El mercado evolucionará a plataformas más abiertas, inteligentes y resilientes. Por ello, las instituciones que adopten modelos flexibles, colaboren en ecosistemas interoperables y se muevan rápido liderarán la siguiente fase de crecimiento de la economía digital en la región.
Por Revista Summa
La industria de pagos está entrando en una nueva fase. La velocidad dejó de ser una ventaja y pasó a ser el mínimo esperado. Para 2026, el verdadero diferencial estará en la convergencia entre interoperabilidad, inteligencia, inclusión y seguridad.
En América Latina (uno de los ecosistemas de innovación más activos del mundo) las tecnologías como SoftPOS, pagos QR, billeteras digitales, ISO 20022, finanzas embebidas y monedas digitales de bancos centrales (CBDC) ya no serán apuestas futuristas sino infraestructura crítica.
La modernización de emisión y adquirencia será uno de los cambios más visibles: arquitecturas cloud-native, modulares y basadas en APIs abiertas permitirán crear servicios a la medida, nuevos modelos de ingresos y expansión hacia segmentos como las pyme. En paralelo, la adopción de códigos QR y billeteras digitales consolidará un nuevo estándar digital, impulsando experiencias omnicanal donde tarjeta, cuenta, QR y wallet deberán integrarse de forma fluida. Un estudio de Visa refuerza esta visión al anticipar compras híbridas que integran nuevos canales, validación de identidad y pagos instantáneos.
A esto se suma la revolución silenciosa del SoftPOS que democratiza la aceptación de pagos al convertir cualquier smartphone en terminal al eliminar barreras logísticas y de costo para permitir que miles de pequeños comercios (especialmente en áreas rurales o informa- les) accedan a pagos digitales sin dispositivos especiales.
ISO 20022 será otro impulsor clave. Deja de ser un estándar exclusivo de pagos mayoristas y pasa a ser la base que permite que los sistemas se conecten mejor entre sí. Con este modelo, bancos y procesadores podrán operar de forma más abierta, eficiente y preparada para el futuro. Paralelamente, las CBDCs avanzan hacia fases más maduras, exigiendo que la infraestructura regional se prepare para nuevos rieles, tokenización ampliada e interoperabilidad internacional.
Las finanzas embebidas también redefinirán el modelo. De acuerdo con el Master- card Payments Trends Navigator, ese mercado superará los US$228.000 millones para 2028. La banca y las fintech ya no competirán solo entre sí, sino que se convertirán en infraestructura invisible integrada en movilidad, retail, salud y seguros. Por encima de todo, la IA será el hilo conductor de esta transformación. Según Mastercard, las pérdidas globales por fraude en línea podrían superar los US$362.000 millones entre 2023 y 2028, mientras que el gasto bancario en IA generativa alcanza- ría US$5.600 millones en 2024, lo que con- firma la aceleración en adopción y proyecta una expansión mayor hacia 2026. La seguridad también dejará de ser un componente adicional para ser el corazón de la arquitectura de pagos.
“El futuro de los pagos no estará definido por tecnologías aisladas, sino por cómo convergen inteligentemente para servir mejor al usuario. Ganar en 2026 implicará diseñar ecosistemas donde wallets, tarjetas, cuentas, rieles e IA convivan de manera natural”, afirma Mariflor Alice Guier, regional director Customer Engagement and Services de BPC.

