Entidades como JP Morgan, Barclays Capital, Goldman Sachs y Citigroup persiguen en el medio ambiente los beneficios y la imagen perdidos durante la crisis financiera del último año.
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Los bancos de inversión están redoblando sus esfuerzos para participar en el sector de las energías renovables y la lucha contra el cambio climático, con el objetivo de recuperar parte de los beneficios y la reputación perdidos durante la crisis financiera.

Bank of America Merrill Lynch, Barclays Capital, Citigroup, Goldman Sachs, Morgan Stanley y JP Morgan han trazado planes en el sector de medio ambiente a través de todas sus áreas de actuación.

«El negocio del CO2 viene como anillo al dedo a los bancos de inversión», asegura un economista. «Es una actividad en crecimiento, que da trabajo a todas las divisiones de esas entidades y que ofrece buena imagen hacia el exterior». El medio ambiente da a los bancos la posibilidad de financiar e invertir en proyectos, asesorar operaciones corporativas e intermediar la compraventa de derechos de emisión de dióxido de carbono (CO2).

Batalla
Prueba de ese renovado interés es la batalla que JP Morgan libra para hacerse con el control de Ecosecurities, una sociedad irlandesa dedicada al comercio de emisiones. La entidad estadounidense ha lanzado una oferta de 129 millones de libras (140 millones de euros) por esa firma, con el objetivo de superar otra propuesta realizada por la eléctrica francesa EDF junto a Pedro Moura, fundador de Ecosecurities.

«JP Morgan considera que la adquisición de Ecosecurities le daría una plataforma para sus aspiraciones de crecimiento en los mercados de CO2″, asegura el banco. El valor de la opa ha sorprendido a los analistas, ya que triplica la cotización de Ecosecurities antes de verano (cuando EDF realizó la primera oferta) y multiplica por más de cien veces el modesto beneficio bruto de 1,1 millones de libras que la empresa logró en el primer semestre de 2009. La principal actividad de Ecosecurities es la gestión y asesoramiento de proyectos de energías renovables en países en desarrollo, que generan créditos para emitir CO2 en otras zonas de Europa.

Fuentes del sector financiero creen que el interés de JP Morgan por Ecosecurities se debe a que el comercio de emisiones es la gran esperanza de los bancos para hacer negocio con el medio ambiente. Como explica Garth Edward, director de productos medioambientales de Citigroup Global Markets, «el mercado de emisiones permite que los bancos hagan lo que mejor saben: facilitar transacciones entre quienes quieren comprar y vender algo».

Además, mientras la financiación y asesoramiento de operaciones sigue deprimida por la crisis de crédito y los riesgos económicos y regulatorios que afectan a las energías renovables, el intercambio de derechos para emitir CO2 sigue boyante en Europa.

El volumen de transacciones en la bolsa europea de permisos de CO2 que opera Climate Exchange se duplicó en los nueve primeros meses de 2009. El crecimiento se explica por las mayores necesidades de eléctricas e industrias, pero también por la actividad de inversores financieros. «Instituciones como los fondos de pensiones están mostrando interés por tomar posiciones en ese mercado», indica Garth Edward. Ese tipo de inversores cuenta ahora con productos financieros «razonablemente sofisticados» sobre los precios del CO2.http://www.expansion.com/2009/10/08/empresas/1255034678.html

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