Sólo 23 % de las organizaciones latinoamericanas reporta generar algún valor económico con IA y apenas 6 % afirma que ese valor es significativo.
Por Revista Summa
América Latina enfrenta una oportunidad histórica para impulsar su crecimiento económico mediante la inteligencia artificial (IA), pero aún no logra traducir su adopción en valor económico tangible.
Así lo advierte el estudio presentado ayer en Davos, Latin America in the Intelligent Age: A New Path for Growth, del Foro Económico Mundial, desarrollado en colaboración con McKinsey & Company, que estima que la región podría generar entre US$1,1 y US$1,7 billones adicionales al año y aumentar su productividad hasta en 2,3 % anual si acelera la implementación estratégica de esta tecnología.
La IA crece, pero el valor económico aún es limitado
El análisis muestra que la adopción de IA en la región ha avanzado, pero el impacto económico real sigue siendo modesto. Sólo 23 % de las organizaciones latinoamericanas reporta generar algún valor económico con IA y apenas 6 % afirma que ese valor es significativo, según datos de la encuesta incluida en el estudio. La mayoría de estos beneficios se concentra en grandes empresas, mientras que seis de cada diez pequeñas y medianas empresas (PYMES) no reportan resultados medibles.
El documento destaca que parte de este rezago se debe a que muchas estrategias de adopción han estado enfocadas en herramientas de productividad aisladas, en lugar de en la reconfiguración de procesos centrales o modelos de negocio completos, lo cual limita el crecimiento de valor.
Una palanca clave ante desafíos estructurales
La IA surge como una palanca estratégica en una región que históricamente ha mostrado niveles de productividad más bajos que otras economías globales. Según datos adicionales recopilados por McKinsey, América Latina ha tenido un crecimiento promedio de productividad cercano al 0,4 % anual en las últimas décadas, muy por debajo de otras regiones, y con tendencias incluso negativas en el último decenio. La adopción eficaz de IA podría cambiar esa trayectoria.
En un contexto en que el crecimiento demográfico se desacelera y el envejecimiento poblacional avanza, mejorar la productividad es considerado un elemento central para sostener el crecimiento económico y elevar el ingreso por persona.
Casos reales y sectores con potencial
El informe resalta ejemplos concretos de aplicación de IA en la región que ya están generando beneficios tangibles. En agricultura, el uso de drones y análisis avanzados de datos para monitoreo de cultivos ha mejorado la eficiencia en países como Argentina, Brasil y Uruguay. En minería, Chile ha implementado sistemas que optimizan el análisis geológico y la seguridad de los trabajadores. Y en el sector financiero, la IA se ha utilizado para mejorar la personalización de servicios y la gestión de riesgos.
Pese a estos avances, los casos de adopción a gran escala que verdaderamente transformen industrias siguen siendo pocos, lo que limita la difusión de beneficios a lo largo de toda la economía.
Infraestructura, talento y entornos regulatorios: los desafíos persistentes
Entre los principales obstáculos que frenan la adopción escalable de IA, el documento destaca brechas de conectividad, especialmente entre zonas urbanas y rurales; insuficiencia de infraestructura de datos y potencia computacional; y la necesidad de fortalecer talento especializado con habilidades en IA.
El estudio también menciona que el desarrollo de la IA a gran escala requiere una nueva visión sobre el uso eficiente y sostenible de recursos, como energía y agua, dado que la demanda de procesamiento y datos puede aumentar significativamente.
Adicionalmente, se identifica que entornos regulatorios fragmentados, acceso limitado a financiamiento especializado y falta de coordinación regional dificultan la expansión de soluciones de IA más complejas y de mayor impacto.
Una hoja de ruta para acelerar la competitividad de IA
Para enfrentar estos retos, el estudio propone una Hoja de Ruta de Competitividad en IA que agrupa acciones en cuatro áreas clave:
- Definir estrategias de IA implementables que se enfoquen en resultados medibles y sectores prioritarios.
- Construir la infraestructura y bases de datos necesarias para soportar soluciones de IA a escala, aprovechando ventajas regionales como fuentes de energía limpia.
- Desarrollar talento a gran escala mediante educación, formación técnica y oportunidades de reconversión profesional.
- Fomentar confianza, capital y coordinación mediante marcos regulatorios más claros, modelos de financiamiento innovadores y proyectos de colaboración regional.
El reloj corre: de la experimentación a la ejecución
El análisis concluye que América Latina aún tiene margen para posicionarse competitivamente en la “era inteligente”, pero que el tiempo para actuar es limitado. Pasar de la experimentación aislada a una ejecución coordinada y estratégica es crucial para que la IA deje de ser una promesa y se convierta en un motor tangible de crecimiento y equidad económica.

