La crisis derivada del COVID-19 ha impulsado la innovación en numerosos sectores como la salud, la educación, el turismo y el comercio minorista.

Por Revista Summa

Este 21 de abril se celebra el Día Mundial de la Creatividad y la Innovación, establecido así por la Asamblea General de las Naciones Unidas, que busca promover el desarrollo de un futuro sostenible. Se trata de dos conceptos que, aunque no significan lo mismo, se mueven juntos en sinergia y han sido capaces de transformar la humanidad en diferentes direcciones, así como dinamizar la economía, generar empleo y emprendimientos a través de múltiples e ingeniosos inventos. 

“La creatividad, es un intangible que involucra la inspiración e imaginación, mientras la innovación es el pragmatismo de llevar a cabo la idea para resolver problemas complejos.  En Fidélitas le llamamos ingenio a esa capacidad de inventar con prontitud y facilidad”, explicó Melvin Chaves, Director de Calidad Académica de la Universidad Fidélitas.  En palabras del profesor estadounidense, William Coyne, “la creatividad es el concepto y la innovación es el proceso.”

Tal como lo referencia la historia,  para sobrevivir, durante miles de años, el ser humano ha resuelto de manera natural los problemas de su entorno y gracias a ello, se generaron muchos inventos transformadores como  la rueda,  el arado, los metales, el fuego, el vapor,  la electricidad, los medios de comunicación, el transporte, la Internet, la Internet de las cosas, hasta llegar hoy a las puertas de la cuarta revolución industrial, marcada por la convergencia de tecnologías digitales, físicas y biológicas, que radicalmente modificarán la forma en que vivimos hoy, según Klaus Schwab, escritor, economista y empresario alemán, fundador del Foro Económico Mundial.

El impacto que estos conceptos tienen en la economía es radical.  Suiza, Suecia, Estados Unidos y Reino Unido son los cuatro países líderes en innovación.   India (48), China (11), Filipinas (50) y Viet Nam (42) son las economías que más han avanzado en la clasificación del Índice Mundial de Innovación 2020. Las cuatro se encuentran ahora entre las 50 primeras, mientras a nivel latinoamericano, Chile (54) ocupa el primer lugar de la región, seguido de México (55) y en tercer lugar Costa Rica (56).

Brasil, México y la Argentina son la sede de empresas multinacionales que invierten en I+D y se encuentran entre las diez principales economías de ingresos medios en cuanto a la calidad de la innovación. Chile, el Uruguay y Brasil producen un alto nivel de artículos científicos y técnicos y en Brasil también destaca en el ámbito de las patentes.[2]   

Precisamente,  de cara a un mundo que avanza estrepitosamente hacia la industria 4.0, la Universidad Fidélitas, como formadora de profesionales del presente y el futuro, basa su enseñanza en el metodología STEM (Science, Technology, Engineering & Mathematics), donde es fundamental la creatividad y el ingenio para resolver problemas, el pensamiento autónomo, crítico, matemático y estratégico, donde se alcancen altos niveles de reflexión profunda y la experimentación como forma de aprendizaje, así como el trabajo en equipo,  donde  se busca permanentemente que los estudiantes piensen disruptivamente para romper los paradigmas que les permita crear algo diferente y nuevo (creatividad) que tenga el potencial de cambiar un comportamiento (innovación), explicó Luis Diego Bolaños, Decano de Ingenierías de Fidélitas.

Para ello, la Universidad ha preparado a la comunidad docente para dejar atrás sus estrategias tradicionales de enseñanza, a cambio de un aula invertida que brinde mayor participación a los estudiantes en todos los ámbitos del aprendizaje y la socialización, agregó Bolaños.  Así, en vez de aplicar exámenes memorísticos, se promueve el desarrollo de proyectos e investigación, para impulsar el ingenio, señaló el Decano.

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