«En Grupo Calvo tomamos la decisión de llevar a bordo a estos observadores científicos independientes porque creemos firmemente en que la gestión de los recursos debe realizarse sobre la base de hechos científicos y eso implica que todas las partes trabajemos para aportar cuantos más datos e información posible sobre todas las variables de los ecosistemas en los que viven los peces», dijo la empresa en un comunicado.

El objetivo es impulsar la pesca sostenible y responsable. Estos observadores científicos independientes recogen datos de enorme valor científico que envían al Instituto Español de Oceanografía (IEO) y que sirven además para alimentar las evaluaciones de stock realizadas periódicamente por los científicos de las ORPs y otros organismos internacionales representativos.

Los datos que son recogidos por los observadores científicos independientes también son de enorme valor para el Grupo, pues «a partir de ellos tomamos decisiones que creemos necesarias para mejorar u optimizar algún aspecto de la actividad pesquera con repercusión directa en la sostenibilidad de la pesquería», agregó la empresa.

Contar además con un experto científico a bordo es una ventaja también para el patrón y para la tripulación de un barco. Su labor no es solo útil por los datos científicos que puede aportar a los organismos científicos o reguladores y a la propia compañía. El Grupo toma en cuenta el 100% de las recomendaciones. «Un biólogo marino posee un enorme conocimiento del ecosistema marino y, en este sentido, puede ofrecernos recomendaciones de mejora que pueden ir de las más sofisticadas a otras tan simples como enseñar a la tripulación la mejor forma de coger a una tortuga o una raya, capturada de forma incidental, para devolverla al mar sin que sufra ningún daño», dijo la empresa.

Buenas prácticas

La empresa española también educa a la tripulación sobre buenas prácticas pesqueras. La formación de la tripulación en conservación y prácticas pesqueras es una de las buenas prácticas recogidas en nuestro Decálogo de Buenas Prácticas Pesqueras.

La formación en buenas prácticas, además de incluir aspectos técnicos en el manejo y la liberación de la captura incidental, incluye cuestiones básicas de sensibilización, como la formación en el estado de los stocks atuneros, los posibles impactos que nuestra actividad pesquera puede ocasionar en el ecosistema o las distintas medidas de gestión en cada organización regional de pesca.

«Para nosotros, el concepto de Calidad Total de cualquiera de nuestras marcas va más allá de los productos e incluye las prácticas responsables a lo largo de toda la cadena de valor», dijo la empresa. Agregó que calidad en las personas asegura condiciones laborales dignas, a la de la materia prima de la mejor calidad, a la gestión responsable de recursos marinos o la limitación de nuestra política de compras solo a proveedores certificados de acuerdo con nuestros valores y requisitos.
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