Incremento en precios altos e informalidad acelerada en pandemia amenaza crecimiento de 2022 por lo que industria solicita aprobación de proyectos de ley fundamentales. 

Por Revista Summa

El 2021 será recordado como el año en que la industria alimentaria demuestra su enorme capacidad de resiliencia y de abastecer el mercado, pese a la incertidumbre generada por el COVID-19, las restricciones aún presentes y el fuerte impacto de la crisis mundial de precios altos de materias primas, insumos y fletes marítimos.  

Este sector de la manufactura es altamente dependiente de los precios internacionales de materias primas como el trigo, que para noviembre de 2021 tuvo un incremento en su precio cercano al 35% en comparación con noviembre de 2020; igualmente el maíz tuvo un aumento en este mismo periodo del 31%, aceites vegetales 47%, café 72%, o el petróleo con un incremento entre noviembre de 2021 y el mismo mes de 2020 del 89%. Si a lo anterior sumamos una devaluación del 5% en este mismo periodo, o una crisis de costos de fletes marítimos, donde se reportan casos de incrementos que pasaron de los $1500 hasta los $20.000 por contenedor, se sufrió un golpe muy fuerte a la estructura de costos de una industria que debió asumir el mayor porcentaje del golpe para trasladarle lo menos posible al consumidor final. 

Producción nacional crece de manera importante 

Para Maurizio Musmanni, presidente de la Cámara Costarricense de la Industria Alimentaria, “pese a dichos factores que son externos y fuera de nuestro control, el mercado interno mostró una reactivación interesante, pues para octubre de 2021, la variación interanual del indicador de actividad económica de las empresas ubicadas en el régimen definitivo, (que es la gran mayoría), fue del 5.4%. Lo anterior es muy relevante, si tomamos en cuenta que para el año 2020, la variación interanual a octubre fue negativa en -2.6%.  Igualmente nos alegra el crecimiento promedio de los primeros 10 meses de 2021 que fue de 4.62%, puesto que el año anterior, en promedio decrecimos -1.32%”. 

Los empresarios de alimentos también dan una mirada positiva tras el resultado de las empresas de este sector, ubicadas en zona franca, que para octubre de 2021 mostraban un crecimiento interanual del 24.4%, en comparación con 2020, que para este mismo mes mostraba un 3.12%.  Igualmente, destacable es el crecimiento promedio mensual de los primeros 10 meses de octubre para las empresas de regímenes especiales, con un 20.15% en comparación con un decrecimiento medio del -0.12% en los primeros 10 meses de 2020. 
 
Sector externo muestra cifras récord 

Otra cifra que devuelve esperanza al sector es la reactivación récord de su sector exportador. Siendo el tercer sector en importancia en materia de exportaciones en Costa Rica, las exportaciones totales crecieron un 22.6% en comparación con el año 2020, año en el que decrecieron un -3.6% en comparación con 2019. Cabe destacar que las ventas al exterior ubicadas en el régimen definitivo crecieron un 12.6%, mientras que las zonas francas crecieron casi un 30%, lo cual es impactante dado el decrecimiento sufrido en 2020 con un -4.98% y -2.56% respectivamente. 

“Este 2021 debemos verlo con mucho positivismo, pues las exportaciones de nuestro sector marcaron un crecimiento récord, especialmente cuando se da en tiempos de mucha incertidumbre, y porque superamos el umbral de los 2.000 millones de dólares en exportaciones”, señaló Musmanni. 

Mayoría de sectores crecen en exportaciones y algunos decrecen 
 
Viendo el comportamiento en dólares, vemos que algunos sectores mostraron un crecimiento importante en sus ventas al exterior, tal es el caso de productos como la cerveza (77%), las bebidas no alcohólicas (39%), los concentrados para bebidas (33%), los productos de chocolatería (28%), las grasas vegetales (50%), la confitería (44%) o las carnes procesadas con un 24%, entre otros ejemplos.
 
Igualmente, otros sectores mostraron una reducción leve como es el caso de los bocadillos y cereales (-10%), las pastas alimenticias (-7%), las conservas marinas (-4%). Merece la pena resaltar el caso de las exportaciones de productos lácteos, que en comparación con el 2020 tuvo una contracción en sus exportaciones de -11%, en parte explicada por el cierre del mercado panameño a raíz de las medidas proteccionistas de la administración de ese país, siendo ese país uno de los mercados de exportación más importantes para la industria alimentaria nacional.  

