Las medidas implementadas por los gobiernos de la región cubren parte de las necesidades, pero no resuelven los problemas de fondo en la gestión hídrica.

Por Revista Summa

En Centroamérica existe una disparidad con respecto al acceso al agua y a los sistemas de saneamiento en los hogares, la cual se ha puesto en evidencia en el último semestre desde que inició la crisis sanitaria ocasionada por el virus SARS-CoV-2, que provoca la enfermedad COVID-19.

Ante este escenario, al ser el recurso hídrico tan importante en el contexto pandémico, dadas las medidas de salubridad requeridas para mantener a la población siguiendo las recomendaciones de higiene que involucran, entre otros, el constante lavado de manos con agua y jabón, ha surgido la preocupación en todos los países del área con respecto a la falta de cobertura que enfrentan diferentes sectores de la población.

En este sentido, la síntesis política titulada Agua y saneamiento frente a la COVID-19: desafíos y respuestas en Centroamérica, plantea el escenario actual de disparidad y carencias históricas en el acceso al agua y saneamiento, así como obstáculos que dificultan para los países alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 6, acerca del agua limpia y saneamiento, entre otros aspectos.

Róger Madrigal, director de la iniciativa Environment for Development Central America(EfD-CA) y profesor del CATIE (Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza); Bárbara Viguera, investigadora de EfD-CA/CATIE; y Rolando Marín, académico e investigador de la Universidad de Costa Rica (UCR), autores de la síntesis política, destacan que los gobiernos centroamericanos han venido impulsando acciones para proveer del servicio a los grupos afectados; sin embargo, son en gran parte medidas paliativas que no llegan en su totalidad a resolver los problemas de fondo en la gestión hídrica.

En el texto, el cual se localiza adjunto al final de esta nota, los autores exponen que la situación actual se caracteriza principalmente por resaltar que en materia de agua y saneamiento hay diferencias en el tipo de proveedores y soporte financiero de los mismos; una gestión hídrica deficiente y legislación obsoleta; discontinuidad en la provisión de agua; disparidad y falta de acceso a servicios de saneamiento mejorado con implicaciones severas para la salud y el ambiente, así como un reducido acceso a agua entubada y diversidad de alternativas de provisión, especialmente en zonas rurales.

Entonces, ¿cuáles pueden ser las soluciones a este problema acentuado por el virus SARS-CoV-2? Madrigal menciona que posibles soluciones pueden ser la inversión en infraestructura para la conexión de las familias a sistemas de alcantarillado y saneamiento, el actualizar los marcos legales y políticas para garantizar la sostenibilidad de los servicios; además, fortalecer las capacidades locales y la asociatividad para la gestión comunitaria del agua. 

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