes.

De acuerdo con cifras de Ampyme, actualmente hay registros de 49.979 microempresas, 6.751 pequeñas empresas y 1.558 medianas empresas. La diferencia entre una y otra se basa en las ganancias obtenidas.

Empleos y producción

Una microempresa es la que genera ganancias hasta US$150.000 anuales. Pasa al sector de pequeña empresa cuando factura hasta US$1.000.000 y logra establecerse como mediana empresa cuando su facturación anual alcanza hasta US$2.500.000 al año.

En el ranking de la producción nacional, el país ostenta su economía en el sector servicio y es precisamente en este donde las micro y pequeñas empresas han encontrado espacio para desarrollarse. A los servicios les siguen las empresas dedicadas al comercio, agro, industria, artesanías y otros.

De acuerdo con las autoridades, no hay cifras actualizadas. Pero según registros del Directorio Estadístico de las Empresas y Locales 2009, en la distribución empresarial las microempresas generan 28% de los empleos en el país, las medianas empresas, 7% y pequeñas empresas, 15%.

Vías de acceso a MIPYMES

Partiendo de ser mayor de edad (18 años) y alrededor de los 45 años, a partir de una idea o proyecto un emprendedor puede entrar al programa de asistencia y capacitación de gestión empresarial que dura 40 horas en horario, el cual dependerá de los convenios realizados con diversas universidades que imparten clases y talleres en aspectos legales y económicos para que planifiquen sus negocios.

emprendedoresTras la capacitación, el plan de negocios es evaluado y si el emprendedor obtiene 72 puntos hacia arriba, puede optar por el capital semilla cuyo máximo es mil balboas depositados en una cuenta en la Caja de Ahorros, a través de la extensión de cheques para comprar insumos específicos, para lo cual se requieren tres cotizaciones, de las que Ampyme/Capital Semilla y Caja de Ahorros escoge la mejor cotización y extiende el cheque a nombre de la tienda donde se hará la compra. De esta manera se garantiza que el capital será invertido en el desarrollo de la empresa. Además, se le da seguimiento para tener la seguridad de que el negocio funciona y se mantiene produciendo. “Aunque en la administración del gobierno pasado, muchos fondos de Ampyme fueron destinados a insumos, a la institución no le compete proveer insumos”, aclara Tristán Hernández, jefe de Desarrollo Empresarial de Ampyme.

Financiamiento

El Fondo de Fomento Empresarial, nutrido con US$10.000.000 anuales, invierte ese monto en las MIPYMES establecidas, promoviendo las microfinanzas y asistencias técnicas de las MIPYMES e instituciones financieras y no financieras que apoyan al sector.

FinanzasEl jefe de Desarrollo Empresarial de Ampyme explica que existen cuatro programas de apoyo financiero y dos no financiero a través de los que se ofrece capacitación, capital semilla y financiamiento para que los emprendedores desarrollen su proyecto de negocio. Hay quienes se acercan con la idea de un negocio y quieren que los orienten y apoyen.

Otros ya tienen sus pequeños negocios establecidos, pero se acercan a la Ampyme para registrarse formalmente y acceder al paquete de beneficios dispuesto por el gobierno y entidades privadas, como exoneración de impuestos sobre la renta por dos años a partir del registro, exentas del pago del Fondo de Compensación de Intereses (FECI), traducido en 1% de los préstamos. También del pago de la tasa única y el aviso de US$10.000 no requiere planos aprobados por un ingeniero, siendo suficiente la firma de un maestro de obra calificado. Además, tienen la ventaja de participar en licitaciones públicas.

 

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