El sector de alimentos y bebidas de Guatemala reporta pérdidas de Q53 millones que no se han logrado despachar hacia Costa Rica y viceversa por el bloqueo en las fronteras con Nicaragua.

Por Prensa Libre

El paro prolongado en las fronteras entre Nicaragua y Costa Rica sigue sumando pérdidas al aparato productivo regional y, particularmente, a la industria de alimentos procesados y bebidas.

El efecto negativo es en ambas vías, es decir, tanto para la exportación como la importación de alimentos, enseres, materias primas, insumos y productos terminados de Guatemala hacia Costa Rica, pero también es una muestra de la debilidad en el proceso de integración económica centroamericana por las posturas.

“Falta voluntad política”

“Pareciera que no hay voluntad política de las autoridades, y ya es un tema que rebasa a los ministros de Economía y Comercio de cada país y tiene que tratarse a nivel de los presidentes”, declaró Javier Zepeda, director ejecutivo de la Cámara de Industria de Guatemala (CIG) al lamentar que no hay acuerdos para buscarle una solución.

Explicó que el Gobierno de Costa Rica mantiene una postura inflexible, y esta situación está pegando mucho al comercio centroamericano, del cual Guatemala es el país más afectado.

El Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (Cacif), se pronunció por las medidas unilaterales que está adoptando Costa Rica, que restringen el comercio y la libre circulación de mercancías en la región.

“Las decisiones de Costa Rica afectan a 750 empresas guatemaltecas con costos adicionales a los exportadores; se resta competitividad a los sectores frente a terceros mercados, y se pone en riesgo el abastecimiento de los productos y materias primas”, señala el comunicado.

En esta coyuntura, según el sector privado organizado, hay US$1.2 millones de mercancías de Guatemala que no se han podido exportar y US$1.9 millones de importar, por lo que piden atender con celeridad esta situación.

En las fronteras de Nicaragua hacia Costa Rica están varados medios de transporte con diferentes mercancías.

El foco del problema es la disposición unilateral que adoptó el Gobierno de Costa Rica de restringir el ingreso de transportistas centroamericanos para la carga, descarga y de tránsito internacional otorgando un plazo de 72 horas en almacenes fiscales que ha designado por el covid-19, lo que generó rechazo de otros países, incluso adoptando medidas reciprocas a los transportistas costarricenses.

Pérdidas millonarias

Enrique Lacs Palomo, director ejecutivo de la Cámara Guatemalteca de Alimentos y Bebidas, y Ramiro Pérez Zarco, director ejecutivo de la Asociación de Desarrollo Lácteo de Guatemala (Asodel) estimaron que las pérdidas solo para el sector de alimentos procesados ascienden a unos US$7 millones semanales que equivale a unos Q53 millones.

Entre los productos más impactados –y que se encuentran sin poder trasladarse a sus destinos– están galletas, preparaciones de carne bovina, salsas, frijoles preparados, bebidas no alcohólicas, boquitas, preparaciones de sopas, productos en base a cereales y kétchup productos que representan unos US$30 millones de comercio semestral que se despachan desde Guatemala hacia Costa Rica.

El ejecutivo declaró que de ese país se importan salsas, lácteos y galletas para el mercado nacional.

“Esta es una situación a la cual no quisiéramos haber llegado y las medidas de precaución sanitaria que todos los países están en libertad de imponer, también deben estar equilibradas para no perder el abastecimiento a los países de la región”, remarcó.

Pérez Zarco afirmó que es de “urgente y de necesidad” reabrir el comercio intrarregional, para garantizar los alimentos a la población guatemalteca y a los consumidores, además que la industria local tenga la posibilidad de los ingresos por las ventas que se hacen a Costa Rica.

En el caso del sector lácteo las empresas de Costa Rica están perdiendo el 23% del abasto en el país, y es muy probable que exista un reajuste rápidamente, pero si el problema se multiplicará podría haber dificultades, que en algún momento se puede generar cierta desestabilización, y que Guatemala debe tener la capacidad para surtir rápidamente el mercado interno, pero en este momento no hay capacidad instalada.

“La reflexión es cómo en el futuro nos sentamos abordar la seguridad alimentaria, y como país tenemos grandes falencias en todos los sentidos como la burocracia y hay temas que solo con voluntad política se pueden resolver”, precisó Pérez Zarco.

Zepeda y Lacs Palomo indicaron que hay materias primas que se importan de Costa Rica para abastecer a las empresas que pueden impactar en las cadenas de producción.

Solución a alto nivel

Héctor Fajardo, directivo de la Cámara de Transportistas Centroamericanos (Catransca), informó que se contabilizaron 384 medios de transporte en el lado de Nicaragua que no hay logrado llegar a su destino en Costa Rica con matrículas guatemaltecas con diversidad de mercancías. Dijo desconocer cuantos vehículos con placas de Guatemala están varados en Costa Rica.

“Es una situación que los ministros de Economía y Salud de los países no lograron resolver y se tendrá que ir alto nivel con los presidentes”, precisó Fajardo.

El Consejo de Ministros de Economía de Centroamérica (Comieco) tiene previsto reunirse esta semana para avanzar en una normativa.

Capacidad de producción

El directivo de CGAB indicó que esta situación es una alerta pública para el fortalecimiento de nuestra propia cadena productiva de abastecimiento de alimento y se demuestra que no se puede descuidar la seguridad alimentaria.

“No hay políticas públicas que estimulen la estructuración de las cadenas alimentarias que puedan hacerle frente al rompimiento de estas cadenas de alimentos como lo estamos viviendo ahora en la región”, subrayó.

Añadió que se debe establecer un programa de seguridad alimentaria basado en el fortalecimiento de las cadenas agroindustriales de alimentos bebidas, integrado por los ministerios de Agricultura, Economía y todas aquellas instituciones que tienen como objetivo velar por que la población tenga acceso a los alimentos de calidad, ya que esta pandemia representa un riesgo de rompimiento de esa cadena.

Al respecto el Ministerio de Agricultura resaltó que han definido tres líneas de acción, las cuales van encaminadas a fortalecer la producción local.

La implementación de un sistema de reservas estratégicas de alimentos, que permitirá producir alimentos de calidad y ponerlos a disposición de los guatemaltecos; y para ello se aprovechará el potencial del Instituto Nacional de Comercialización Agrícola (Indeca) generando las reservas alimentarias a través de un programa de apoyo a los productores, para intervenir en el hambre estacional y asistencia a personas con riesgos nutricionales.

Además, se les dará a los productores semillas mejoradas, una cobertura de garantía de crédito, cobertura de seguro agrícola.

Por otro lado, el fortalecimiento de la agricultura familiar para asegurar la siembra para el 

consumo propio y la creación de un excedente que permita a los hogares tener siempre alimentos que ellos mismos produzcan y tener un ingreso con la venta de lo que no consuman.

Así como la investigación y dentro de este componente se ha previsto fortalecer el Instituto de Ciencia y Tecnología Agrícolas (ICTA) que ha estado muy abandonado, pero también se prevé profesionalizar a los extensionistas, para dar una asistencia técnica de calidad a los productores de todo el país.

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