La reconstrucción económica y la generación de empleo son la ruta para una estabilidad global.

Por Revista Summa

Antes de la pandemia el país presentaba un déficit fiscal del 6,2% del Producto Interno Bruto, una deuda pública de casi el 60% del PIB, una desigualdad en los ingresos de las familias (0.508% mayor que hace 10 años cuando en el 2010 era de 0.503%).

La pobreza aumentó al 21%: 336.895 familias viviendo con menos de ¢103.766 al mes, y la pobreza extrema al 5,8% que se traduce en 93.542 familias que sobreviven con tan solo ¢48.463 mensuales.

La pandemia empeoró lo que ya se venía arrastrando desde años atrás, una crisis fiscal que desencadenó otras crisis como la sanitaria, la económica, social, psicológica y la educativa, provocando una caída del PIB en un -5% a nivel mundial.

Con el fin de reforzar la respuesta del país a la pandemia y sentar las bases para una recuperación económica sólida y duradera, el país negoció con el FMI un programa que le permite anclar los esfuerzos del gobierno en materia de políticas y reformas, también centralizarse en garantizar la sostenibilidad fiscal y fomentar la estabilidad monetaria y financiera, y al mismo tiempo proteger a los sectores pobres y más vulnerables.

Dentro del acuerdo se incluyó para viabilizar proyectos de Alianzas Público Privadas como una posible medida el reciclaje de activos, las cuales permitirían acceder a recursos frescos para nuevos proyectos de infraestructura garantizando una adecuada gestión de la misma a largo plazo, lo que reduce el impacto fiscal del desarrollo de los nuevos proyectos, producto del limitado e inadecuado mantenimiento de la infraestructura, como ocurre en mucho proyectos actualmente.

“Esto es posible si se estructuran contratos de APP para una infraestructura público existente donde el sector privado asume los riesgos y la responsabilidad de operación y mantenimiento, pero a su vez reconoce al Estado una  contraprestación inicial o periódica por el derecho a la explotación de esa infraestructura”, comentó Aitor Llodio  Director Ejecutivo de Fundación ALIARSE.

APP que impulsan la economía del país

En este sentido el compromiso y ruta de abordaje de la Fundación ALIARSE es impulsar y facilitar con mayor fuerza las Alianzas Público Privadas que trabajan por el desarrollo y crecimiento de los sectores involucrados como es el caso de la Alianza Skills for life, programa que impulsa el aprendizaje, nuevas y mejores oportunidades de empleo para poblaciones vulnerables, y el programa de Transformación Digital para Pymes que gracias a la alianza del sector público y privado se apoyaran a 1000 pymes con talleres, charlas y cursos en distintas áreas administrativas, digitales y tecnológicas para contribuir a su transformación digital y sostenibilidad en el negocio.

Otro de los programas con los que apoya las APP es la Alianza para la Acción Climática, siendo uno de sus ejes de trabajo la generación de capacidades en finanzas climáticas, para aumentar la participación y el acceso a recursos para el sector privado.

El impacto positivo de un acuerdo con el FMI en pro de la estabilidad fiscal y económica, y por ende el de las familias costarricenses, debe promover una reconstrucción de la economía, generando más empleo, y más ingresos a las familias, apoyando a los sectores más golpeados por la pandemia como el sector turismo y buscando soporte en los sectores que generan altos beneficios, que contribuyan a equilibrar las desigualdades sociales, afirma Llodio.

En Fundación ALIARSE se desea promover los ajustes macro institucionales que ayuden a heredar una sociedad más justa y equitativa a las generaciones jóvenes, así mismo, encauzar los recursos a inversiones en servicios básicos, fortalecer las redes de seguridad social y mantener la paz social y trabajar en la lucha contra la pandemia en un esfuerzo colectivo por medio de la consolidación de Alianzas Público Privadas.

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