Hay razones para preguntarse si Calvin Klein conseguirá repetir el éxito alcanzado con CK One.
En 1994, Calvin Klein diseñó una fragancia que incorporaba en su pequeño frasco plano de tapa-rosca la sensación alienada y la ambivalencia sexual de la juventud de la época. CK One, con sus poco convencionales avisos publicitarios en blanco y negro, en los que posaban melancólicos modelos andróginos, fue, con ventaja, la fragancia más a la medida, dirigida a un sector especial del mercado, y que rompió todos los récords y reglas de la industria con la venta de 20 frascos por minuto en su punto culminante. La marca unisexo, que llegó a convertirse en talismán de la Generación X, fue tan auténticamente grunge que se encontraba entre las existencias de muchas tiendas de discos, junto a los álbumes de Nirvana. En abril, Calvin Klein Inc. y Coty, concesionaria de su fragancia, presentaron la continuación de CK One para una nueva generación, la llamada Y o de los milenarios. Calvin Klein aspira a rejuvenecer una fragancia incorporando la esencia de los veinteañeros, aun corriendo el riesgo de que dicha noción esté tan desactualizada como el álbum 1999 de Prince.
Hay razones para preguntarse si Calvin Klein conseguirá repetir el éxito alcanzado con CK One. La industria de la belleza ha permanecido estancada por varios años, postrada a causa de una juventud que prefiere gastar su dinero en aparatos electrónicos que en moda o perfumes. Los vástagos de CK One (CK Be, lanzada en 1996; diversos diseños de frascos de edición limitada a partir del año 2000; la nueva mezcla, más frutal, de CK One del verano de 2004) fueron poco más que medidas transitorias para evitar la debacle de una marca que para los jóvenes de hoy es tan anticuada como comprar la música en una tienda de discos.
CK One, cuyas ventas anuales alcanzaron los U$90 millones a mediados de la década de los 90, hoy vende alrededor de US$30 millones en Estados Unidos; su reinado terminó cuando Klein vendió su compañía a Phillips-Van Heusen en 2002 y ya no se ocupó más de los asuntos diarios. Además de sus otros desafíos, la compañía Calvin Klein intenta desarrollar una nueva fragancia exitosa, que no esté definida por la era; es decir, lejana a los tiempos en que Klein contrataba a Brooke Shields para vender bluyines. El único personaje que perdura desde la creación de la esencia original es Ann Gottlieb, consultora de fragancia y nariz de Calvin Klein desde los inicios del diseñador de modas en el campo de la perfumería, en 1985. Gottlieb describe los conceptos de CK One y sus vástagos como “algo tan distinto como el rojo y el amarillo”.
Calvin Klein comercializa la nueva fragancia, bautizada CK in2u, entre una nueva generación a la que considera físicamente audaz pero emocionalmente prevenida, que creció usando computadores como medios básicos de interacción. Hoy, como adultos jóvenes, son post-Abercrombie, post-Juicy Couture y están por encima de los aromas derivados de las esencias de Jennifer López, Britney Spears o Paris Hilton.
El frasco de CK in2u, diseñado por Stephen Burks (Fabien Baron diseñó la botella original), está hecho de los mismos materiales de un iPod; o sea plástico blanco y cristal. El nombre se halla escrito en la taquigrafía de un mensaje instantáneo, como una invitación casual al sexo, tan inmediata que produce la sensación de que no hubo tiempo de escribir la frase completa: in to you.
“Hemos contemplado esta fragancia como la primera de la generación ‘tecnosexual’ ”, explica Tom Murry, presidente de la compañía, valiéndose de un término creado por ellos para describir a una juventud cuya vida romántica se define parcialmente por las relaciones casuales.
Una frase típica, extraída del material de prensa de CK in2u, reza: “A ella le gusta el blog de él, a él lo estimulan los textos de ella. Es intenso. Para ya mismo”… línea que podría ‘apagar’ a su audiencia por decenas de miles.
Se trata de un grupo difícil y Calvin Klein y Coty lo saben bien porque, como parte del desarrollo de CK in2u, entrevistaron a jóvenes consumidores típicos de esta generación. “Son menos leales a las marcas”, comenta Lori Singer, vicepresidenta de mercadeo global para Coty, refiriéndose a los veinteañeros. “No quieren sentir que son objeto de mercadeo. Tienen más poder y lo saben, y permanecen imperturbables. Lo han visto todo, desde el 9/11 hasta Paris Hilton y Britney Spears sin ropa interior. Se enteran instantáneamente de todo lo que acontece en el mundo”.
Zach Klein, de 24 años, quien ha participado en sondeos que pretenden destilar la esencia de su grupo demográfico, se muestra escéptico a la idea de que las compañías adapten su lenguaje a la audiencia-objetivo. “Lo que sucede con nuestra generación es que cuando las marcas quieren llegar a nosotros usando nuestro idioma o nuestra tecnología personal, lo hacen en una forma excesivamente transparente, cosa que nos cohíbe”.
