Por robo de contenedores, el fisco deja de percibir alrededor de unos 3.500 millones de colones por año, según estimaciones del sector alimentario.

Por Revista Summa

Durante los últimos años, Costa Rica se enfrenta a un flagelo que ha ido en aumento y ha puesto en evidencia serias debilidades de nuestro sistema judicial, para sentenciar cada uno de los casos denunciados.

Se trata del robo de contenedores, delito que ha encontrado en la impunidad un aliado para consolidarse cada vez más. Durante los últimos tres años, se han interpuesto 500 denuncias por este delito, sin embargo, no se ha dictado ni una sola sentencia, al menos que se conozca públicamente, así lo denuncian cuatro cámaras del sector empresarial.

Para la Cámara Nacional de Transportistas de Carga (CANATRAC), la Cámara de Exportadores de Costa Rica (CADEXCO), la Cámara Costarricense de Navieros (NAVE) y la Asociación Costarricense de Empresas de Seguridad (ACES), es realmente preocupante las afectaciones que este delito provoca en la cadena logística, donde importaciones, exportaciones, robo de equipos de transporte y economía general del país, sufren serias consecuencias.

“Es urgente que las autoridades judiciales investiguen y atiendan este delito, como crimen organizado. Necesitamos mayores acciones para judicializar y sentenciar a los acusados, porque es preocupante que, en los últimos tres años, ninguna persona haya sido condenada por este delito y esto pone en evidencia, que los sectores afectados estamos en desventaja”, señala Francisco Quirós, director ejecutivo de CANATRAC.

De acuerdo con estas cuatro Cámaras, las mayores trabas se presentan en la Fiscalía General, donde no existe una unidad especializada para investigar los casos y prevalece una importante carencia de recurso humano. Asimismo, se requiere mayor compromiso de parte de los jueces, agilizar los allanamientos, que se designen más investigadores y que la sustracción de contenedores no sea vista como un robo más.

Fuerte golpe al fisco. Si bien es cierto, el sector empresarial percibe serias afectaciones por el robo de los contenedores, no se pueden obviar las grandes consecuencias en materia tributaria.

De acuerdo con estadísticas del sector alimentario, en promedio y por año, el monto de los robos ronda los 24.000 millones de colones, lo que significa que el fisco deja de percibir unos 3.500 millones de colones.

“Vemos como el robo de contenedores, trae consigo un grave problema de
evasión fiscal, porque todos los productos robados, se venden en los mercados ilegales, sin pagar un solo colón en impuestos”, indica Quirós.

Datos del Organismo de Investigación Judicial revelan que, de enero a agosto de este año, se contabilizan más de 100 denuncias por sustracción de contenedores, una cifra que podría superar la registrada en el año 2018, cuando se interpusieron 119 denuncias.

Limón es la provincia donde se presenta la mayor cantidad de robos, seguida de Alajuela y Guanacaste. Asimismo, y según la entidad, la carne, los productos alimenticios, licores y artículos de aseo personal, son el tipo de mercadería con más denuncias de sustracción.

Para el director ejecutivo de ACES, César Tapia, “este flagelo debe ser abordado desde una perspectiva transversal, en la cual, la seguridad es fundamental para que se logre una respuesta efectiva, de parte de las autoridades policiales. Es urgente que se mejoren los controles, como implementar una bitácora electrónica para registrar el acceso de cada persona, en la plataforma informática TICA”.

Junto a esta problemática, el país experimenta otro grave flagelo y se trata de la contaminación de la carga. Desde el año 2011 a febrero de 2019, se han reportado alrededor de 15 toneladas de droga, que salieron de Costa Rica vía marítima, dentro de contenedores con productos de exportación.

Actualmente, España y Holanda son los principales destinos.

Esto genera una pésima imagen de nuestro país en dichos mercados y provoca dificultades en el proceso de ingreso de las mercancías a sus destinos, lo que ocasiona detrimento de la calidad de los productos, debido a que son perecederos.

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