El origen de las certificaciones ambientales se remonta en Alemania, en 1978 a través del sello “Ángel Azul”.
Por Adriana Schnyder, Impuestos & Legal Deloitte Costa Rica

En el mundo actual de los negocios, las acciones para incorporar políticas ambientales en el giro habitual de la empresa se hacen cada vez más necesarias debido a la competitividad del mercado y la creciente tendencia ética de transformar los negocios en empresas ambientalmente amigables.

Una certificación es un documento mediante el cual se asegura la veracidad de un hecho. Para que una
certificación proceda es importante que sea emitida por un ente autorizado para tal efecto. Mediante el
documento expedido por el ente, se otorga una garantía de que un producto, servicio o proceso, se
encuentra conforme a una norma o estándar previamente establecido.

En materia ambiental, existen las certificaciones ambientales que, por lo general, son programas en los cuales un tercero imparcial concede un reconocimiento a los productos, procesos y servicios que cumplan normas previamente determinadas, y que, por lo tanto, se caracterizan como amigables con el medio ambiente.

Existen, de forma general, dos categorías de certificaciones ambientales:

Los sistemas de gestión ambiental: se trata de programas que certifican los procesos de producción dentro de las empresas, combinando eficiencia en la producción y el mínimo impacto ambiental. En éste se incluyen las conocidas certificaciones ISO 14001, las cuales pueden aplicarse en cualquier empresa que procure reducir su impacto ambiental y cumplir con la legislación ambiental aplicable.

Los sellos verdes (Eco-etiquetado) o certificaciones orgánicas: se centran específicamente en la evaluación de procesos llevados a cabo para producir un bien. La posibilidad de utilizar un sello, diferencia a un producto de los demás en su misma categoría, y por lo tanto se torna más atractivo para el consumidor.

El origen de las certificaciones ambientales se remonta en Alemania, en 1978 a través del sello “Ángel Azul”, el cual constituyó un proceso de etiquetado ecológico utilizado para distinguir aquellos productos con baja incidencia ambiental durante su ciclo de vida, el mismo fue el primero en el mundo. A partir de ese momento, y con el paso de tiempo, la actividad se ha transformado en Programas de Certificaciones Ambientales.

En Costa Rica, existe una diversidad de certificaciones, sin embargo, las más comunes son: el cumplimiento de las normas ISO 14001, el Programa Bandera Azul Ecológica, Sello Carbono Neutralidad, Esencial Costa Rica, y la Certificación de Sostenibilidad Turística.

Para las empresas que deseen adquirir una certificación ambiental para ayudar a limpiar su huella ecológica, es recomendable contratar inicialmente a un consultor especialista en el tema con el fin de que la empresa se prepare, capacite y tome las medidas pertinentes y como segunda fase, poner en práctica el plan de manejo para, posteriormente, pagar el costo de la certificación al ente encargado.

En un clima acelerado de los negocios como el que se vive hoy en día, es primordial que las empresas tomen decisiones que las posicione como líderes en la mayor parte de campos posibles, las certificaciones ambientales otorgan una garantía de calidad superior en los bienes o servicios que se prestan, lo cual otorga una ventaja en la competitividad del mercado. Contar con una certificación ambiental demuestra el compromiso de una empresa con la responsabilidad ambiental, y representa un medio para acercar a los negocios hacia la excelencia.

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