Expectativas para 2022 
 
Pese al interesante crecimiento que se palpó durante el 2021, el 2022 se mira con mucha cautela, particularmente porque desde mediados de 2021 el indicador de actividad económica muestra una desaceleración, explicada principalmente por el incremento sin precedentes en los costos de producción vinculados a materias primas de origen internacional y los costos por fletes marítimos. Siendo esta una tendencia que aún se mantiene, los empresarios de alimentos pronostican una continuación en los incrementos de precios, que podrían tener consecuencias importantes para los consumidores. 

“En 2021 los incrementos de precios fueron muy variados y dependieron del tipo de producto y su dependencia con los mercados internacionales de las materias primas, por lo que vimos incrementos de precios entre el 3% y el 25% o más. Lamentablemente, de no cambiar la situación, miraremos incrementos similares a partir de enero de 2022, lo cual nos plantea el desafío de una potencial contracción de la demanda para este próximo año y una afectación al crecimiento que vimos durante 2021. Debemos ser positivos y esperar que dicha situación externa se revierta en función de los mejores intereses de la población, particularmente la más vulnerable”, indicó Musmanni. 

Política pública de acompañamiento a la industria: señales que generen confianza al consumo y la inversión 

A partir de una coyuntura en la que el mercado muestra un potencial de crecimiento, pero que se mira amenazado por circunstancias externas, la industria urge al sector político, a la actual Asamblea Legislativa y a los candidatos a la presidencia y a las diputaciones del próximo periodo de gobierno, a enviar señales positivas que generen confianza en temas como el incentivo a la actividad productiva y el empleo formal. 

Actualmente, solamente en la manufactura de alimentos el país tiene unas 22.500 personas que se desarrollan en el sector informal, por tal motivo, los empresarios urgen a la asamblea legislativa, la necesaria aprobación de proyectos de ley orientados a darle mayor flexibilidad al mercado laboral y permitir procesos de contratación adaptados al mercado moderno tales como: 
 

  1. Expediente 21.182 en materia de jornadas excepcionales de trabajo. 
  2. Expediente 21.522 que busca la formalización del trabajador independiente a través de la posibilidad de generar amnistías que faciliten la formalización. 
  3. Expediente 22.323 de igualdad del trabajador ante la seguridad social, que facilita y abarata el costo social del trabajador independiente. 
  4. Expediente 21.434 que promueve el ordenamiento y la formalización del trabajador independiente. 
  5. Expediente 21.437 para darle un tratamiento más justo y equilibrado a la base mínima contributiva de la CCSS, por tratarse de uno de los costos que explican la alta informalidad del empleo. 
     
    Igualmente, hacen un llamado a la Junta Directiva de la CCSS, para que atiendan de manera urgente la necesidad de que las empresas de todo tamaño, puedan atender la responsabilidad del pago oportuno de las cargas sociales, cancelando lo correspondiente a la jornada realmente contratada. Señalan este elemento como uno de los factores clave que impide un mayor nivel de contratación formal en el país. 
     
    Industriales suben la voz frente a la fuerte erosión de la calidad de la educación costarricense 

    Dada la coyuntura electoral, los empresarios de alimentos observan con mucha preocupación la erosión sufrida por la educación costarricense durante los últimos años. 

    “Ya antes de la pandemia observábamos algunos resultados dignos de analizar, por lo que la pandemia solamente aceleró la caída en la calidad de la educación que hoy sufre el país y que nos arroja toda una generación de jóvenes, que podrían tener problemas de acceso futuro a las oportunidades de una mejor educación y de crecimiento en su calidad de vida”, comentó Musmanni. 

    Según CACIA, ya en 2018 Costa Rica mostraba dos características particulares: 1. Es uno de los países con mayor inversión pública en materia de educación como porcentaje de su producción, según datos comparativos de OCDE y 2. Es uno de los países con peores resultados académicos en materia de conocimientos básicos en lectura, ciencias y matemáticas. Si le sumamos lo acontecido por las huelgas de 2018 y las restricciones sanitarias de 2020 y 2021, el país se enfrenta a uno de los desafíos más importantes de su historia, que de no atenderse, podríamos tener un retroceso grave en materia de atracción de inversiones, competitividad, calidad de vida, desigualdad de oportunidades y desarrollo humano, a raíz de la pérdida de habilidades y conocimientos básicos por parte de una buena parte de su población y que terminan siendo fundamentales para el crecimiento económico y el desarrollo humano. Por tal razón, los empresarios emplazan a candidatos a la Presidencia para que pongan el tema en los primeros puntos del debate nacional previo a las próximas elecciones, puesto que la erosión educativa es el factor que asoma una crisis de mayores proporciones para los meses futuros. 

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