La Nueva Era de Viajes.
Por Revista Summa
Una significativa redefinición en las prioridades de viaje ha tomado la delantera en la industria turística. Liderada por la generación Millennial (nacidos entre 1981 y 1996), la demanda se ha desplazado de las visitas superficiales hacia la inmersión cultural profunda y auténtica.
Este viajero rechaza activamente el concepto de “turista de masas” y prefiere invertir en experiencias que faciliten la interacción genuina con la población local y la asimilación de la cultura del destino, donde el verdadero valor no se mide por el precio, sino por los recuerdos que buscan crear.
Además, durante sus viajes valoran aprender acerca de la cultura, tradiciones, gastronomía del país, como por ejemplo una clase de cocina tradicional impartida por un residente local o un taller de artesanía regional son considerados más valiosos que una “selfie” en un punto turístico abarrotado.
La recompensa principal es el beneficio cognitivo y emocional que se traduce en un aumento de la empatía, una mente más abierta y una profunda sensación de crecimiento personal obtenida al interactuar directamente con el tejido social del destino.
Casos en Costa Rica
Las propiedades que están respondiendo con éxito a esta demanda están diseñando experiencias donde el alojamiento de lujo se convierte en una puerta de entrada a la vida local y a las tradiciones culturales, tales son los casos de Nayara Resort, Origins Lodge y El Silencio Lodge.
Jonathan Rojas, client relations & marketing manager del Hotel Nayara Resort explica que “hemos transformado el concepto de escapada de alto nivel. Para el viajero actual, el lujo es la intimidad y el acceso. En lugar de grandes tours, enfocamos nuestros programas en experiencias que permiten al huésped interactuar en un ambiente exclusivo. Esto puede ser por medio de una caminata en puentes colgantes o una caminata nocturna y conocer las biodiversidad de la zona o hacer un tour de café y cacao para aprender de la tradición nacional en ambos productos; o visitar una finca orgánica y conectarse con la herencia de Costa Rica.
Gabriela Mora, gerente general del Hotel Hideaway Río Celeste menciona que “nuestro enfoque es el de ser un santuario de la autenticidad. Los huéspedes puede visitar la Reserva Indígena Maleku, donde aprenderá acerca de la vida actual de las comunidades maleku, su arte, cultura y costumbres; así como, hacer un tour de chocolate y aprender el proceso, hacer senderismo en el Parque Nacional Volcán Tenorio o visitar el Valle Tapir, que lleva el nombre de unos los habitantes más emblemáticos del país el tapir”
Finalmente, Paola Bolaños, sales manager del hotel El Silencio Lodge comenta que “nuestra filosofía se centra en la reconexión, tanto con la naturaleza como con la cultura. Enclavados en el bosque, promovemos el bienestar, pero con una dimensión local, donde el huésped puede tomar una clase de cata de café, aprender a cocinar comida nacional, plantar un árbol, pintar una carreta, hacer un tour de chocolate, así como realizar una caminata en la propiedad y visitar las cataratas que tenemos, entre otras actividades más.”
El futuro del turismo está en el intercambio genuino. El viajero Millennial está dispuesto a invertir en destinos que le permitan dejar una huella positiva y llevarse una narrativa personal y auténtica del lugar visitado.

