Alrededor de 3.9 millones de personas en el país están relacionadas con un emprendimiento, en cualquiera de las fases de desarrollo en que se encuentre ese negocio.

Por Prensa Libre

De casi cuatro millones de personas que se dedican a atender pequeños negocios de su propiedad en el país, se estima que 2.7 millones están en las etapas de actividad emprendedora temprana (nacientes y nuevos) y quienes generan ingresos a su hogar con estos, pero 7 de cada 10 emprenden por una urgencia de ingresos. El otro 1.2 millones son emprendimientos ya establecidos. Además, se detectan alrededor de 700 mil descontinuados.

Según el Monitor Global de Emprendimiento (GEM, Global Entrepreneurship Monitor) correspondiente a 2021-2022, Guatemala reporta uno de los más altos niveles de emprendimiento respecto al resto del mundo. Sin embargo, la mayoría mantiene ciertas características de pequeños negocios y enfrentan al menos seis desafíos para escalar.

Mónica de Zelaya, decana de la Facultad de Ciencias Económicas de Universidad Francisco Marroquín (UFM) y líder de GEM Guatemala, y David Casasola, director de Investigación de esta iniciativa, explicaron que durante el 2020 se generaron muchos emprendimientos a raíz de las necesidades generadas por la pandemia.

Y ahora ven positivo que para el 2021 (contenidos en el informe más reciente) se mantuvo el porcentaje de Tasa de Actividad Emprendedora Temprana (TEA) igual que en el 2020 (28.3%) y mejoró de 12.3% a 12.7% el número de emprendimientos establecidos.

En estos datos se observa que, aunque hayan sido creados para la búsqueda de ingresos urgentes durante la pandemia, esos negocios vinieron para quedarse, expresaron. Sin embargo, según la información divulgada también subió de 6.8% a 7.3% el número de emprendimientos descontinuados.

Cuántos emprendimientos hay

Casasola explica que la tasa facilita la comparación entre años y países, ya que relativiza la presencia del emprendimiento en relación al tamaño de la población de entre 18 y 64 años en  cada país.

No obstante, también se hace el ejercicio de generar cifras aproximadas de emprendedores para que se dimensionen los números y que cuando se analice el tema, se vea que hay una gran cantidad de personas en ese segmento, explicó. Con ello se observa que el 2020 fue bastante volátil, pero el 2021 no se desvió tanto del año anterior.

Según un cálculo efectuado con base en los resultados del GEM y los datos de población de 18 a 64 años del Instituto Nacional de Estadística (INE), los emprendimientos en la fase temprana llegaron a alrededor de 2 millones 657 mil en el 2020, un crecimiento de alrededor de 361 mil respecto al 2019, pero bajaron en 201 mil los establecidos; mientras que otros 243 mil fueron descontinuados. Con ello, la cifra de emprendedores se situó en 3 millones 174 mil 302, una baja de 83 mil 650 en comparación del 2019.

En el 2021, se llegó a 2 millones 713 mil emprendimientos en etapa temprana, 55 mil 500 más que el 2020. Los emprendimientos establecidos sumaron 62 mil 341, pero también fueron descontinuados unos 60 mil 381. Con estas cifras, se llegó a casi 3 millones 232 mil emprendedores, un crecimiento de 57 mil 606 en un año.

Características

Zelaya explicó que hay características de los negocios que se han repetido en los estudios desde el 2009 cuando iniciaron las encuestas, además de varios desafíos detectados que no permiten a los emprendimientos crecer, aparte de que se requieren acciones estatales para lograrlo.

Al mencionar ambos temas, refiere que el llamado es a que los emprendedores crean en su proyecto no solo temporalmente, sino para que escalen, pero el país debe crear las condiciones para atender esas necesidades.

Entre las características, menciona que de los 2.7 millones de guatemaltecos que generan ingresos emprendiendo un negocio, el 42.4% inicia con una inversión inicial inferior a Q5 mil, aspecto que podría derivarse de que no se trata de emprendimientos sofisticados. Además, el 50% refiere que aporta todo el dinero y otro alto porcentaje, con apoyo de inversión informal o familiar.

