Aprenda a aprovechar este estímulo emocional y neurológico de desconectarse de las obligaciones profesionales.

Por Daniel Rosales

Separar los negocios y el placer de viajar es cosa del pasado, o al menos así lo consideran los ejecutivos que suelen adoptar el bleisure como parte de sus vidas, cada vez que salen de viaje por asuntos laborales.

¿De qué se trata esta tendencia que cada vez toma fuerza más entre los colaboradores?

De acuerdo con Gaietá García, profesor de EAE Business School, el bleisure es un espacio dedicado a actividades persona- les fuera de la planificación de negocios, sacando tiempo para hacer turismo u ocio durante un viaje de carácter estrictamente profesional.

“Es una oportunidad para realizar un reset (reinicio). Permite que el trabajador conecte sus emociones personales e intereses turísticos mientras cumple con sus obligaciones laborales. Es diferente al concepto tradicional de vacaciones, que suelen compartirse con familia y amigos”, afirma García. Sin duda, esta actividad llegó para quedarse. Cada vez son más quienes la practican y las empresas que la promueven como un motivador adicional para sus empleados. Un estudio realizado por Report Consultant prevé que experimentará un crecimiento anual del 4,1% y generará en 2026 alrededor de US$1.550 millones.

Asimismo, el Barómetro Turístico Braintrust muestra que tres de cada cinco viajeros corporativos están dispuestos a optar por el bleisure, principalmente los millennials (entre 25 y 35 años de edad). Ese dicho, según la encuesta del motor de viajes Expedia, tiene un 62% más de disposición de quedarse un tiempo extra para conocer el destino cuando se acaba su trabajo. García añade que este tipo de turismo suele ser practicado por un perfil socio-profesional alto, con una tendencia natural al aprendizaje de culturas diferentes a las de su origen.

El bleisure requiere de una actitud proclive al aprendizaje y al sumergimiento en la cultura a la que se accede. La dirección corporativa ha de entender esa inmersión como una inversión con retorno a mediano plazo, que contribuye al desarrollo personal del beneficiado.

¡Aproveche, pero sea responsable!

Sin embargo, se debe planificar con antelación y con el necesario detalle sobre el tiempo a invertir y las actividades a desarrollar durante el desplazamiento, sin descuidar el cumplimiento de las tareas profesionales y objetivos de negocios que se hayan diseñado.

¿Cómo sacarle el máximo provecho?

• Identificar de previo y diseñar actividades fuera de la esfera profesional que respondan a los intereses personales y complementen la formación individual.

• Buscar lugares que ofrezcan espacios de trabajo o coworking adecuados, cercanos a lugares de diversión. Reducir costos y buscar alternativas que favorezcan la experiencia de viajar en términos de movilidad, son características importantes.

• Aprovechar las economías colaborativas, con alternativas como el carpooling y aerolíneas low cost para llegar a los sitios de la agenda privada. Esas prácticas ganan cada vez más adeptos entre millennials, en comparación con la generación de sus padres, quienes invertían más en transporte para un mayor confort.

• Tratar de dividir el gasto adicional de alojamiento con otra persona. El 68% de los profesionales entre los 20 y los 36 años de edad está dispuesto a ello, indicativo de que para los nuevos viajeros ha dejado de ser importante hospedarse en locaciones que ofrecen estancias cómodas pero costosas.

• La prioridad es salir a buscar experiencias. Por ello, para algunos viajeros resulta ideal encontrar un espacio sencillo, pero lo suficientemente cómodo, con buenas conexiones digitales, espacios de coworking y precios accesibles.

• Una característica de las nuevas generaciones es que buscan una experiencia culinaria especial, cercana a como se come realmente en los lugares que visita.

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