El estudio jurídico de William Janklow en Sioux Falls, Dakota del Sur, está repleto de recuerdos de sus 16 años como gobernador republicano. En una estantería baja de madera guarda una cinta roja de 1.20 metros de largo adornada con tarjetas de crédito de Citibank. Janklow es el político que en 1981 trajo Citibank a Dakota del Sur. Cuando cortó esa cinta para dar la bienvenida al banco de Nueva York, hizo saltar la tapa del negocio de las tarjetas de crédito en EU.

La ley que invitaba a Citibank a Dakota del Sur puso fin al interés que los bancos del estado podían cobrar a los prestatarios. En una reunión secreta en la residencia del gobernador con Walter Wriston, ejecutivo de Citicorp, Janklow aceptó impulsar la legislación a cambio de 400 empleos.

Una vez que se autorizó el aumento de las tasas de interés hasta donde los bancos puedan llevarlo, las tarjetas de crédito se convirtieron en un salvoconducto con beneficios enormes. En la década que terminó el 31 de diciembre de 2007, los emisores de tarjetas de crédito en EU ganaron en conjunto más de 50,000 millones de dólares (MDD). En JPMorgan Chase, las tarjetas representaron 20% tanto del ingreso como de las ganancias en 2007.

Un mal negocio

Luego, la caída económica más dura desde 1930 aplastó el mercado laboral y una cantidad sin precedente de usuarios de tarjetas dejó de pagar sus cuentas. Los tres bancos más importantes emisores de tarjetas perdieron por lo menos US$7,300 millones por las tarjetas en 2009. Bank of America, después de ganar US$4,300 millones con los plásticos en 2007, perdió US$5,500 millones en 2009.

JPMorgan Chase perdió US$2,200 millones el año pasado con las tarjetas y, a mediados de abril, reportó una pérdida de US$303 millones para el primer trimestre. «Tenemos un negocio que está perdiendo dinero», dice Paul Galant, responsable de la unidad de tarjetas de Citigroup.

En 2009, los emisores de tarjetas de crédito de EU pasaron a pérdida un total inédito de US$89,000 millones por deuda de tarjetas de crédito después de perder US$56,000 millones en 2008, según R.K. Hammer Investment Bankers, un asesor de emisores de tarjetas con sede en California.

Para el Bank of America de Charlotte, Carolina del Norte, el mar de tinta roja empezó a retroceder en el primer trimestre. Reportó US$952 millones en beneficios por las tarjetas después de liberar reservas apartadas en 2009 para cubrir impagos.

La regulación

A medida que la economía repunte, los impagos disminuirán. No así probablemente el ataque de Washington al sector. En febrero, la Ley de Responsabilidad y Transparencia de las Tarjetas de Crédito (CARD, por sus siglas en inglés) barrió con algunas de las prácticas de facturación más lucrativas de los bancos, entre ellas la posibilidad de aumentar las tasas sobre deuda existente en cualquier momento.

Janklow se compadece de los males que aquejan a la industria que lo ayudó a hacer carrera. Sin embargo, entiende el enojo de la gente con las tasas y las comisiones altas.

«En el capitalismo hay un viejo dicho: «˜Quien mucho abarca poco aprieta'», concluye Janklow.http://www.cnnexpansion.com/expansion/2010/06/01/se-acabo-el-negocio

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