¿Cuándo conviene delegar?

27 octubre, 2015
in Category: Gerencia
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¿Cuándo conviene delegar?

¿Cuándo conviene delegar?

Por: Mundo Ejecutivo

Delegar es una palabra que asusta a muchos, en especial a aquellos que han tenido malas experiencias en el pasado o saben con exactamente cómo quieren que se hagan las cosas, pero aprender a hacerlo es crucial para escalar a la cima.

En ocasiones es mejor cuando te haces cargo de una tarea o proyecto personalmente, la clave está en sabe cuándo te conviene darle a alguien más esa tarea y a quién asignarla específicamente.

Por ello, en su columna Impress Me -dedicada a consejos para conseguir una mejor impresión profesional- Sarah McCord revela algunas recomendaciones para tomar la mejor decisión.

Quédate el proyecto si debe hacerse de una forma determinada, pero asígnalo cuando hay más de una forma para llevarlo a cabo

“Si quieres algo bien hecho debes hacerlo tú mismo” es uno de los pretextos clásicos para no delegar y en ocasiones es cierto, por ejemplo tratar con un cliente difícil o dejar un proyecto que prácticamente concebiste, pero en la mayoría de los casos, una ligera desviación de tu plan original no afectará el resultado y ayudará a construir mayor cercanía en el equipo de trabajo.

Recuerda que está bien tener diferentes formas de completar una tarea y quizá la forma de resolver problemas de otros te enseñe algo nuevo al final.

Quédate el proyecto si toma más tiempo explicarlo que hacerlo, pero asígnalo cuando se trata de una habilidad que el empleado necesita aprender

Puede ser ilógico enseñarle a alguien paso a paso algo que a ti se te da casi de forma natural, pasar horas explicando lo que pudiste hacer tú en minutos podría ser una pérdida de tiempo y conviene más que tomes el control.

Pero si esto se convierte en una excusa que repites diario, significa que algo no anda bien. Enseñarle algo a otra persona requiere tiempo y paciencia, pero cuando aprenden a hacerlo terminan la tarea y la quitan de tus manos. No le quites deberes a tus subordinados sólo porque no puedes mostrarles cómo llevarlos a cabo, recuerda que darles un trabajo que tenga un significado es una de tus responsabilidades.

Soluciónalo tú mismo cuando sea un caso excepcional o un gran evento y requiera de una respuesta inmediata.

Quédate el proyecto si es algo que disfrutas en verdad, pero dáselo a alguien más si ya no es parte de tus deberes

Si tomas tu trabajo de forma personal, asignar una tarea que amabas hacer puede convertirse en uno de los mayores obstáculos y suele ocurrir con las personas que recibieron un ascenso reciente, ya que extrañan algunas de sus viejas labores.

Pase lo que pase, debes evitar estar encima de la persona que quedó en tu lugar o entrometerte, mejor acércate con esa persona y coméntale lo mucho que te gustaba hacer ese trabajo o el tiempo que dedicaste al proyecto y ofrece tu ayuda si tiene alguna duda.

Después, toma un tiempo para pensar qué era lo que te gustaba tanto de tu puesto anterior y busca algo similar en el actual. También es importante que sepas qué si adoras lo que haces ahora y una promoción implica un cambio de 180 grados, te conviene considerar si estás dispuesto a renunciar a las responsabilidades que desempeñas en este momento.

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