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Costa Rica: Organizaciones de la sociedad civil del Gran Caribe abogan por reducir la producción de combustibles fósiles

Abr 8, 2022 | Noticias de Hoy

Revista SUMMA
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Iniciativa regional de países caribeños planteó reducir producción y dependencia de combustibles fósiles y detener toda forma de potencial exploración y explotación futura frente a la realidad del cambio climático.

Por Revista Summa

El pasado 31 de marzo se llevó a cabo el foro virtual “Estado actual de la exploración y explotación de hidrocarburos en el Gran Caribe”, con la participación de países como Colombia, Belice, Costa Rica, Surinam, Guyana y República Dominicana. El foro fue promovido por las organizaciones de sociedad civil Costa Rica Libre de Perforación, el Comité Nacional de Lucha Contra el Cambio Climático e INSAPROMA de República Dominicana, Censat Agua Viva y la Alianza Colombia Libre de Fracking, Oceana de Belice, y el apoyo de las organizaciones internacionales Global Gas and Oil Network, ELAW y CIEL. Los ponentes fueron líderes de la sociedad civil quienes abogan por detener o reducir la extracción de hidrocarburos en sus países al señalar las contradicciones de un modelo energético cuyas emisiones elevan el riesgo climático que enfrenta la humanidad.

El foro fue una ventana para compartir los retos, riesgos y oportunidades de las organizaciones de sociedad civil que buscan detener el progreso de una contaminante industria de extracción de hidrocarburos en las costas caribeñas de la región. Esta posición es decisiva para reducir en un 50% las emisiones de gases de efecto invernadero al 2030, una labor fundamental para no elevar la temperatura de la tierra a niveles incompatibles con la supervivencia de los ecosistemas naturales según lo determinado por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés).

El evento abrió con la participación de Christiana Figueres quien fuera reconocida mundialmente como facilitadora durante el Acuerdo de París en su entonces puesto de Secretaria Ejecutiva para la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático.

En su disertación, Figueres aprovechó la oportunidad de repasar el contexto global relacionado con la industria de la explotación de hidrocarburos para señalar que la extracción de hidrocarburos como alternativa económica no solo tiene implicaciones de inversión altamente riesgosas y destinadas al fracaso en vista de los cambios a que se ha encaminado en la matriz energética actual, sino que también implica un desacierto ético por la amenaza para el equilibrio natural.

País a país

El evento evidenció que cada nación tiene procesos a distinto nivel en cuanto a la penetración de la industria extractiva de hidrocarburos, sin embargo, también se mostraron patrones comunes como la importancia de la participación pública y el valor de la organización colectiva e integración para enfrentar procesos de exploración y explotación de hidrocarburos.

Durante su presentación, Amarilys Llanos de Colombia, relató cómo en su país los beneficios económicos que afirman trae la explotación petrolera no sólo no llegan a las poblaciones que sufren sus múltiples impactos, sino que la política del gobierno nacional, contrario al discurso que maneja fuera del país y a los compromisos adquiridos en el Acuerdo de París, se dirige a extender esta frontera extractiva. Así, amplía la búsqueda de yacimientos convencionales a zonas naturalmente sensibles como el Amazonas colombiano, y la de no convencionales con técnicas como el fracking, poniendo en riesgo en ambos casos a la biodiversidad del país y su patrimonio natural. Adicional a esto, Llanos señaló la poca transparencia de la industria en el acceso a la información sobre los proyectos de extracción de hidrocarburos, sus impactos ambientales y sociales.

La activista colombiana hizo énfasis en los riesgos, presiones y violencia que actualmente enfrentan lideresas, líderes locales y organizaciones que se oponen a esta industria. Por esta razón, hizo un llamado al colectivo participante del foro a apoyar al país para evitar el avance del fracking, la explotación de yacimientos no convencionales de petróleo, así como a exigir al gobierno del país sudamericano medidas de protección para las defensoras y defensores del medio ambiente.

Por su parte, Janelle Chanona, de la organización Oceana de Belice, presentó la experiencia de múltiples organizaciones y la población civil en defensa de la naturaleza y recursos marinos únicos de su país entre los que se cuenta el sistema arrecifal mesoamericano y el reconocido “Blue Hole”.

De acuerdo con Chanona, uno de los principales hechos que levantó la alarma entre la población beliceña fue la catástrofe vivida en el Golfo de México en el 2010, cuando la ruptura de un pozo hizo explotar la plataforma ‘Deepwater Horizon’, que en 87 días llegó a verter casi 800 millones de litros de crudo con insondables impactos económicos, ambientales y humanos. “¿Nos asaltaron las dudas de si como país teníamos la capacidad de afrontar un desastre de esta magnitud?”, indicó la expositora beliceña quien relató que para entonces el país ya estaba abierto en un 95% de su territorio marino y continental a concesiones de exploración petrolera, muchas de estas, cedidas en condiciones de cuestionable legalidad.

Como resultado de esta preocupación, un amplio colectivo de organizaciones realizó un sondeo con una población votante de 30,000 personas, el cual fue llamado el “Referendo de la gente”, que demostró que una amplia mayoría en Belice (96%) estaba en desacuerdo con la exploración y explotación de hidrocarburos. Este esfuerzo dio pie a un trabajo de fondo de concienciación social con líderes comunitarios, con alianzas estratégicas que permitieron que en el 2017 el gobierno de Belice presentara una legislación histórica que establecía una moratoria indefinida sobre la actividad petrolera en alta mar en el mar territorial de Belize y su Zona Económica Exclusiva (ZEE).

