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Costa Rica destaca con números positivos en medio de una afectación en la productividad de América Latina

Abr 18, 2024 | Noticias de Hoy

Revista SUMMA
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Las economías en vías de desarrollo de la región han dejado de lado la inversión, lo cual ha impactado negativamente en la producción.

Por Revista Summa

El más reciente estudio de McKinsey Global Institute (MGI), “Invertir en el crecimiento de la productividad”, revela que, en el caso de América Latina, hace 25 años el nivel de productividad era muy superior a otras regiones emergentes, tales como China, India, Europa del Este, África subsahariana, entre otras. Pero hoy su crecimiento está debajo de cero por ciento y es muy inferior de las zonas mencionadas, excepto el caso de Costa Rica, ya que el país logró aumentar su productividad un 2% de 1997 a 2022 y del 2014 al 2019 el crecimiento fue del 2,3%. Son resultados que permiten que el país siga en vías de desarrollo. 

“El aumento de la inversión se asocia con un mayor crecimiento de la producción y la productividad, menor inflación, mejores equilibrios fiscales y externos y menores tasas de pobreza y desigualdad”, explicó Olivia White, socia senior de McKinsey & Company y directora del MGI.

Para distinguir un poco los tipos de economías a nivel mundial, el estudio de McKinsey & Company expone tres categorías: economías de carril rápido, economías de carril medio y economías de carril lento. Dentro de la primera se encuentran China, India y zonas como Europa Central y Oriental. En la categoría de carril medio se ubica el África subsahariana y, muy rezagadas, las economías de carril lento, que son la mayoría de los países de América Latina, Oriente Medio y África del Norte. Sin embargo, individualmente, Costa Rica, Perú y República Dominicana destacan por colocarse en las economías del carril medio.

Para las economías emergentes hay acciones clave que pueden adoptar del manual de economías de “vía rápida”: impulsar la inversión de capital hacia la urbanización efectiva, el aumento del tamaño y la productividad de los sectores de servicios y construcción, y hacia la sofisticación e interconexión global de la fabricación. Todo ello será posible gracias a un entorno empresarial atractivo.

La inversión en infraestructura y la urbanización han significado un cambio importante en la composición de las economías, que se han alejado de la agricultura y se han focalizado en los empleos del sector de la construcción y los servicios que se concentran en las ciudades. La proporción urbana de la población en las economías emergentes ha aumentado en promedio casi diez puntos porcentuales durante el último cuarto de siglo, con casos notables en distintas regiones. Por ejemplo, la participación de China creció en 31 puntos porcentuales, la de Costa Rica en 26 puntos, la de Albania en 24 puntos y la de Botsuana en 22 puntos.

“Las ciudades bien gestionadas tienen todos los ingredientes para activar el círculo virtuoso del aumento de la productividad, los ingresos y la demanda. A medida que los trabajadores se mudan a las ciudades y obtienen empleos mejores y más productivos, ganan salarios más altos que impulsan tanto el ahorro como el consumo. Un mayor consumo brinda a las empresas el incentivo para invertir, y los ahorros financian la inversión, lo que, a su vez hace que los trabajadores sean más productivos, reiniciando el ciclo”, agregó la directora del MGI.

Por otro lado, el tema del aumento del sector de servicios es clave para conseguir un aumento de productividad. Sin embargo, no se trata solo de aumentar este sector, si no de hacerlo de tal manera que se ajuste a las necesidades y oportunidades que requieren los trabajadores de cada país, ya que, si no se hace de esa forma, se corre el riesgo de que la productividad no crezca.

Otra de las claves para aumentar la productividad se encuentra en que los países del carril rápido han logrado que el sector manufacturero sea más sofisticado y global. Esto quiere decir que el aumento de productividad en este sector, vital para generar inversión, se logró gracias a la creación de redes de suministro más complejas, la producción de productos más sofisticados y la conexión a las cadenas de valor mundiales.

En China, el sector manufacturero fue el motor más importante de la productividad, con un crecimiento anual de 2,6 puntos porcentuales. El sector manufacturero también contribuyó en gran medida al crecimiento de la productividad en las economías de Europa central y oriental, como Rumania (1,4%), Eslovaquia (1,4 %) y Polonia (1,0%). En el caso de Costa Rica el crecimiento fue del 0.2%, por lo tanto, existe un gran margen de mejora en este aspecto.

“El crecimiento de la productividad es mucho más que un concepto económico: es el núcleo de la prosperidad compartida. Tanto las empresas como los responsables de la formulación de políticas en las economías avanzadas y emergentes deben tomar medidas y crear las condiciones para impulsar la inversión, que subyace a las transformaciones tecnológicas, económicas y sociales que impulsan la productividad. Esto será fundamental a medida que el mundo lucha con los desafíos y oportunidades que trae la próxima era”, concluyó Olivia White.

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