Más de 30% de las Mipymes turísticas se vieron obligadas a cerrar definitivamente por pandemia y otro tanto corre el mismo riesgo. Este daño es irreparable si no se toman medidas inmediatas.

Por Revista Summa

Existen tres características claves del sector turismo para la economía Costarricense; primero, es la actividad económica más estratégica del país por estar encadenado a todas las otras actividades; segundo, es el principal generador de divisas que se distribuyen por todo el país y en todos los estratos sociales y con el mayor porcentaje, por mucho, que se queda en el país; y, en tercer lugar, pero no menos importante, es la primera fuerza laboral a nivel nacional; en 2019 se registraron más de 250 mil empleos directos y hasta 750 mil indirectos, hoy estas cifras se encuentran por el 50%.

Tras 10 meses sin ningún tipo de ingresos, la peor crisis financiera en nuestra historia se agravó para el turismo luego de que se eliminara la flexibilización de los bancos el primero de enero. El empresario turístico Bary Roberts señala que “durante esos 10 meses de ingresos cero, los bancos dieron períodos de gracia, sin embargo, los intereses y comisiones se siguieron sumando al principal, lo que ha empeorado la situación económica de miles de Mipymes, aún más allá de la situación pre pandemia”.

Es indiscutible que el turismo es la herramienta más rápida y más efectiva para impactar la calidad de vida de las zonas rurales y costeras del país y de allí la urgencia de mesas de trabajo entre todos los actores que forman parte del turismo local, incluido el gobierno. Se hace necesario el involucramiento y entendimiento por parte de las autoridades locales en las estrategias claves para el turismo, pues es operado por el sector privado, mientras que el gobierno sólo regula, y debemos lograr que al hacerlo se asegure apoyar y consolidar.

El país estaba preparado al 100% del volumen del 2019, sin embargo, en el 2021 sólo se usó el 40% de la capacidad instalada, lo que significó, según Roberts, además de pérdida de recursos, un incremento en los gastos por mantenimiento “servicio de agua, luz, impuestos, patentes, seguro; una carga financiera altamente pesada por estar por debajo del punto de equilibrio”. Esta es la consecuencia de una serie de errores graves en los cuales el gobierno generó inseguridad al turista e hizo que una importante parte optara por cambiar el destino de Costa Rica a dignos competidores como República Dominicana, Colombia y México.

Promoción sin acción

El Instituto Costarricense de Turismo promociona muy bien a Costa Rica como destino turístico en el mundo, sin embargo, al no desarrollar un plan estratégico en conjunto con quienes operan el turismo en el país, las Mipymes, estas son las más afectadas, pues carecen de los beneficios de la capacitación en mercadeo digital y otras herramientas que bien podrían potenciar su crecimiento. “Cerca del 90% de las empresas del sector son Mipymes y por su condición no cuentan con el poder adquisitivo, apoyo y capacitación para promocionarse y sostenerse financieramente, pues el ICT no provee la asistencia requerida y el sistema bancario nacional no las considera sujetos de crédito al suponer que no pueden predecir el futuro ingreso de turistas. Pero ambas cosas tienen una fácil solución si existiera la voluntad del Ejecutivo de dialogar y negociar con los representantes del turismo” sentenció Roberts.

Ante este escenario, un 30% de las empresas del sector ya cerraron permanentemente, mismas que representaban el único sustento económico de decenas de miles de familias que no sólo perdieron el fruto de su esfuerzo, sino que mantienen grandes deudas producto de las inversiones que hicieron pensando en una reactivación que se ha dado a cuenta gotas.

Roberts sostiene que un tercio de los empleos directos e indirectos se perdieron durante estos últimos meses y que, aunque se vislumbra una mejoría económica, el mensaje del gobierno pone en jaque al sector, “en los primeros diez días posteriores al anuncio de la exigencia de los QRs, entre 6 empresas habían perdido más de 10 millones de dólares por cancelación de reservaciones, y esto sin contar que el daño a la temporada alta ya supera los $200 millones en disminución de reservas; estamos posicionando al país, pero no estamos logrando el desarrollo de los mercados que necesitamos para fortalecer las Mipymes”, concluyó.

Pin It on Pinterest

Share This