Respecto a 2018, los indicadores de corto plazo reflejan un menor crecimiento real.

Por Revista Summa

La economía salvadoreña creció 2.0% en serie desestacionalizada durante el segundo trimestre del año. Desde el enfoque de la demanda, el crecimiento económico provino del aporte de las exportaciones (2.02%), que mejoró su ejecución respecto al primer trimestre. Los impactos de la expansión del consumo privado y formación bruta de capital fueron contrarrestados por el aporte de las importaciones (1.42%) y la variación de existencias (1.2%), informó el Banco Central de Reserva.

El Presidente del Banco Central de Reserva, Carlos Federico Paredes detalló que durante el segundo trimestre las actividades que registraron mayores aportes al crecimiento económico fueron la construcción (7.7%) y servicios tales como los financieros (5.5%), alojamiento y comidas (5.3%), agua y evacuación de aguas residuales (4.7%), electricidad (4.3%) y servicios de administración y apoyo (3.6%).

Dichos resultados muestran comportamientos coherentes con otros indicadores como la ejecución de proyectos de infraestructura (residencial y no residencial) y obras de ingeniería civil. En el sector financiero se observó la expansión en las carteras de crédito y depósitos del sistema financiero, así como de primas de seguros y comisiones por administración de fondos monetarios. También se registró una mayor utilización de la capacidad instalada en el sector energético.

El superávit en la cuenta de servicios del semestre fue de US$560.5 millones, mayor en US$130.4 millones al del año previo, impulsado por los aumentos en la producción de servicios de viajes (US$126.2 millones). Asimismo, la cuenta del ingreso secundario registró un superávit de US$2,748.3 millones, mayor en US$125.2 millones al del año previo, principalmente por el aumento en las remesas familiares.

Po otra parte, el déficit en la cuenta de ingreso primario fue de US$631.8 millones, menor en US$113.7 millones al del período previo, explicado por un menor volumen de remuneraciones a la inversión directa por US$99.2 millones, mientras que el déficit en la balanza de bienes fue de US$2,943.2 millones, mayor en US$210.7 millones a la registrada en el año 2018. Como resultado global, se obtuvo un déficit de cuenta corriente por US$266.2 millones, menor en US$157.2 millones al del mismo período del año pasado.

Un factor clave para la estabilidad de los precios internos fueron los precios promedio del petróleo durante el semestre (US$57.3 por barril), menor en US$8.1 al del año previo. También fue relevante la sobreoferta de café a nivel mundial, que repercutió en una reducción de US$5.94 por cada quintal exportado. En la misma dirección, los precios del azúcar bajaron US$3.0 por quintal.

Perspectivas económicas para 2019 -2020

La evolución reciente de los indicadores de corto plazo y las perspectivas económicas de los principales socios comerciales anticipan la obtención de un crecimiento económico anual de 2.3%, similar al pronóstico obtenido el trimestre anterior. Respecto al año previo denota una suavización, explicada fundamentalmente por la ralentización de la actividad económica mundial.

Respecto a 2018, los indicadores de corto plazo reflejan un menor crecimiento real. Respecto a la información disponible en la revisión realizada en junio de 2019, se observa una leve mejora en los indicadores de consumo privado, exportaciones e importaciones, contrarrestado por la desmejora en la inversión privada y pública. Como resultado global, se mantiene el crecimiento proyectado para la variable agregada del PIB durante el año 2019.

Para el año 2020, el crecimiento económico real podría subir a 2.6%, explicado por mayores expectativas de inversión privada y pública fundamentadas en un clima de mayor seguridad ciudadana, ejecución de planes de desarrollo en áreas como la franja costera y del norte, y mayores acuerdos políticos respecto al endeudamiento público, así como mejores relaciones entre el gobierno y la empresa privada.

El Presidente del BCR agregó que eventos adversos externos tales como la continuidad de los conflictos comerciales entre las potencias mundiales, acciones y avisos de endurecimiento de la política migratoria y una desaceleración mayor a la prevista en la economía norteamericana, podrían presionar el crecimiento económico a la baja. Adicionalmente, en el ámbito local, desmejoras en el clima de violencia y desastres naturales, podrían alterar la trayectoria esperada.

También expresó a manera de reflexión que, en un entorno de incertidumbre económica mundial, el país debe apostar por una estrategia de desarrollo enfocada en impulsar un gasto público eficiente y el aumento de la inversión privada. Para lograr que este crecimiento sea dinámico, sostenido e inclusivo se deben alcanzar importantes consensos políticos en temas de país. Al respecto, es importante priorizar los temas de pensiones, presupuesto general de la nación, deuda pública y programas de integración ante el posible retorno de salvadoreños amparados al TPS.

Además, es fundamental, continuar fortaleciendo el rol regulador del Banco Central de Reserva que garantice la estabilidad Macroeconómica y del Sistema Financiero, acompañado del diseño e implementación de medidas encaminadas a facilitar el comercio regional, entre ellas la Unión Aduanera.

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