Porcentaje de personas asalariadas en teletrabajo disminuye 7,6 puntos porcentuales entre el III trimestre 2020 y el 2021.

Por Revista Summa

Con el inicio del COVID-19, la modalidad del teletrabajo tomó relevancia comparado con los años anteriores, por lo que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) incluyó un módulo de teletrabajo dentro de la Encuesta Continua de Empleo (ECE). La investigación encontró que para el tercer trimestre del 2020, del total de personas asalariadas, 275 mil
teletrabajaban, lo que representó el 21,2 %. No obstante, en el mismo periodo 2021, las personas que continuaban laborando en esa modalidad fue de 209 mil personas, lo que representa el 13,6% del total de asalariados de ese trimestre, lo que significa una disminución de 7,6 puntos porcentuales.

Por otra parte, cerca de 46 mil personas asalariadas dejaron de realizar teletrabajo debido a que la empresa o institución les modificó la modalidad de trabajo a exclusivamente presencial. Estas personas asalariadas laboran principalmente en actividades del sector educativo del país e intermediación financiera. Ellas iniciaron el teletrabajo en algún momento durant e la pandemia y conforme se fueron levantando las restricciones dejaron de hacerlo.

El estudio indica que de las 209 mil personas asalariadas que teletrabajan 99 mil son hombres (47,3 %) y 110 mil mujeres (52,7 %). De estos teletrabajadores el 64,6 % se concentran en edades de entre 25 a 34 años, el 30,6 % de 35 a 44 años. Sobre la cantidad de días que teletrabajan, el 13,1 % lo hace entre 1 a 2 días a la semana, el 23,3% lo realiza entre 3 y 4 días y, el 63,6 % lo hace de 5 a 6 días a la semana.

Con respecto al nivel educativo de la población asalariada teletrabajadora, la mayoría se ubican en un nivel alto al encontrarse que el 86,4 % son universitarios con o sin título y el resto (13,6 %) corresponde a trabajadores asalariados con secundaria completa e incompleta. También se reveló que de las personas asalariadas teletrabajadoras el 95,3 % tiene empleo formal y el resto (4,7 %) son informales. La formalidad o informalidad está en función de si tienen seguridad social pagada por el empleador.

Por otro lado, se encontró que al 57,7 % de los teletrabajadores, la empresa o institución para la que laboran les brindó
computadora u otro equipo tecnológico, mientras que el 42,3 % tuvo que hacerlo por sus medios propios.

Calidad y bienestar en la modalidad del teletrabajo

Para conocer los niveles de calidad y bienestar laboral generados por el teletrabajo, se realizaron una serie de preguntas
tendientes a evaluar si esta modalidad le ha mejorado aspectos como productividad, rendimiento, tiempos de traslado, iniciar o continuar con sus estudios entre otros aspectos. Otro elemento que se analizó fue el equilibrio de la vida personal y el trabajo, especialmente en las mujeres. Para esto, se consultó que tan de acuerdo o en desacuerdo estaba la persona
teletrabajadora con algunos beneficios o inconvenientes que podrían presentarse al estar teletrabajando.

A la consulta, el 64,0 % del total personas asalariadas teletrabajadoras indicó estar de acuerdo en que esta modalidad les ha permitido mejorar el rendimiento o productividad de sus labores para la empresa o institución para la que trabaja. El 20,9 % no está de acuerdo ni en desacuerdo y, por último, el 15,1 % está en desacuerdo.

Las principales ramas de actividad de las personas asalariadas teletrabajadoras que afirmaron que esta modalidad les mejoró su productividad son el área de la enseñanza (19,2 %), actividades financieras y de seguros (14,8 %) y actividades de los servicios administrativos y de apoyo (11,7 %).

Por otra parte, el 80,2 % del total de personas asalariadas teletrabajadoras indicó estar de acuerdo en que el teletrabajo les
ha permitido mantener un equilibrio entre su vida personal, familiar y laboral. El 12,0 % mencionó que no está de acuerdo ni en desacuerdo y, por último, el 7,8 % está en desacuerdo en que el teletrabajo haya mantenido el equilibrio entre lo personal y lo laboral. Del total de quienes están en acuerdo el 53,5 % son mujeres.

Otro de los beneficios de la modalidad de teletrabajo es el ahorro o disminución del tiempo de traslado entre la residencia y la empresa o institución para la que laboran y viceversa, donde el 94,0% confirmó que se le ha reducido el tiempo de traslado.

De estos, el 91,3 % residen en la zona urbana, en la cual se ubica la mayor cantidad de teletrabajadores.

Otras percepciones y diferencias de género

Para el análisis de la modalidad de teletrabajo por sexo, se agruparon tres elementos esenciales de los factores positivos de la población: el primero los relacionados con el trabajo; el segundo, a las condiciones y equilibrio familiar y laboral y en tercer lugar, al inicio o continuación de nuevas actividades como empleo secundario o inicio de estudios.

En cuanto al primer factor; relacionados con el trabajo (mayor productividad, flexibilidad de la jornada laboral y mayor eficiencia en las cargas de trabajo); se encontró diferencias entre la población masculina y la femenina porque mientras que el 76,4% de hombres indican mayor flexibilización laboral, para las mujeres solamente el 64,1% indicaron tener esa flexibilización de la jornada. En cuanto a la productividad y una mayor eficiencia de cargas de trabajo, los datos establecen una semejanza entre hombre y mujer (entre 56 y 58 %) en cuanto lo que le ha permitido el teletrabajo desarrollar en su tiempo laboral.

Del segundo elemento relacionando las condiciones de equilibrio familiar y laboral, entre la población femenina asalariada teletrabajadora se percibe un mayor acuerdo (81,4 %) en comparación con la población masculina (76,4 %). Sin embargo, el teletrabajo para solo al 58,6 % de las mujeres les ha permitido una mejor organización del tiempo libre, mientras que a los hombres un 72,6% el teletrabajo les ha permitido incrementar los tiempos libres en actividades deportivas, recreativas y otras.

El último elemento a considerar sobre inicio o continuación de estudios o de trabajos adicionales que pueden realizarse luego de la jornada laboral, destacan la población masculina que mayoritariamente ha podido iniciar trabajos secundarios o estudios, al disponer esta modalidad de trabajo en el empleo principal.

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