Cuando la imagen presidencial rozaba un piso en 18 meses, 40% -según dos encuestas-, el Senado aprobó la mayor reforma desde 1933/34. Aunque atenuada por modificaciones, es el peor revés para Wall Street, ya golpeada por la crisis de 2006/09.

Barack Obama mismo se encargó de señalar que «esta legislación endurecerá controles sobre bancas, operadores y otros agentes de un mercado responsable de haber desencadenado la peor crisis desde 1929/33″. Manos anónimas pusieron a media asta por pocas horas algunas banderas en edificios emblemáticos de Wall Street.

El proyecto de ley pasó por sesenta votos a 39, reflejando la división de la cámara entre demócratas y republicanos. Los opositores, pues, prefirieron la disciplina partidaria y acompañar a sus correligionarios más intransigentes. En un claro mensaje a los máximos ejecutivos del negocio, la inminente «ley Christopher Dodd» (por el senador que encabeza el comité bancario) apunta a quienes malgastan en remuneraciones astronómicas y fuerzan rescates onerosos para los contribuyentes.

En verdad, los culpables de permitir ese descalabro eran altos funcionarios del gobierno de George W.Bush. Entre ellos Henry Paulson (ex Goldman Sachs, entonces secretario del Tesoro) y Benjamin Bernanke, todavía presidente de la Reserva Federal»¦ confirmado por el propio Obama.

Entre las innovaciones más notables figura una agencia pro defensa del público (mal llamado «consumidor») usuario de tarjetas y otras formas de crédito minorista. Este punto fue tachado de «socialdemócrata» por analistas del ultraconservador instituto Cato. Otra novedad será un consejo regulador de riesgos y su gestión, que contribuirá a limitar los negocios financieros, en particular derivativos y transacciones de alta frecuencia.

Un título delicado de la futura ley hace a las facultades del gobierno federal para intervenir, controlar o liquidar bancos y otros intermediarios financieros. Algunos economistas, como Paul Krugman o Jeffrey Sachs, temen que el punto revalide un viejo mito de Wall Street y Londres, las «entidades demasiado grandes para dejarlas caer». Hasta no hace mucho, Timothy Geithner «“ex director de la RF y sucesor de Paulson- compartía esa idea.

Pero otra cláusula de la «ley Dodd» tiende a evitar ese efecto. Al introducir en el contexto un factor correctivo, refuerza facultades reguladoras Por ende, podrá subdividir grandes entidades si su desmedido tamaño pusiera en peligro a todo el sistema o, alternativamente, facilite oligopolios, cartelizaciones u otras maneras de restringir la competencia.

Por fin, el artículo más controvertido y humillante para Wall Street pasó pese a los embates republicanos. Es la norma que fija un gravamen sobre toda la red, que recaudará alrededor de US$ 19.000 millones en cinco años (2011/12 a 2015/16), necesarios para solventar las propias reformas. Esta innovación aterra a los gobiernos que «“como Japón, Alemania, Holanda, Suiza y otros- ven en ese artículo una «tasa Tobin» en potencia.
http://www.mercado.com.ar/nota.php?id=365905

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