El 48% aún se considera autoempleo y no genera ningún puesto de trabajo (la mayoría se mantiene como microempresa), mientras que el 46.8% genera entre 1 y 5 empleos.

En tanto el 70% de negocios pertenece al sector económico del consumo, que regularmente es el que genera rápidos ingresos. Y respecto a su mercado, el 83.1% atiende solo clientes que se ubican en la comunidad o municipio donde vive el emprendedor.

Los 6 desafíos

  • Urgencia de ingresos: Siete de cada 10 emprendedores tienen como motivación principal la generación de ingresos ante la imposibilidad de hacerlo a través de un empleo formal. Pero esta urgencia los lleva a optar por negocios parecidos a los ya existentes, pues el 67% no considera que sus clientes vean los productos o servicios que ofrecen, como novedosos o desconocidos.

“Esta forma de verlo limita el enfoque en el crecimiento del negocio o su perfeccionamiento y hace que el emprendedor se mantenga en una búsqueda permanente de fuentes alternas para generar ingresos”, agrega Zelaya.

Los encuestados mencionan entre las principales razones para no formalizarse que no ven el beneficio de hacerlo (39.9%), el alto costo de operar formalmente (19.8%), y no saber cómo hacerlo (16.8%).

  • Mala infraestructura física: Se percibe que la infraestructura física del país apoya o facilita el quehacer de los emprendedores. El tema de telecomunicaciones sale con la calificación mayor, pero aun así, no llena las necesidades, y además se señalan servicios básicos, accesos y vías para conectar mercados.

El país sale calificado con una nota muy por debajo de los 5 puntos en el índice de desempeño logístico que hace el Banco Mundial (BM) que analiza características relacionadas con la infraestructura, funcionamiento de aduanas, facilidad de envíos, y se encuentra en la posición 115 de 167 países analizados.

  • Falta de registro: El 66.6 % de los emprendimientos en fases tempranas opera de manera informal, según la medición, aunque a medida que los negocios superan los 3.5 años de operación, la tasa de informalidad se reduce al 43.4%.
  • Falta de registro: El 66.6 % de los emprendimientos en fases tempranas opera de manera informal, según la medición, aunque a medida que los negocios superan los 3.5 años de operación, la tasa de informalidad se reduce al 43.4%.

“Lo que vemos aquí es que la infraestructura productiva del país no está ofreciendo una ventaja competitiva a los emprendedores, sino que le agrega costos y le dificulta que gane escala”, comentó Zelaya.

  • La inseguridad: Los emprendedores son más visibles y tienen 1.5 veces mayor probabilidad de ser víctimas de algún delito como ser asaltado, respecto a los demás guatemaltecos. El 17.9 % del total de emprendedores y el 12.1 % de los no emprendedores reportó haber sido víctima de algún delito en el 2021.
  • Falta financiamiento: En la denominada Encuesta Nacional de Expertos se considera que en Guatemala son limitadas las fuentes de financiamiento sofisticadas para los negocios nuevos y en proceso de creación, por lo que los recursos provienen principalmente de inversionistas informales, como familiares y amigos.

Según la encuesta para emprendedores del 2021, el 57% aporta el total de la inversión inicial para comenzar su negocio y solo el 13% obtiene recursos de instituciones financieras.

  • Educación: La formación para los emprendedores es de baja calidad y escasa en temas de de su interés. Según el índice de capital humano del BM, en 2020 la población guatemalteca tenía 6.3 años de escolaridad ajustados por aprendizaje, siendo superado por el 70% de los países analizados.

En tanto que en la encuesta de expertos se percibe que el sistema educativo a nivel de primaria y básicos tiene baja capacidad para estimular la creatividad y el desarrollo de habilidades blandas aplicadas al emprendimiento.

Entonces, para resolver estos desafíos, es necesario impulsar acciones para simplificar el proceso de formalización con menos pasos, más simple, más claro, de forma digital, más barato, incluyendo una estructura fiscal que sea sencilla.

Esto, porque es uno de los requisitos que se piden para acceder a créditos, exportar y vender a una compañía grande, ya que se debe facturar.

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