La representante de Costa Rica fue Ximena Loría, perteneciente al movimiento Costa Rica Libre de Perforación (CRLP), un colectivo que agrupa a más de 190 empresas y organizaciones cuyo propósito es incidir para que el Congreso costarricense declare al país libre de exploración de petróleo y gas natural. El conglomerado de organizaciones propone a su vez la implementación de una serie de acciones tendientes a la reactivación económica regenerativa y sostenible.  Actualmente en Costa Rica la exploración y explotación está prohibida por moratoria hasta el 2050 vía decreto ejecutivo, mientras que en la Asamblea Legislativa se tramita un proyecto de Ley, promovido fuertemente por CRLP, que pretende prohibirla permanentemente.

Por parte de Surinam, el experto Dimitri Tjon Sie Fat, señaló que al menos tres de las cinco mayores corporaciones de extracción de hidrocarburos están presentes en su país, mientras que se han identificado al menos seis hallazgos petrolíferos significativos. Sin embargo, Tjon Sie Fat fue claro al señalar que los beneficios económicos de la actual explotación de hidrocarburos no representan realmente un bienestar para la población debido a la distribución asimétrica de la riqueza, al tiempo que señaló que el modelo de Producto Interior Bruto del país no es realmente un indicador de bienestar, sino sólo de ingresos.

El especialista de Surinam señaló la necesidad en su país de una evaluación ambiental estratégica que permita a la población tener mejores datos para tomar una posición política basada en información de calidad. Tjon Sie Fat tiene claro que hay que prestar atención al impacto de la industria de exploración y explotación de hidrocarburos en su país y que la planificación y las inversiones en la transición energética deben empezar ya para que Surinam siga siendo un país con emisiones negativas de carbono.

Por su parte, el activista y comunicador José René Olivo de República Dominicana relató los esfuerzos de una parte de organizaciones civiles para oponerse a la exploración y explotación de hidrocarburos en tierra y mar en su país, no obstante, el gobierno ha refrendado contratos pese a la oposición civil. Ante esta situación, los grupos organizados y la sociedad ha comenzado a plantear iniciativas para dar impulso a energías alternativas y sustentables como el Hidrógeno verde a fin de ir cambiando paulatinamente la dependencia de los combustibles fósiles en el país insular.

Por su parte, la reconocida abogada ambientalista Melinda Janki, de Guyana, presentó a su país como una nación de selva tropical y sumidero de carbono. A pesar de ser un líder en la mitigación del cambio climático y un protector de la selva tropical, Guyana empezó a tomar el camino equivocado en 2015 cuando ExxonMobil anunció un enorme hallazgo de petróleo frente a la costa de Guyana en el Atlántico. En 2016 el gobierno de Guyana firmó un contrato abusivo con ExxonMobil, Hess y CNOOC. La producción de petróleo comenzó en 2019, algo que Melinda Janki tacha de desastre social, financiero y medioambiental.  Las petroleras no pagan impuestos y se llevan el 75% del petróleo de Guyana como recuperación de costes y otro 12,5% como beneficio, mientras que Guyana se queda con el 12,5% restante de su propio petróleo extraído. También se mostró muy en desacuerdo con la idea de obtener ingresos de los combustibles fósiles, señalando que se estaba robando a las generaciones futuras al destruir el sistema climático.

Los bajos rendimientos contrastan fuertemente con el riesgo para el Gran Caribe. Los modelos independientes de derrames muestran que un derrame de petróleo de la producción de Guyana, es un ecocidio potencial que podría perturbar y destruir los ecosistemas del Caribe insular y continental. Por esta razón, el movimiento popular Un trato justo para Guyana – Un trato justo para el planeta está impulsando actualmente una demanda local y global de una moratoria en la producción de petróleo y gas para proteger a Guyana, al Caribe y a todo el planeta que es el hogar de todos nosotros.

Apreciaciones colectivas

En general las personas ponentes coincidieron en la necesidad de reducir progresivamente la producción de hidrocarburos y no iniciar nuevos proyectos de explotación que, además de generar limitados o nulos beneficios económicos, producen altísimos riesgos ambientales, sociales y financieros con limitada posibilidad de respuesta oportuna frente a un catastrófico derrame. En este sentido, se señaló la importancia de trabajar en conjunto, sociedad civil, organizaciones y países para generar consciencia del poder de cambio y ofrecer una voz fuerte desde el Sur Global de cara a construir modelos más sustentables de desarrollo. Por eso la intención de las organizaciones involucradas en el Foro es lograr formar un movimiento del Gran Caribe, y hacen una invitación a otros países de la región, y a otras organizaciones de la sociedad civil, a acercarse y trabajar en conjunto.

De la misma manera, apuntaron que la ruta correcta es encaminar a los países hacia nuevas fuentes energéticas limpias, más acordes con la crisis climática y siendo más responsables con el mundo y con la misma región, que de por sí es altamente vulnerable a los efectos del cambio climático tales como el aumento del nivel del mar, el daño a los ecosistemas marinos y terrestres y los fenómenos hidrometeorológicos extremos.

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