Medida del gobierno genera cancelaciones de reservas. Clientes del sector son altamente sensibles al cambio de medidas para viajar.

Por Revista Summa

Las empresas turísticas de Playa Tamarindo lamentaron que las últimas decisiones del Gobierno de la República para combatir la Pandemia de Covid-19 se hayan tomado sin considerar el punto de vista de las organizaciones de este sector uno de los más golpeados por la emergencia sanitaria.

En días recién pasados el Poder Ejecutivo determinó que a partir de la primera semana de enero 2022 a los visitantes nacionales y extranjeros que acudan a sitios como bares, restaurantes, hoteles y otros lugares comerciales se les pedirá un Código QR para confirmar que posean el esquema de vacunación con las dos dosis.

De acuerdo con Hernán Imhoff, Presidente de la Cámara de Comercio y Turismo de Tamarindo (CCTT), ese paso ocasionó un impacto “sumamente negativo con pérdidas millonarias” en la gestión de negocios de las empresas del sector turismo porque, entre otras razones, los clientes, especialmente de carácter internacional, suelen “realizar sus planes de viaje con seis meses de anticipación y; por eso, esta modificación tan abrupta sin duda alguna será otro paso en falso en el necesario camino para lograr la reactivación económica”.

“Una medida de este tipo se tomó ignorando las voces de las organizaciones de Turismo de todo el país, la falta de diálogo es más que palpable porque si antes nos hubieran consultado habríamos aportado mucha información técnica de cuáles son los caminos a seguir. Durante toda la Pandemia hemos demostrado que estamos dispuestos a colaborar, pero sobre todo a seguir todos los protocolos sanitarios que nos han indicado, por eso, extraña esta falta de participación”, relató Imhoff.

Para el Presidente de la CCTT, la “abrupta” solicitud de pedir Códigos QR ocasionó una “reacción en cadena” de cancelaciones reportadas por varios agremiados a la Cámara y que pertenecen al sector hotelero, transportistas, tour operadores, renta de vehículos y del segmento de la gastronomía, junto con un mayor desempleo que ya de por sí tiene altísimos níveles.

“Estamos totalmente de acuerdo con la vacunación como la punta de lanza para combatir la Pandemia, eso hay que tenerlo muy claro; sin embargo, debemos ser muy cuidadosos con la forma como se toman las decisiones para evitar que la clientela no sea seducida por otros destinos que no solicitan este tipo de requisitos. Una acción como esta no le sirve ni al mismo gobierno porque dejaría de percibir ingresos gracias al pago de impuestos de las facturaciones del sector”, afirmó Imhoff.

Temporada en peligro

Federico Pilurzu, Directivo de la CCTT y Gerente del Hotel Cala Luna en Playa Langosta, explicó que la implementación “tajante” de los Códigos QR pone en peligro la temporada alta (diciembre a marzo) porque ocasionó una “incertidumbre innecesaria” debido al “ruido” y la falta de claridad en temas como la gestión de ese certificado tecnológico.

“Hemos visto las grandes dificultades que ha tenido la gente para obtener el Código, eso en el caso de los nacionales, para los extranjeros no se sabe cómo será la mecánica para su llegada o qué se les pedirá, lo cual es un indicativo claro de que el
Gobierno no estaba preparado desde el punto de vista técnico para la avalancha de gestiones con el fin de conseguir ese documento digital”, explicó Pilurzu.

Los miembros de la CCTT abogaron para que la solicitud de Código QR se aplace para luego de la temporada alta, pero que mientras tanto, se continúe con el ritmo de vacunación que, según los datos de la Caja Costarricense del Seguro Social, alcanza al 25 de octubre era de un 71,08 % de la población (una dosis) y el 51,58 % (esquema completo).

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