EL SECTOR PRIVADO DE LA SALUD EN Centroamérica goza cada vez más de una mejor ídem. Los casos de Costa Rica y Panamá son especialmente relevantes, con un cada vez mayor número de turismo médico (aunque Guatemala también recibe un buen número de visitantes), algo cada vez más extendido, tanto a nivel regional, como a nivel mundial. Y es que es sabido que los países del Primer Mundo miran cada vez más a los emergentes a la hora de realizarse operaciones, bien de salud, bien de estética, que en su lugar de origen les podría costar hasta diez veces lo que pagan fuera del mismo. Los servicios privados de salud en nuestros países son cada vez más reconocidos más allá de nuestras fronteras. Cada vez un mayor número de estadounidenses desempolvan sus pasaportes para practicar este tipo de viajes. Un buen servicio de salud en los seis países de la región no es barato para los nacionales, eso sí, el desmoronamiento de los servicios públicos centroamericanos ha hecho que cada vez más ciudadanos se inclinen por la medicina privada. A pesar de la mejora económica de América Central, el coste de la salud sigue siendo uno de los temas pendientes.
Para evitar el alto costo de una posible hospitalización, es necesario ser previsor y contar con un buen seguro, ya sean individuales o colectivos, y anticipándose a lo que pueda suceder.
Así lo afirman desde Semusa, empresa de correduría de seguros, al hablar del programa de Bienestar Corporativo. Al ser la póliza de salud un instrumento financiero que solventa los gastos médicos después de ocurrir la enfermedad o el accidente, se pretende motivar al empleado a que adopte una actitud de prevención para evitar las enfermedades que afectan a su salud, la productividad en el trabajo e impactan en los costos de los programas de gastos médicos. “Nuestro reto es hacer que las empresas comprendan que estos programas son favorables a sus resultados financieros, los cuales se logran a través de reducción del absentismo y de los índices de siniestralidad de las pólizas de gastos médicos”.
Y también podrán leer en páginas interiores cómo la cirugía plástica y los tratamientos estéticos han experimentado un auge brutal en Centroamérica en los últimos 5 años, hasta el punto de estar convirtiéndose en un gasto más de muchas economías familiares a partir de ingreso medio-alto.
Por último, pasen y vean los detalles de los centros sanitarios más destacados de nuestros países (República Dominicana incluida). Pero ya saben, en silencio, que entran a una zona hospitalaria.
El precio de la belleza
La cirugía plástica y los tratamientos estéticos se imponen como nuevas prioridades en la región, con un costo promedio de US$2.000Karla Echavarría / Rocío Ballestero
Mensualidad de la escuela y el colegio de los niños, compras en el supermercado, facturas de gasolina, recibos de agua, luz y teléfono, limpieza facial, terapia spa, tratamiento capilar, cirugía estética.
Sin duda algunas cosas de la lista anterior de momento no figuran dentro de los gastos obligatorios de su familia; sin embargo, créalo o no, dentro de algunos años podrían convertirse en rubros de “primera necesidad”.
Y es que precisamente como parte de este especial de salud nos dimos a la tarea de investigar ¿por qué la cirugía plástica o estética acapara actualmente los primeros lugares en la lista de consultas privadas de mayor demanda en nuestra región?
Si bien especialidades como la cardiología, pediatría, dermatología, ginecología, oftalmología y medicina interna, entre otras, siguen creciendo en demanda dentro de los hospitales y clínicas privadas de Centroamérica, la que dio el mayor salto en el último quinquenio fue la cirugía plástica.
Según los médicos consultados hay varios factores que explican el crecimiento de servicios privados de calidad. Destaca el hecho de que en las familias actuales por lo general ambos cónyuges trabajan, por lo cual tienen mayor solvencia económica. Otra razón es que la gente prefiere pagar un poco más pero ser atendida de forma expedita, acorde a su tiempo, y en un ambiente de mayor comodidad. Esto aunado a una oferta cada vez más sofisticada, apegada a tecnología de punta, que domina procedimientos novedosos.
Para Arnoldo Fournier, pionero y reconocido cirujano plástico costarricense, la cirugía plástica es una especialidad médica que le permite a la gente mejorar el aspecto externo, incluyendo malformaciones congénitas, que está cada vez más en voga.