Gottlieb, la nariz de Calvin Klein, posee instinto para lo que vende. “Si conozco la audiencia-objetivo lo suficiente, puedo desarrollar una esencia para cualquiera. Mi forma de trabajar tiene menos que ver con los ingredientes que con los sentimientos que evocan”. El sabor frutal y efervescente de CK One fue un contrapunto inesperado pero intencional para la lúgubre imagen de la generación. CK in2u es “espontáneo y seductor”.
El aroma femenino incluye notas de toronja rosada, bergamota y grosellas, con un núcleo de ámbar neón, denominador común de todas las esencias de Calvin Klein. La versión masculina de CK in2u es más playera, con una mezcla salada de lima, cacao y almizcle.
Gottlieb dice que debido a que la Generación Y está acostumbrada a la información y las imágenes en rápido movimiento, la fragancia tiene un efecto rápido y su reconocimiento sobre la piel es inmediato. “Los estadounidenses, más que nadie, huelen con sus ojos y su cerebro antes que con la nariz”, enfatiza.
Zach Klein no descarta la posibilidad de que CK in2u se convierta en un éxito para su generación. Las tendencias se propagan velozmente entre ellos gracias a internet y a su hábito de adoptar lo que se ve en línea. La red puede conferirle a todo (ropa, zapatos deportivos, fragancias) un aspecto viral, pero también exponer cualquier cosa al ridículo, dejando al descubierto la verdadera esencia tanto de los proyectos de mercadeo como de los tecnosexuales.
Yahoo! le apuesta todo a Panamá
Hasta ahora, Yahoo! ha prestado mayor atención a los anunciantes dispuestos a pagar más por tener sus avisos colocados junto a un determinado resultado de búsqueda. Con Panamá la ecuación cambia.
El 5 de febrero, Yahoo! arrancó con un nuevo sistema de publicidad. Largamente esperado, se conoce como Proyecto Panamá y es el esfuerzo que hace Yahoo! para cerrar la brecha en la carrera por los dólares de la publicidad de búsqueda, un negocio en crecimiento y altamente lucrativo, dominado por Google. Como tal, Panamá es el más importante producto nuevo de Yahoo! en años. “Estamos hablando de algo que podría afectar potencialmente el más grande y más rentable segmento de negocios de Yahoo!”, afirma Mark Mahaney, analista de Citigroup.
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Entre quienes observan de cerca a Panamá se encuentra Terry S. Semel, CEO de Yahoo!: “Esta ha sido, y sigue siendo, nuestra principal prioridad”. En términos sencillos, Panamá es el esfuerzo de Yahoo! por colocar el aviso correcto ante el usuario indicado. Hasta ahora, Yahoo! ha prestado mayor atención a los anunciantes dispuestos a pagar más por tener sus avisos colocados junto a un determinado resultado de búsqueda.
La fórmula de Google es diferente y Yahoo! se ha propuesto imitarla. En esta plataforma publicitaria, los anuncios se clasifican de acuerdo con los precios de oferta y su relevancia para el usuario, lo que conduce a éste a pulsar sobre ellos con más frecuencia. Puesto que los anunciantes sólo pagan por clic, en promedio, Google gana más dinero por búsqueda que Yahoo! Y teniendo en cuenta que Google es mejor emparejando anuncios con usuarios, el sistema es también más eficiente para los anunciantes, lo que da lugar a una especie de círculo virtuoso que le confiere a Google una notable ventaja.
“Yo gasto la mayoría de mis dólares en Google –sostiene Amy Wong, gerente de mercadeo global por internet de la firma de software Trend Micro–. Me agrada saber que Yahoo! está intentando ponerse al día”, pues le gustaría distribuir el dinero de sus avisos entre Google, Yahoo! y Microsoft.
Mahaney calcula que en 2006 Google ganó de 4,5 a 5 centavos de dólar por búsqueda, mientras que Yahoo! apenas generó de 2,5 a 3. La diferencia se hace mucho más sensible por año, pues lo que se suma son millardos.
Aunque el éxito de Panamá es crucial para Yahoo!, no es el único reto que enfrenta la compañía. Al tiempo que la participación de Google en el mercado de las búsquedas crece, la de Yahoo! permanece plana. La competencia también ha crecido en el negocio de la publicidad gráfica.
Adicionalmente, mientras Yahoo! se esmera por convertirse en un portal más ágil y práctico, ha descuidado algunos frentes, razón por la cual algunos inversores prefieren aguardar a que la compañía exponga su estrategia con claridad.
