Rocío Ballestero
Samer Salameh fue CEO de Prodigy Communications, empresa de telecomunicaciones, vendida a SBC Communications (actualmente AT&T) por más de US$2.000 millones. También estuvo al frente de RStar Corporation, filial de Gilat Satellite Networks, y de RaySat, proveedor de antenas de satélite, entre otras empresas estadounidenses de éxito. Luego de pensionarse decidió irse a vivir a México, país natal de su esposa, sobrina del reconocido magnate Carlos Slim. Nunca pensó que ello lo llevaría a incursionar en un negocio que está en pleno auge: bienes raíces en países emergentes.
Todo empezó con un blog donde Samer les contaba a familiares y amigos sobre los beneficios de vivir en su nueva patria, los instaba a hacer lo mismo, les compartía posibilidades de inversión en bienes inmuebles y los instruía sobre los procedimientos a seguir para fijar allí un domicilio.
Muy pronto le llovieron solicitudes de ayuda de conocidos de sus conocidos, cuya atención le estaba demandando mucho tiempo y lo llevaron a empaparse del teje y maneje del mercado, así que en julio de 2006 optó por fundar Livtopia, una firma de asesoría por internet, que empezó ofreciendo información y todos los servicios necesarios para los extranjeros interesados en mudarse, retirarse y comprar o alquilar propiedades en México. La sofisticación y especificidad en los pedidos de los clientes lo empujaron a expandirse a otros “destinos calientes”, y hoy también tiene operaciones en Panamá y Costa Rica, y va a abrir una filial en República Dominicana.
“Hay un mercado importante de estadounidenses y canadienses, principalmente, que están desesperados porque prevén que su jubilación, de unos US$2.000 mensuales, no les permitirá vivir con el lujo al que están acostumbrados en sus propios países, donde el costo de la vida se ha disparado estrepitosamente. Nosotros les presentamos locaciones paradisíacas donde dos personas pueden vivir confortable y felizmente por US$1.300 al mes o menos, y con climas ideales”, comenta Samer, quien asegura que muchas veces su piedra en el zapato para explorar opciones en el extranjero son las barreras idiomáticas y culturales.
“En nuestras latitudes, esa gente encuentra excelentes posibilidades para mantener e incluso mejorar su estilo de vida, a un costo menor, pero no tienen el know how local y como muchos ni siquiera hablan español, se les complica el manejar negocios afuera”, detalla este empresario.
Y ahí es dónde entra Livtopia: además de ayudar a los clientes a encontrar la propiedad que buscan en el lugar adecuado, les brinda asesoría legal y asume hasta los más leves detalles relacionados con una mudanza, desde el traslado transfronterizo de los enseres de la casa hasta recogerlos en el aeropuerto, llevarlos a su nuevo hogar, ayudarlos a abrir una cuenta bancaria y ponerlos en contacto con médicos de la especialidad que necesitan. La página Livtopia.com abarca desde información local detallada hasta requerimientos legales, fiscales, migratorios, servicios de transporte y un amplio inventario de propiedades para todo tipo de presupuesto.
“Ellos confían en nosotros, porque saben que les vamos a recomendar lo mejor y les vamos a ofrecer toda la información que necesiten para tomar la decisión más adecuada. Y ni siquiera les cuesta más, porque nuestras comisiones las cubren los desarrolladores y prestadores de servicios”, agrega Samer.
El principal mercado de Livtopia son los llamados baby boomers, generación nacida durante la explosión demográfica posterior a la Segunda Guerra Mundial, entre 1946 y 1964, protagonista de la era de la liberación femenina, del acceso masivo de la mujer al empleo, de los primeros hogares con doble ingreso y de un exceso de graduados bien calificados. Hoy, según diversos estudios sobre sus hábitos y preferencias, más que en gastar en artículos suntuosos y realizar largos viajes a lugares exóticos, como fue su costumbre, están interesado en invertir, y en especial en bienes raíces. Además, mantienen su deseo de disfrutar y de permanecer en actividad, pese a que están envejeciendo.
“De acuerdo con las proyecciones hay unos 90 millones de baby boomers que se van a jubilar en los próximos diez años. Con sólo un 1% que se venga a asentar en Latinoamérica estamos hablando de 900.000 personas, que pueden tener un alto impacto en estas economías emergentes. Lo que se viene es enorme”, afirma, dando un ejemplo tangible: sólo en México, de julio 2006 a la fecha, Livtopia ha ubicado a más de 100 personas, que en promedio han invertido entre US$250.000 y US$300.000, en segundas casas.
De Panamá les atrae que sea una economía dolarizada, con un centro bancario internacional, amplias conexiones aéreas, clima cálido y beneficios fiscales para los pensionados, además de facilidades logísticas y para obtener la residencia. En Costa Rica, aparte de su ubicación estratégica y atractivas condiciones climáticas, el boom está en las playas de la costa Pacífica, donde se están levantando varios proyectos urbanísticos que compiten en lujo, seguridad, calidad constructiva y servicios de valor agregado. En cada uno es estos países, la firma maneja unos 14 desarrollos clave, escogidos por la trayectoria, seriedad y respaldo de quien detrás de ellos, y en el corto plazo proyecta estar recibiendo hasta un millón de consultas electrónicas por mes. Además destinará cerca de US$2 millones a publicidad masiva. “Estamos convencidos que este es el negocio del futuro”. “Estos países están buscando inversión extranjera, y nuestra compañía es un medio que promueve y atrae divisas extranjeras, y sirve de puente entre vendedores y compradores, que quieren que sus dólares les rindan más”, concluye Salameh.