La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) indicó hoy que sus países miembros «no representarán más de 43%» de la economía mundial para el año 2030, debido al rápido crecimiento de las naciones en desarrollo y emergentes.

En su reporte «Perspectivas sobre el Desarrollo Mundial: El cambio de riqueza», la OCDE refiere un «cambio estructural de importancia histórica» en la economía mundial, transformación que inició en la última década pero se aceleró por la crisis económica y financiera.

Según las previsiones de la organización, a cargo de José Angel Gurría, sus 31 miembros apenas representarán 43% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial en 2030 -desde el actual 51% y contra el 60% en 2000-.

Los países en desarrollo y emergentes constituirán 57% para el mismo año, dijo al referir que el peso de estas economías está creciendo y citó como evidencia el que China se convirtió en 2009 en el mayor socio comercial de Brasil, India y Sudáfrica.

Entre 1990 y 2008, el comercio mundial se multiplicó por cuatro, pero los intercambios «Sur-Sur» lo hicieron por 10, prueba de ello -señaló- es que el fabricante de automóviles de India, Tata, es ahora el segundo mayor inversor en Africa subsahariana.

Financieramente, en 2008 los países en desarrollo retuvieron US$4.2 mil millones de reserva, más de una vez y media la cantidad en poder de los países ricos, refirió.

Otro signo de su cada vez mayor peso es que entre 1990 y 2000, el número de países emergentes aumentó de 12 a 65, indicó la OCDE y mencionó entre otros a República Checa, Hungría, Eslovaquia y Arabia Saudita.

Las economías en Asia, como India, Indonesia y Bangladesh, y también en Africa, como Etiopía y Nigeria han dado un gran paso hacia adelante desde la condición de «pobres que convergen», destacó.

Respecto a América Latina, la organización mencionó el bajo rendimiento de la región debido a que las reformas han hecho poco para impulsar el crecimiento.

En su reporte, la OCDE habló de una reducción de la pobreza, especialmente en China, donde la tasa de miseria disminuyó de 60 por ciento en 1995 a 16 por ciento en 2005, pero esta reducción ha sido a menudo acompañada por una creciente desigualdad.

Sin embargo, esta transformación «no debe ser revertida», aseveró el organismo.http://www.elfinanciero.com.mx/ElFinanciero/Portal/cfpages/contentmgr.cfm?docId=268362&docTipo=1&orderby=docid&sortby=ASC

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