Se reafirman las debilidades estructurales que afectan la formalidad y el crecimiento de los ecosistemas emprendedores en la región.

Por Revista Summa

El Centro Latinoamericano de Innovación y Emprendimiento (CELIEM), publicó en su III Monitor Especializado datos que visibilizan el panorama actual de la formalidad en las mipymes y el espíritu emprendedor en Centroamérica y República Dominicana.

Este estudio consideró la opinión de 454 personas conformadas entre propietarios de mipymes, directivos, colaboradores, así como personas desempleadas quienes acotaron criterios tanto del interés para emprender, como de los obstáculos y beneficios de formalizar las empresas.

Para Karen Víctor, del Área de Investigación y Análisis de CELIEM, “este tercer estudio del año 2021, nos permite poner la mirada en la formalización y el espíritu emprendedor, a partir de las variables que integran el Observatorio de Ecosistemas de emprendimiento y mipymes que impulsamos en CELIEM, con el propósito de visibilizar desde la opinión de las mipymes y de las personas emprendedoras cómo perciben las condiciones, desafíos y eventuales avances que presenta el desarrollo de los emprendimientos en la región”.

Respecto al espiritu emprendedor, el informe mostró que la falta de promoción relacionada al ecosistema emprendedor es uno de los factores más determinantes que limitan el interés de llegar a iniciar un negocio, por ejemplo, el 70% de los consultados indicó que en el sistema educativo no se promueve el emprendimiento, mientras que el 40% acotó que los Gobiernos tampoco lo realizan.

A pesar de que el 98% de los consultados se consideran una persona emprendedora y al 75% le gustaría emprender para ser su propio jefe, prevaleció la percepción de no existir suficientes facilidades para emprender, lo que da oportunidad a los actores competentes para atender distintas mejoras.

El estudio mostró que solo se proyecta un 29 % de facilidades de acceso al financiamiento para emprendimientos nacientes, dato que reafirma lo expresado en el primer estudio del año 2021 respecto a las condiciones y acceso al financiamiento de las mipymes.

El 24% considera que los Instrumentos de financiamiento diferenciados o especializados para emprendimientos en etapas nacientes de la región centroamericana, no incluyendo a Costa Rica, se ubican en una puntuación media (3), con una clara tendencia hacia las puntuaciones más bajas en una escala de 1 a 5.

Para Luis Álvarez Soto, Director Ejecutivo de CELIEM, “los resultados de este tercer monitoreo, no solo son relevantes al mostrar la aún tarea pendiente en nuestros sistemas educativos para fomentar una cultura emprendedora que potencie valores y actitudes que permitan promover nuevas iniciativas empresariales y organizaciones con mayor potencial de adaptación y de crecimiento, sino que reafirma los grandes vacíos y distorsiones que estructuralmente tenemos en los países para facilitar los procesos de formalización y operación de los emprendimientos nacientes”.

En este sentido, el III Monitoreo reveló escenarios respecto a los tiempos que demoran las personas emprendedoras en formalizar su empresa, los trámites y costos que más lo limitan, así como los posibles beneficios que ellos perciben cuando logran concluir sus procesos de formalización.

El 51% de los consultados a nivel regional mencionaron contar con los requisitos de
formalización; un 38% indicó solo cumplir con dos o tres requisitos, mientras que un 11% aseguró
no tener ninguno.

Llama la atención que Costa Rica posee una cifra que supera a la Región en el rubro de formalidad completa con un 54%, no obstante, comparativamente con el resto de la región, Costa Rica también sobresale por ser en el que se tarda más tiempo en permitir a los emprendedores formalizar sus negocios con plazos que oscilan entre los tres y seis meses.

Cabe destacar que la inscripción como contribuyente es el principal registro que las mipymes tienen incorporado o cumplen; en el caso de la región en general consta en el 44% de la población consultada.

La inscripción como contribuyente, deriva la posibilidad de que las mpymes formalicen su proceso de facturación, el cual constituye el beneficio más importante que resaltan los empresarios para concretar la formalización. El registro para empleados es el que menos indicaron tener.

En Costa Rica, el 67% de las mipymes mencionaron contar con su inscripción en la seguridad social, mientras que en la región centroamericana, no incluyendo Costa Rica, solamente el 34% mencionó cumplir con este aspecto.

Una diferencia que muestran las mipymes costarricenses respecto a las de la región centroamericana, es que el 48% de ellas indicaron que el registro ante la seguridad social constituye un alto costo en los procesos de formalización, contrario al resto de países de la región en los cuales indicaron que los costos y trámites en este rubro son razonables, reafirmando los altos costos que existen para el sector empresarial costarricense.

En términos generales, las mipymes centroamericanas indicaron que los trámites para cumplir con los procesos de registro ante la seguridad social requieren agilizarse para contribuir y facilitar los procesos de formalización. En la región centroamericana, no incluyendo a Costa Rica, destacaron que unido a lo anterior, son los trámites para el registro de pólizas de trabajadores el segundo en importancia para facilitar la formalización de las empresas.

Respecto a las compras públicas, un 70% de la región centroamericana y República Dominicana indican que nunca han accesado en licitaciones o compras del Estado. Mientras que un 60% de las mipymes encuestadas mencionan que nunca han accedido a créditos bancarios con entidades reguladas.

Los hallazgos muestran los vacíos que aún deben atenderse en la región Centroamericana por parte de los distintos actores vinculados a los ecosistemas de emprendimiento, que permitan la reactivación económica de los países, con la meta de promover el incremento de nuevos emprendimientos, con mayor formalización, innovación y valor agregado, que contribuyan con la reducción del desempleo, la generación de nuevos aportes tributarios y con el dinamismo de las distintas economías.

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