“El hospital Santa Rita, donde atiedo, funciona desde hace 40 años. Comenzó con servicios en ginecología y obstetricia, pero de diez años para acá la cirugía plástica ha generado más trabajo y más consulta. Actualmente entre el 30% y el 35% de las operaciones que hacemos aquí son cirugías plásticas”, sostiene.
Habitualmente los pacientes visitan esos consultorios para que les arreglen los párpados, les quiten la papada del cuello y la grasa del abdomen. Las mujeres además buscan arreglarse la nariz y los pechos.
Todos buscan la juventud
Sin importar la edad que tengan, hombres y mujeres alrededor del mundo buscan verse mucho menores y mostrar calidez de cuerpo y cara. Sin embargo, a algunos expertos les llama la atención que ya no son sólo las personas de mayor solvencia ni de más de 40 años las únicas que acuden al quirófano. Todo lo contrario.
De acuerdo con Fournier, 50% de su clientela son hombres, la mayoría entre los 25 y 35 años, y 50% son mujeres, de 20 años en adelante.
“Ya hasta los muchachos sienten la presión del medio de verse muy bien para efectos de mantener su puesto de trabajo adecuadamente. Hay parejas donde los dos solicitan la cirugía. En general son todos profesionales, con ingresos familiares que les permiten hacerle frente a la inversión de unos US$2.000, en promedio, o que ahorran un poquito para lograrlo”, detalla el especialista.
Combinación que da el acabado perfecto
Para que una fórmula sea exitosa hay que tener muy clara la sumatoria de sus elementos. En este tema en particular hay una que funciona de maravilla: tratamientos quirúrgicos + tratamientos estéticos = belleza
Hay un mercado amplísimo de gente que no está dispuesta a someterse a procedimientos quirúrgicos y busca la estética como una alternativa paralela.
Ana Beatriz Brenes, propietaria del Instituto Internacional de Formación Estética y gerente general de Oasis Estética y Spa sostiene que luego de una cirugía lo ideal es que el paciente siga con un tratamiento post operatorio para quedar como realmente quiere. “Para eso nosotros utilizamos aparatología, drenaje linfático, ultrasonido, masajes y así logramos un acabado 100% exitoso”, comenta, “De hecho hoy en día la mayoría de cirujanos plásticos trabajan de la mano con la estética, hacen una liposucción, una lipectomía o cualquier procedimiento quirúrgico y luego lo trasladan a la clínica estética para que continúe con un proceso de masajes, ultrasonido y demás. Cuando vemos a algunas personas que han quedado perfectas es porque han pasado por los dos procedimientos. Si no se trabaja la parte estética no se alcanza ese 100% de excelencia en el trabajo quirúrgico”.
En este momento, su consulta puede rondar 70% mujeres y 30% hombres, y la percepción de esta profesional es que hoy en día la estética se ha convertido en una necesidad: “Yo creo que parte de las familias lo manejan dentro de su presupuesto normal de vida. Aquí viene gente de todos los niveles. Tenemos casos, y por montones, de gente que hasta solicita un crédito en un banco para hacerse un tratamiento estético” .
En el ámbito internacional el país pionero en estética es España, la escuela española está muy desarrollada y los tratamientos que ofrece son de primera. En Latinoamérica llevan la delantera Chile, Argentina, Brasil y Colombia, que cuentan con más industria en la producción de cosméticos, en aparatos y con una escuela de primera. México, por su parte, ha tenido un gran desarrollo a nivel de spas y va marcando las pautas en ese mercado de tratamientos sensoriales.
En el caso de Centroamérica, Panamá y Costa Rica tienen los niveles más altos en materia de servicios, seguidos por Honduras, Guatemala y Nicaragua.
Evidentemente, Centroamérica se ha montado en la ola de la belleza. Los consultorios de cirugía plástica se han vuelto parte indispensable de la oferta de la mayoría de centros privados y en palabras de la especialista Ana Beatriz Brenes “es un rama que va tomando el camino que en algún momento tomó la peluquería: será un hábito tan normal como ir a un salón a peinarse o a arreglarse el cabello. Llegará el momento en que las personas se practiquen un masaje y una limpieza facial por lo menos una vez al mes”.
