Las exportaciones agrícolas del país se incrementaron, beneficiando la economía de las zonas rurales y robusteciendo la seguridad alimentaria, indicaron expertos en un panel organizado por la misión permanente de Costa Rica ante la OMC.

Por Revista Summa

Con innovación, diversificación productiva, desarrollo de capacidades y agregación de valor mediante una estrategia nacional de bioeconomía, Costa Rica avanza hacia una mayor sostenibilidad de su agricultura, a lo que han contribuido los sectores público y privado y de la cooperación internacional.

El trabajo desde estos frentes también ha permitido al agro sortear los efectos de la actual crisis sanitaria, de acuerdo con lo afirmado por especialistas de un panel organizado por la Misión Permanente de Costa Rica ante la Organización Mundial de Comercio (OMC).

En el panel y por parte de este país participaron en la reunión la Embajadora y Representante Permanente ante la Organización, Gloria Abraham; el Ministro de Comercio Exterior en ejercicio, Duayner Salas; el Director General de la Promotora de Comercio Exterior (PROCOMER), Pedro Beirute; la Directora Ejecutiva del Instituto del Café (ICAFE), Xinia Chávez; y la consultora de CRBiomed, Gabriela Couto.

El panel también contó con las intervenciones del Director General del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Manuel Otero; y la Coordinadora Técnica de la Representación del IICA en Costa Rica, Sacha Trelles.

“Se debe incrementar la productividad con una alta dosis de sostenibilidad a través de la innovación, la ciencia y el trabajo de todos. América Latina y el Caribe tiene un potencial enorme en el aprovechamiento de la biodiversidad y si lo engranamos con las políticas podremos alcanzar el desarrollo que deseamos”, dijo Gloria Abraham.

“Hay un camino que Costa Rica se ha trazado para la incorporación plena de los atributos medioambientales y de sostenibilidad”, agregó.

Mientras tanto, Otero expresó que es hora de poner una nueva agricultura al servicio del desarrollo de los países.

“En la pandemia, la agricultura de Costa Rica y el resto de la región ha demostrado ser una actividad resiliente, generadora de bienestar y se mantiene en pie. Es el momento de aumentar nuestra confianza en ella y darle herramientas para un mayor desarrollo, que beneficie no solo a los productores, sino a toda la población de nuestros países”, afirmó.

Con el apoyo del IICA, Costa Rica ha desarrollado una estrategia nacional de bioeconomía, con el objetivo de aprovechar más las oportunidades que representa su amplia biodiversidad.

Un 47% de la superficie de Costa Rica está compuesto por fincas agropecuarias, en su mayoría pequeñas y medianas empresas que exportan más de 650 productos agropecuarios a más 200 destinos.

Entre los productos destacan la piña, el banano y el café.

“Es un país con mucho potencial y debe capitalizar sus avances, la agricultura juega un papel preponderante para afrontar los retos en materia de cambio climático, producción y gestión de los recursos, desafíos que la bioeconomía viene a apoyar”, dijo Sacha Trelles.

Innovación y diversificación

En el panel virtual se expuso el programa Descubre del Ministerio de Comercio Exterior de Costa Rica, una plataforma que procura atender a los productores y brindarles orientación sobre qué producir de manera distinta, hacia cuáles mercados y bajo cuáles requisitos.

El objetivo principal del programa es revalorizar la agricultura y la pesca como actividades sostenibles para incrementar el bienestar del país. También busca atraer inversión en las zonas rurales para mejorar los indicadores sociales.

“A través de Descubre, se ha mejorado la producción, incorporado sistemas de irrigación y equipos de datos para ser más competitivos en los mercados internacionales”, dijo Henry Benavides, Coordinador de Agricultura en ese ministerio.

“Lo que estamos buscando es que el comercio exterior y las importaciones funcionen para todos, de manera ambiental y socialmente sostenible”, expresó a su vez el Director General de PROCOMER, Pedro Beirute.

Otro de los avances de Costa Rica en materia de sostenibilidad proviene del gremio cafetalero, una industria con alto valor social, económico y cultural para el país.

Por medio del ICAFE y la cooperación internacional, los cafetaleros han desarrollado un mecanismo llamado el Dólar Cafetalero, para que los caficultores obtengan mayores beneficios económicos, mejoren su productividad y brinden mayores oportunidades para las nuevas generaciones.

Mediante este mecanismo los clientes en el extranjero pueden conocer quién, cómo y en qué condiciones se produjo su café. Gracias a este y otros aspectos diferenciadores el café del país tiene una mayor valoración en los mercados internacionales.

De acuerdo con la Directora Ejecutiva de ICAFE, Xinia Chávez, esta diferenciación permitió que en 2020 el quintal de café costarricense se tasara por encima de los 200 dólares, cuando el de otros países estaba cercano a los 100 dólares por quintal.

Otro de los sectores pujantes en la balanza exportadora han sido los dispositivos médicos, en el que los insumos orgánicos obtenidos a través de la bioeconomía juegan un papel importante y son fuente de innumerables oportunidades.

Para Gabriela Couto, consultora del conglomerado CRBiomed, “la interacción pública-privada y el financiamiento diferenciado son claves para impulsar la industria de la bioeconomía en el país. También es importante tener en cuenta cuando se crean acuerdos de libre comercio que Costa Rica siempre incorpora la parte ambiental”.

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