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Casi el 40 % de los costarricenses no votó en 2022

Jan 20, 2026 | Noticias de Hoy

Revista SUMMA
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De cara a las elecciones presidenciales de 2026, el autoconocimiento emerge como una clave para entender por qué miles de costarricenses deciden no votar.

Por Revista Summa

A menos de dos semanas de las elecciones presidenciales del 1º de febrero de 2026, Costa Rica enfrenta un desafío silencioso pero determinante: el crecimiento sostenido del abstencionismo electoral. En la última elección presidencial, celebrada en 2022, cerca del 40% del padrón electoral no acudió a las urnas, uno de los niveles más altos registrados en la historia democrática del país, según datos del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE).

Lejos de tratarse únicamente de un fenómeno político, el abstencionismo revela una crisis más profunda vinculada a las emociones, la toma de decisiones y la falta de autoconocimiento, según advierte Borja Vilaseca, escritor, conferencista y uno de los mayores referentes internacionales en autoconocimiento, inteligencia emocional y Eneagrama de la personalidad.

“No votar no es ausencia de decisión, es una decisión tomada desde la emoción, muchas veces desde la frustración, el miedo o la desconexión con uno mismo y con la sociedad”, afirma Vilaseca.

Diversos estudios y encuestas nacionales han evidenciado que una parte importante de la población costarricense manifiesta desinterés, desconfianza o cansancio emocional frente al sistema político. Para Vilaseca, estas reacciones no surgen de la nada.

“Cuando una persona no se conoce, no identifica sus valores ni entiende cómo sus emociones influyen en sus decisiones, termina delegando su poder personal. El abstencionismo es una expresión clara de esa desconexión interna”, explicó.

Otro dato relevante para analizar en el contexto del abstencionismo son las cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que estiman que alrededor de 359 millones de personas en el mundo padecen trastornos de ansiedad, caracterizados por miedo excesivo, preocupación constante e inquietud, factores que pueden dificultar la toma de decisiones y el desarrollo de la vida cotidiana.

Además, Vilaseca asegura que decisiones como votar o abstenerse no responden únicamente a la oferta política, sino a creencias limitantes profundamente arraigadas, como la idea de que “mi voto no cambia nada” o “ninguna opción me representa”, que rara vez se cuestionan desde la consciencia.

Como admirador de Costa Rica, Vilaseca siempre ha visto en este país algo profundamente valioso: una democracia viva, construida a lo largo del tiempo por ciudadanos que comprenden el verdadero significado de decidir. La democracia no se limita al acto de votar, sino que implica asumir la responsabilidad colectiva e individual de elegir el rumbo del país, con conciencia, criterio y compromiso.

Personalidad, miedo y evasión del compromiso

A través del Eneagrama de la personalidad, el modelo psicológico que estudia patrones de comportamiento humano, Vilaseca señala que el abstencionismo también puede relacionarse con mecanismos de evasión, miedo a equivocarse o rechazo al conflicto, rasgos que impactan no solo la vida cívica, sino también la personal y profesional.

“Decidir no votar puede ser una forma de evitar la responsabilidad. Pero no elegir también tiene consecuencias. En la democracia y en la vida, lo que no se decide conscientemente termina decidiéndose por inercia”, indicó.

En este contexto, Vilaseca propone replantear el voto no solo como un derecho, sino como un acto de coherencia personal.

“Una sociedad más consciente está formada por individuos que se hacen responsables de sus decisiones. Votar desde el autoconocimiento es una extensión natural de vivir alineado con sus valores”, afirmó.

En este contexto, el llamado al pueblo costarricense es claro: cada voto importa. Importa porque define el futuro de la nación y porque la ausencia de decisión también tiene consecuencias. Costa Rica ha sido históricamente un referente democrático a nivel mundial; proteger ese legado exige participación activa. La democracia se cuida y se fortalece ejerciéndola, especialmente en momentos decisivos para el país.

Este enfoque cobra especial relevancia en un año preelectoral donde más de 3.7 millones de personas están habilitadas para votar y donde la abstención podría definir el rumbo del país.

Hay 195 países en el mundo, de esos 195, solo 25 son democracias plenas. Costa Rica forma parte del 6 % de la población mundial que goza de este privilegio.

¿Qué hacer si aún no se tiene claridad sobre ejercer el voto?

El primer paso es identificar la raíz de lo que se siente. Preguntarse con honestidad si la duda proviene del enojo, la desconfianza, la falta de información o la sensación de que “nada cambia” permite recuperar claridad emocional y evitar que la decisión quede en manos de la inercia.

También es clave separar el sistema del poder personal. Aunque el contexto político genere decepción, la capacidad de elegir sigue siendo propia. Votar no implica aprobarlo todo, sino ejercer criterio y asumir la responsabilidad de no delegar completamente las decisiones en otros.

Informarse con equilibrio es otro elemento fundamental. Elegir pocas fuentes confiables, contrastar propuestas y reducir el ruido constante ayuda a disminuir la ansiedad y a transformar la frustración en una decisión más consciente.

Además, conviene conectar el voto con los valores personales y no únicamente con figuras o partidos. Pensar qué principios se desean defender como la educación, el ambiente, la equidad, el empleo o la democracia— permite elegir con mayor coherencia, incluso cuando ninguna opción resulta perfecta.

Finalmente, entender el voto como un acto de coherencia personal. Puede que no genere entusiasmo, pero sí fortalece la alineación entre lo que se piensa, se siente y se hace. Esa coherencia es, en sí misma, una forma concreta de cuidar la salud emocional y de ejercer ciudadanía responsable.

“La democracia no solo se fortalece con instituciones, sino con ciudadanos conscientes. El cambio político empieza siempre por un cambio interior”, concluyó Vilaseca.

Borja Vilaseca llega a Costa Rica en marzo

Estas reflexiones se dan en el marco de la próxima visita de Borja Vilaseca a Costa Rica, el 16 de marzo, cuando ofrecerá una conferencia organizada por Mentes Expertas, orientada a provocar una reflexión profunda sobre el liderazgo consciente, la inteligencia emocional, la reinvención personal y el impacto de nuestras decisiones en la sociedad.

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