Costo promedio en algunos procedimientos
Limpieza facial: US$40 (cada sesión)
Terapia spa: US$46 (cada sesión)
Paquete shock: US$400 ( diez sesiones para combatir flacidez y manchas)
Paquete reductivo: US$1.000
( 20 sesiones)
Fuente: Oasis Estética y Spa
Procedimientos más solicitados en las estéticas.
MUJERES
Celulitis
Adiposidades localizadas (típicos gorditos que se forman alrededor de la cadera)
Líneas de expresión
Flacidez
Manchas
HOMBRES
Limpieza facial
Combatir el acné
Servicios de depilación ( en espalda, piernas, pecho, área púbica)
Reductivos
Masaje relajante
Fuente: Instituto Internacional de Formación Estética. www.iiefesa.com
Turismo médico con bajos costos
En este momento, más de 150.000 ciudadanos estadounidenses viajan anualmente al exterior para recibir atención médica.
Joshua Kurlantzick
Al terminar mi almuerzo en un restaurante al aire libre, en el centro de Bangkok, me sentí un poco mareado. Cuando llegué en un taxi al hotel, sudaba profusamente por las axilas, los pliegues del vientre y aun por las espinillas, y mis rodillas temblaban vigorosamente, como si un taladro las estuviese perforando. No bien abrí la puerta del vehículo, me desplomé. El conductor me introdujo nuevamente en el taxi y se abrió paso como pudo entre el terrible tráfico hasta llegar a Bumrungrad International, un hospital cercano al hotel. En la sala de urgencias, me desmayé. Cuando recuperé la conciencia, una parte de mí quería huir de allí. Poco sabía de las instalaciones médicas tailandesas, y no podía evitar pensar en una clínica que había visto en la vecina Myanmar, donde los pacientes debían llevar sus propias sábanas, agujas y vendajes.
Afortunadamente, mi doctor del Bumrungrad, entrenado en Estados Unidos, me tranquilizó. Rodeado de un grupo de enfermeras listas a socorrerme a cualquier hora del día o de la noche, el doctor me informó: “Estamos seguros de que lo que usted tiene es la fiebre del dengue”, refiriéndose a la peligrosa enfermedad tropical también conocida como fiebre quebrantahuesos. Mi temperatura había alcanzado los 40 grados, pero el doctor pudo determinar rápidamente que, por fortuna, la versión que yo padecía no era la hemorrágica. Mientras descansaba en una habitación inmaculada, el galeno diseñó para mí un programa de recuperación y me recetó una semana de convalecencia, amén de varios medicamentos para combatir el dolor. Cuando por fin fui dado de alta y pedí la cuenta en la caja, a la que se llega luego de pasar por modernos restaurantes y elegantes salas de espera, quedé sorprendido: mi admisión a urgencias, consulta, habitación y bolsas llenas de drogas costaron, en total, menos de US$100.
Mi visita no planeada a Bumrungrad me enseñó un par de lecciones: una vieja y otra nueva. Durante décadas, los estadounidenses han sabido que en el exterior pueden conseguir servicios de salud más baratos, razón por la cual prefieren ir a México a someterse a cirugías pequeñas y a Canadá para comprar los fármacos recetados. Pero cada vez son más quienes reconocen que los hospitales del exterior están en capacidad de ofrecer servicios no sólo baratos, sino de gran calidad, y consideran la posibilidad del turismo médico hasta para problemas serios de salud. De hecho, al regresar a Estados Unidos, me encontré suspirando por Bumrungrad. Durante una consulta con un médico nacional, luego de ponerlo al tanto de mi diagnóstico de dengue, me hizo esperar en una sala pequeña. Pasado un rato, en vista de que no me llamaba, me asomé sigilosamente en su consultorio y lo sorprendí hojeando un libro en busca de información sobre la fiebre.