Por ahora, los ojos están posados en Panamá. Semel reconoce que Yahoo! se demoró en darle vía libre al proyecto. En parte, eso sucedió porque su sistema publicitario, obtenido mediante la adquisición de los servicios Overture por US$1,6 millardos en 2003, cumplía aceptablemente su función, y los ejecutivos tardaron en darse cuenta de lo lejos que estaban del sistema de Google. Pero una vez conformado el equipo Panamá en 2005, “las cosas comenzaron a marchar con rapidez”, dice Semel.
Los miembros del equipo describen el proyecto como un enorme emprendimiento, y lo comparan con reconstruir un avión en pleno vuelo, ya que los ingenieros debieron hacer que el viejo sistema siguiera funcionando mientras desarrollaban el nuevo.
La primera fase del proyecto, que empezó a operar a mediados de octubre pasado (dos meses más tarde de lo previsto), incluye un sistema completamente nuevo para los anunciantes: un panel digital de instrumentos desde donde pueden manejar sus campañas de mercadeo, dirigir los avisos geográficamente y probar su efectividad. Incluye herramientas interactivas que sugieren a los anunciantes lo que deben incluir en la puja con base en su presupuesto y el número de usuarios que desean atraer.
Si bien la mayoría de esas características ya está disponible en Google y Microsoft, los ingenieros de Yahoo! sostienen que Panamá presenta rasgos únicos, como un “índice de calidad” que le da una idea al anunciante de la forma en que el sistema clasificará su aviso, además de un sofisticado equipo de herramientas analíticas para saber por qué ciertas campañas son más efectivas.
Yahoo! sostiene que su sistema puede ser actualizado sin producir perturbaciones en su funcionamiento, y que es lo bastante flexible para permitir manejar, más adelante, anuncios de video y audio y distribuir los avisos a dispositivos móviles. Y aunque la compañía no suministra detalles, afirma que, en el futuro, el papel de Panamá trascenderá la publicidad de búsqueda.
“Panamá es la base desde la cual integraremos todos nuestros activos publicitarios”, asegura Tim Cadogan, vicepresidente de mercadeo de búsqueda de Yahoo! La compañía ha iniciado el traslado de sus clientes al nuevo sistema y, aunque algunos han tenido dificultades, ha sido bien recibido por la mayoría.
“En lo que respecta a la facilidad de uso, Google continúa a la delantera, pero Yahoo! y Microsoft hacen todo lo posible para ponerse a la par”, dice Matthew Greitzer, director de mercadeo de búsqueda en Avenue A Razorfish, agencia de publicidad por internet.
Casi todo el mundo dentro y fuera de Yahoo! espera que el sistema genere más ingresos para la compañía, pero nadie sabe cuánto más. En enero, la compañía advirtió a los inversores que el impacto financiero de Panamá no sería visible sino hasta el segundo semestre de este año. En parte esto es porque, en la etapa de prueba inicial, algunos anunciantes terminarán pagando más y otros menos por cada clic, pues los avisos varían en cuanto a su poder de atracción. Los expertos en mercadeo de búsqueda dicen que, en general, las marcas más conocidas lograrán una mejor colocación de sus anuncios a un precio más favorable, ya que probablemente habrá más clics sobre ellos, cosa que no ocurre con las marcas menos conocidas.
Pero esta dinámica puede cambiar, dependiendo de las palabras clave utilizadas o la precisión con la que los anunciantes escogen su terreno. Yahoo! dice que un equipo de servicio al cliente trabaja conjuntamente con los anunciantes para ayudarlos a elaborar avisos más pertinentes. No obstante, pasará un tiempo antes de que el mercado se adapte al nuevo sistema y Yahoo! lo perfeccione. Sin importar cuánto gane Yahoo!, no lo hará a expensas de Google.
“Si el nuevo sistema tiene éxito, no será por los anunciantes de Google o MSN, pues ellos no se trasladarán tan fácilmente, sino por otros medios, como el e-mail, la publicidad gráfica y los presupuestos externos a la red”, comenta Stuart Larkins, vicepresidente de búsqueda en Performics, una división de Doubleclick, firma de publicidad por internet.
Indiferentemente de lo bueno que pueda ser Panamá, no es probable que alcance a Google en el corto plazo. Google ha venido perfeccionando su software de ranking publicitario durante años. Su CEO, Eric E. Schmidt, dijo hace poco que la compañía había llegado al punto de colocar menos avisos frente al usuario pero recibir un mayor número de clics. Eso no sólo significa que los avisos son más apropiados, sino que la experiencia de los usuarios también ha mejorado.
Hasta los ejecutivos de Yahoo! reconocen que la versión lanzada de Panamá no es más que un primer paso. Afirma Cadogan: “No creo que nos va a poner a la delantera. Más bien, nos permitirá avanzar hasta un punto donde poder competir más efectivamente”.