Las inversiones chinas en los grandes proyectos de infraestructura podrían estimular la economía regional, que el año pasado produjo bienes y servicios por un valor de US$200 mil millones. Las propuestas van desde Panamá hasta México.

Por: Centralamerica link

Algunas propuestas chinas tienen solo una remota posibilidad de éxito, pero otras podrían tener un impacto significativo. El mayor potencial de inversión china en América Central implica un megacanal, que conecte el océano Atlántico con el Pacífico en Nicaragua, con una inversión de hasta US$100 mil millones.

Costa Rica, por su parte, está estudiando un plan de China Harbour Engineering Company para construir una carretera entre el puerto caribeño de Limón y el puerto del Pacífico de Salina Cruz, por un costo de US$400 millones, así como una alianza entre las compañías petroleras nacionales de ambos países para construir una refinería de petróleo por US$1500 millones.

China quiere invertir además en la creación de un canal seco y un puerto en cada océano conectados por trenes de carga en Guatemala y Honduras.

El mes pasado, Pekín expresó su interés en un proyecto panameño. Mientras que en México, China quiere construir un tren bala que una la capital con la ciudad industrial de Querétaro.

 Obstáculos:

Un canal podría hundirse en la selva de Nicaragua, mientras que Panamá tiene poca agua para suplir un megacanal.

En México, el presidente Enrique Peña en noviembre pasado, en medio de acusaciones de corrupción, anuló el contrato del tren de Querétaro, que su ministro de Transporte unos días antes había adjudicado a un consorcio liderado por China Railway Construction Corporation.

En cuanto a Costa Rica, la propuesta carretera conectaría solo centros de transporte de menor importancia, mientras que una refinería podría dañar la imagen de Costa Rica como país verde.

Por otra parte, los grandes barcos ya están en construcción, por lo que una ruta entre Asia oriental y el este de América del Norte a través de un megacanal centroamericano sería 3.500 kilómetros más corto que la que pasa a través de Suez.

Hazañas de ingeniería recientes como el ferrocarril de Tíbet —el más alto del mundo— y la represa Tres Gargantas —la más grande del mundo— sugieren que China tiene la capacidad técnica para construir un supercanal.

En cuanto a México, China Railway está presentando su oferta para un nuevo contrato, que se concederá antes de finales de 2015 por un monto que se espera que sea de alrededor de US$4 mil millones.

Mientras tanto, cualquier carretera puede ser mejor que nada en Costa Rica, donde el desarrollo de infraestructuras en los últimos años se ha estancado, y donde la mala imagen de una refinería podría ser compensada por la expansión de la energía solar.

Latinoamérica:

Las inversiones propuestas en la región representarían una expansión de los esfuerzos chinos de hacerse un socio importante de Latinoamérica. Durante la última década, China se ha hecho un importante inversionista en América del Sur, sobre todo en el área de la materia prima.
China, que actualmente es el principal socio comercial de Perú, conforma el mayor mercado de exportación de Brasil, y es el mayor inversor extranjero en el sector de gas y petróleo de Venezuela

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