Crece preocupación por parte los distribuidores ante la crisis que vive el país centroamericano. 

Por Carlos E. Téllez Páramo Socio García & Bodán

Ante la incertidumbre real existente en Nicaragua por el rumbo que lleva la economía y la crisis política, de la cual aún no hay claridad, en nuestra práctica vemos que muchas empresas extranjeras que comercializaban sus productos en el país por medio de representantes locales/distribuidores, están preocupados por cómo será su realidad ante un cierre o caída total de sus negocios en el país y cómo mantener o terminar la relación con los representantes o distribuidores locales.

Hoy en día, los acuerdos de representación de empresas extranjeras o el mismo “Contrato de Distribución” es un contrato mercantil que no se encuentra regulado en nuestra legislación, por lo tanto, se denomina como “Atípico o Innominado”, siendo aplicable todo lo pertinente a los contratos civiles en cuanto a las condiciones generales 1 para validez de todos los contratos.

Hemos visto sentencias y procesos judiciales llevados a cabo en Nicaragua donde los contratos de distribución han sido reconocidos sin que consten por suscrito, es decir, que la falta de contrato escrito no es un impedimento para probar la existencia de dicho contrato, pues las sentencias revisadas y la legislación vigente 3 han dejado claramente establecido que las relaciones contractuales entre concedentes (casas extranjeras o principales) y concesionarios (distribuidores locales) podrán probarse por cualquiera de los medios establecidos por la ley, y tratándose de obligaciones mercantiles se reconoce mayor flexibilidad de los medios probatorios que pueden ser admitidos para demostrar la existencia de la relación contractual.

¿Qué puede buscar o reclamar un distribuidor local ante la terminación de una relación con una casa extranjera?

En caso de reclamo por parte del Distribuidor, lo que posiblemente intentará alegar es un incumplimiento del contrato (verbal o no) por parte de la casa extranjera, y que debido a eso, esta última deberá pagar daños y perjuicios. Bien sabemos que el derecho de acción que tiene el Distribuidor no se puede legalmente limitar.

Sobre el particular de un reclamo de daños y perjuicios de parte del distribuidor local argumentando incumplimiento de la relación contractual, en el hecho que la casa extranjera no quisiera seguir con la relación, el Código Civil nicaragüense en su Artículo 1838 establece todo “aquel que, por dolo, falta, negligencia o imprudencia, o por un hecho malicioso causa a otro un daño, está obligado a repararlo junto con los perjuicios”. Asimismo, el Artículo 1860 del mencionado Código, indica que las responsabilidades derivadas del incumplimiento de las obligaciones nacidas de los contratos, estableciendo que quedan sujetos a la indemnización de los daños y perjuicios causados, los que incumplan sus obligaciones incurriendo en dolo, negligencia o morosidad. Es decir, que conforme a estas estipulaciones incumplir un contrato trae aparejada la carga de reparar el daño e indemnizar al perjudicado, siempre y cuando los daños se demuestren que han sido generados por el incumplimiento y sean cuantificados.

En el caso que una casa extranjera quiera rescindir unilateralmente y sin causa legal un contrato de distribución existente por escrito (o verbal) y que el distribuidor local argumente que este regido aun por el Decreto No. 13 (es decir, la relación inició antes de julio de 1998), se podría interpretar que existe mala fe 4 por lo cual, el distribuidor podría optar por pedir su derecho de obtener una suma de dinero equivalente a la ventaja o provecho que deja percibir por la terminación de la relación contractual. La indemnización de daños y perjuicios comprende no solo el valor de la perdida que haya sufrido, sino también el de la ganancia que haya dejado de obtener 5 , pero además frutos dejados de percibir (intereses). El Artículo 2002 del Código Civil dispone que la penalidad del pago de intereses no puede exceder en valor ni cuantía a la obligación principal.

Ante la falta de una ley clara que establezca estos derechos y obligaciones para las partes de una relación de distribución o representación de casas extranjeras, la realidad es que las empresas locales para hacer efectivo en juicio la indemnización de daños y perjuicios conforme al artículo 1860 del Código Civil vigente en Nicaragua que ya hemos relacionado, por la falta de incumplimiento de las obligaciones de la casa extranjera, primero tendrán que demostrar ante un juez que existe contrato y después probar la infracción del contrato, y la existencia real y positivo de los daños y perjuicios ocasionados por el incumpliento y su cuantía 6 .

Esto último es lo que hace difícil a los distribuidores locales demandantes de poder tener éxito en los tribunales, porque debe probarse todos los alcances y no sólo uno de ellos para demostrar los daños y perjuicios.

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