En 2020 la economía mundial tendría una contracción del 5,2%, la mayor caída observada desde la Segunda Guerra Mundial.

Por Revista Summa

La economía mundial vive una crisis sanitaria, humana y económica sin precedentes en varias décadas. Las medidas tomadas para enfrentar la pandemia provocada por la enfermedad por coronavirus SARS-CoV-2 (COVID-19) han tenido graves efectos en la mayoría de las economías del mundo, con fuertes contracciones en la oferta y la demanda.

En 2020 la economía mundial tendría una contracción del 5,2%, la mayor caída observada desde la Segunda Guerra Mundial, con una reducción mayor en las economías desarrolladas que en las emergentes. El PIB de los Estados Unidos registraría una contracción del 6,5%, frente a una expansión del 2,3% en 2019. En febrero de 2020, antes del inicio de la pandemia, se estimaba que la economía de los Estados Unidos tendría una expansión del 1,9%.

Las economías de la zona del euro reportarían una fuerte caída del 8,7% en 2020, frente a un crecimiento del 1,5% en 2019. Por su parte, la actividad económica del Japón observaría una contracción del 6,1% y la de China crecería solamente un 1,3%.

En 2019 la economía mundial se expandió un 2,4%, lo que representó una desaceleración significativa respecto al 3,1% observado en 2018. Esta tasa de crecimiento económico se presentó en un contexto de tensiones comerciales prolongadas y alta incertidumbre política. De especial importancia para Centroamérica y la República Dominicana (CARD) fue la menor tasa de crecimiento de la economía de los Estados Unidos (2,3%, frente a 2,9% en 2018), al disiparse aún más el efecto de la reforma fiscal que impulsó a la economía en 2018 y parte de 2019, así como la desaceleración de la inversión en un entorno de incertidumbre sobre la política comercial y el impacto negativo de aranceles en sectores específicos.

La pandemia por COVID-19 impactó a los países de América Latina y el Caribe en un momento de debilidad económica. En el decenio posterior a la crisis financiera global de 2008-2009 la tasa de crecimiento del PIB regional fue del 0,2% (entre 2010 y 2019), frente al 6% en el decenio previo. La CEPAL estima que en 2020 la actividad económica en los países de la región reportará una contracción anual promedio del 9,1%.

El volumen del comercio mundial tendrá una contracción significativa en 2020. La Organización Mundial del Comercio (OMC) estima que podría registrar una caída entre un 13% y un 32%, debido principalmente a la disrupción de cadenas globales de valor y la fuerte contracción de la demanda. Los flujos acumulados en los primeros cinco meses de 2020 reportaron una contracción interanual del 8,3%.

La CEPAL proyecta que en 2020 el valor de las exportaciones de bienes de América Latina y el Caribe se contraerá un 23%, como resultado de caídas del precio (11%) y del volumen (12%) (CEPAL, 2020a).

El comercio mundial de servicios, en particular el turismo, ha sido afectado significativamente. En los primeros cuatro meses de 2020 el turismo disminuyó un 44% a nivel mundial. En el total del año, esta cifra podría alcanzar entre un 58% y un 78% (CEPAL, 2020a).

La crisis económica originada por la irrupción del COVID-19 sucedió en un contexto de debilitamiento del comercio mundial, que se arrastra desde la crisis global financiera de 2008-2009.

Entre enero de 2004 y junio de 2007 el comercio mundial se expandió a una tasa promedio anual del 8%, lo que contrasta con la modesta expansión observada entre 2011 y 2018 (2,6%) y la contracción del 0,4% reportada en 2019 (véase el gráfico I.2). El incremento de los aranceles, el Brexit y las tensiones comerciales
prolongadas son la principal causa de la caída en 2019, así como el desplome del comercio bilateral entre los Estados Unidos y la República Popular de China, que afectó notablemente las cadenas globales de valor.

En América Latina y el Caribe el valor de las exportaciones e importaciones de bienes se redujo un 17% entre enero y mayo de 2020 en comparación con el mismo período de 2019 (CEPAL, 2020a).

El promedio anual de los precios internacionales de los productos primarios tendría una reducción significativa. Al inicio de la pandemia estos precios reportaron enormes caídas, pero se revirtieron parcialmente desde mediados de abril y aún más en mayo y junio. Los precios internacionales del petróleo comenzaron a descender desde inicios de 2020 y, por primera vez en la historia, en abril los contratos a futuro se ubicaron en números negativos para las entregas de mayo de 2020.

El promedio anual de los precios internacionales de los energéticos tendría una caída del 39,3% en 2020 frente al promedio de 2019. La reducción de los precios de los minerales y metales sería del 6,1%, mientras que la contracción de los precios de los productos agropecuarios se situaría en un 5,9%.

Las tasas de interés de referencia, a pesar de que se encontraban en niveles bajos, fueron recortadas rápidamente, como en el caso de los Estados Unidos; así, en marzo la Reserva Federal redujo la tasa de interés de referencia en dos ocasiones (de un rango de entre 1,5% y 1,75% a uno de 0% a 0,25%). El Banco Central Europeo ha mantenido su tasa de interés de referencia en 0%.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, 2020) estima que en 2020 los flujos de inversión extranjera directa (IED) serían hasta un 40% menores que los registrados en 2019. En América Latina podrían ubicarse hasta un 50% por debajo de los recibidos el año previo.

En 2020 las economías de CARD sufrirán una contracción promedio del 5,7%, afectadas por las medidas de
restricción de movilidad y cierre de actividades dirigidas a contener la propagación de la enfermedad por COVID-19. A lo anterior hay que agregar la transmisión a los países de CARD de las severas afectaciones que sufre la economía mundial, a través de menores flujos de remesas, turismo, comercio internacional e inversión extranjera directa. Esta caída, la mayor en varias décadas, será particularmente pronunciada en El Salvador y Nicaragua.

En el ámbito macroeconómico, los países de CARD han puesto en marcha diversas políticas fiscales, monetarias y macroprudenciales para enfrentar los efectos de la pandemia. La crisis actual ha encontrado a la región con un importante deterioro fiscal y un margen de maniobra limitado. Ante la caída de los ingresos y el incremento de los gastos para hacer frente a los efectos de la pandemia, el déficit fiscal de los países de CARD aumentaría entre 2 y 6 puntos del PIB en 2020

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