La Banca Panameña tendrá que lidiar con incrementos de tasas y el descenso de segmentos claves, como la construcción.

POR Minerva Bethancourth y Rainer Tuñón

La desaceleración que viene atravesando el país y el complejo entorno sociopolítico que impera ante las elecciones generales que se realizarán en mayo de 2019, encienden alertas sobre la banca en Panamá, que van más allá de su desempeño actual.

El Centro Bancario Internacional (CBI) goza de solidez financiera, con un crecimiento moderado en las utilidades (US$1.264 millones a agosto de 2018, que representan un alza de 3,1% con respecto al mismo periodo del 2017), sin embargo, experimenta bajas en los renglones de activos (-0,5%) y depósitos (-1,5%). Eso se explica, principalmente, por la reducción registrada en las colocaciones interbancarias y la baja de captaciones externas en bancos internacionales, algunos de los cuales incluso se han retirado de la plaza panameña, así como por decisiones que han tenido que adoptar los bancos para mantener su rentabilidad y el poco dinamismo de rubros como construcción, sector agropecuario, industria, comercio, turismo, bienes raíces, servicios públicos y las apuestas.

A esto hay que incorporar otros factores con los cuales tendrá que lidiar la industria en 2019: integridad financiera, reputación y transparencia tributaria, junto con las relaciones con el gigante chino, la revolución de la economía digital, la ciberseguridad y la tendencia de evolucionar hacia modelos más rentables. Todo en un contexto de posible aumento en las tasas de interés, que impactarán directamente a todos los clientes, quienes deberán afrontar un ajuste en su cuota mensual.

“Esto afecta tanto a créditos personales y de las familias como a los empresariales, e incluso la deuda pública, que en los últimos años ha mantenido una curva ascendente. A mayor tasa de interés, menos servicio de deuda, y se reduce la capacidad de repagar deuda, lo que no es una afectación solo de Panamá, sino a nivel global”, explica Ernesto Bazán, consultor internacional. Para Arístides Hernández, economista y presidente del consorcio Latin Consulting, la banca es un reflejo de lo que atraviesa la economía local e internacional, por lo que considera que el panorama se irá despejando una vez se elija al nuevo gobierno y se defina el rumbo a seguir por los próximos cinco años, lo cual dará paso a que comience a mejorar su ritmo para alcanzar un crecimiento de entre 4,5% y 5%, según lo más optimistas.

Otro tema a mirar es la morosidad. El último informe de la Superintendencia de Bancos revela que los atrasos en la cartera del CBI afectan al 3,5% de las colocaciones totales (1,8% es crédito moroso y 1,7% crédito vencido). Eso obedece a la evolución de la economía y su impacto en el repago de las obligaciones, sugiere el documento, sin embargo, advierte que los sectores que reflejan “morosidad relevante” cuentan con garantías reales de respaldo.

¿Pasaron factura los Panama Papers?

La pregunta del millón en la Ciudad de Panamá sigue siendo: ¿Penalizarán la evasión fiscal? Ese sabor amargo quedó luego del escandaloso episodio de los Panama Papers. Para salir de la crisis, las autoridades impulsan decisiones que permitan defender el capital reputacional del país, combatir riesgos y propiciar una mayor transparencia, pero el tiempo actúa en su contra. Una de las acciones más esperadas, a criterio de Dulcidio de la Guardia, exministro de Economía y Finanzas, es la aprobación del Proyecto de Ley 591, que tipifica la defraudación fiscal como acción delictiva precedente al blanqueo de capitales.

De no hacerse ley de la República, el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) colocaría al país en un listado de observación. Desde hace al menos tres años, Luca Ricci, jefe de la misión del Fondo Monetario Internacional en Panamá, ha sido claro al comentar que de no resolverse adecuadamente las deficiencias en materia de transparencia financiera, el impacto negativo potencial podría ser significativo.

“La gran mayoría de los bancos involucrados en los Panama Papers no estaban sujetos a los controles locales, pero el daño se le hizo a Panamá”, sostiene el abogado Eloy Alfaro,

Mientras tanto, se asume como un soplo de aire fresco, la aprobación del préstamo por US$100 millones del Banco Mundial para fortalecer la transparencia tributaria internacional, la integridad financiera y la gestión fiscal, anunciada por Abel Camaño, gerente país de dicha entidad.

Impactos de la ruta de la seda

El establecimiento de relaciones diplomáticas entre Panamá y la República Popular China supone, según los más connotados analistas nacionales, el acontecimiento diplomático y comercial más importante del país, en los últimos 40 años. Fruto del entendimiento, ambas naciones han firmado 28 acuerdos, memorandos de entendimientos, canjes de notas y convenios, entre los cuales se abre el portón hacia una de las inversiones más importantes para el sector bancario de Panamá.

Pin It on Pinterest

Share This