Contenedores son cargados y descargados con electricidad renovable de red nacional.

Por Revista Summa

Producto de la alianza entre APM Terminals y el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), la semana pasada entró en operación la subestación Río Blanco. La infraestructura cuenta con dos transformadores –uno principal y otro de respaldo– de 75 megavoltiamperios cada uno.

Río Blanco permitirá alimentar la Terminal de Contenedores de Moín (TCM) con electricidad renovable, mediante una línea de alta tensión de 230 kilovoltios.

Tras más de siete días, la subestación ha cumplido con las expectativas y trabaja con normalidad. Esta obra eléctrica es la primera del país edificada sobre una isla artificial, por lo que fue necesario disminuir el área de construcción a una décima parte de lo tradicional. Además, emplea tecnología de punta GIS o aislada en gas.

“La puesta en operación de una subestación es un gran reto. Para el Instituto es vital apoyar a empresas como APM, que administra infraestructura portuaria esencial para el sector productivo, la industria y el pueblo de Costa Rica. Río Blanco marcha de forma óptima”, explicó Marco Acuña, director corporativo de Electricidad del ICE.

Conjuntamente, APM y el ICE firmaron un contrato que establece una relación comercial para el suministro de energía y potencia, con el que se garantiza la calidad de servicio eléctrico y de la conexión a la red nacional.

Para Kenneth Waugh, de APM Terminals, “alcanzamos la conclusión formal de la conexión al Sistema Eléctrico Nacional, lo que nos dota de energía limpia y confiable para esta fase y las futuras. La experiencia del ICE nos respaldó en diseño, construcción y puesta a punto de la subestación”.

Resultado de la conexión, APM podrá brindar servicios directos desde Limón a puertos como Algeciras en España y Dunkerque en Francia. Además, con el inicio de una segunda fase constructiva, en un mediano plazo la terminal planea movilizar 750.000 contenedores de 40 pies cada año.

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