En la actualidad, el establecimiento estadounidense de la salud comienza a aceptar lo que los turistas conocen desde hace tiempo. A pesar de que persiste la reticencia por parte de algunos sectores, que el gasto en servicios de salud alcanza los US$2 billones, que la generación de baby boomers está entrando a la tercera edad y que la población de no asegurados supera los 43 millones; las aseguradoras, pequeños empleadores y personas naturales empiezan a volver la vista hacia ultramar como alternativa a los costosos tratamientos, aunque se trate de cirugías tan complejas como las cardiacas y para procedimientos no incluidos en la cobertura de salud. En este momento, más de 150.000 personas viajan anualmente al exterior para recibir atención médica.
De acuerdo con Patients Without Borders: Everybody’s Guide to Affordable, World-Class Medical Tourism (“Pacientes sin fronteras: guía general para un turismo médico accesible y de clase mundial”), libro escrito por Josef Woodman, las cirugías más complicadas pueden costar entre 60% y 80% menos en el exterior. Su tabla comparativa muestra, por ejemplo, que una derivación o bypass cardiaco en la India cuesta un treceavo de su precio en Estados Unidos, y muchos hospitales extranjeros también ofrecen cuidados post-operatorios que incluyen un alto grado de atención de parte del personal hospitalario.
Varias aseguradoras se han convertido en pioneras del turismo médico. La compañía de Florida United Group Programs ofrece planes que reembolsan diversos tipos de atención médica en ultramar, y trabaja en conjunto con Apollo, hospital localizado en Chennai, India. La aseguradora Health Net ofrece a sus clientes del sur de California una cobertura parcial en instituciones médicas de la frontera mexicana.
En Carolina del Sur, BlueCross BlueShield, una de las marcas de mayor prestigio, firmó recientemente un convenio con el hospital Bumrungrad. Otras aseguradoras importantes están considerando cubrir algunos procedimientos médicos en el exterior. La Comisión Internacional Conjunta (JCI, por sus siglas en inglés), organismo de vigilancia a hospitales, analiza actualmente varios centros médicos extranjeros para ver si llenan los requisitos estadounidenses (internet también ha facilitado a los potenciales turistas médicos recibir referencias de los doctores extranjeros).
Algunos empresarios han inaugurado agencias de viajes especializadas en trasladar a sus clientes estadounidenses a los hospitales del exterior (viajes que, con frecuencia, incluyen un periodo de vacaciones o de recuperación, como un safari africano o un fin de semana de convalecencia en una playa tailandesa). Muchas de estas compañías se concentran en un solo país o región. IndUSHealth, por ejemplo, con sede en Carolina del Norte, organiza viajes a hospitales indios, mientras que Planet Hospital, de Nueva York, se enfoca en México, Centroamérica y Singapur.
En marzo pasado, volví a Bumrungrad, sitio que ha adquirido fama internacional y que en la actualidad atiende a más de 400.000 pacientes extranjeros. Encontré los mismos restaurantes italianos y japoneses de moda, y el mismo servicio, pero el hospital se ha modernizado. Familias provenientes del Oriente Medio llegaban a la recepción en limosinas provistas por la misma institución y se registraban en habitaciones privadas. Los jóvenes empleados tailandeses también acogían con una venia y un regalo de bienvenida a los pacientes nipones, como lo harían los camareros de un hotel.
Otros hospitales tailandeses hacen esfuerzos desesperados por ponerse al día, añadiendo habitaciones tipo hotel y restaurantes de alta categoría, y desarrollando especialidades como las cirugías de cambio de sexo. Sus rivales en Singapur, India, Hungría, Argentina, Turquía, Brasil, Costa Rica, Filipinas, Sudáfrica y Dubai también han entrado al mercado del turismo médico, respaldados, por lo general, por una intensa promoción oficial (Singapur espera captar un millón de viajeros para el año 2012.)
Muchos de estos hospitales compiten no sólo con la calidad de su atención, sino en otros servicios. El hospital Apollo, de Chennai, cuenta con un gimnasio y un centro de yoga, y Singapur ha inaugurado varios “medi-spas”, donde se combinan tratamientos médicos y servicios de spa como masajes y tratamientos faciales. Costa Rica promueve sus llamados “retiros de recuperación”, especie de haciendas creadas para los turistas médicos.
Pero al tiempo que los viajeros norteamericanos empiezan a sentirse cómodos con la seguridad de los hospitales del exterior, surge un nuevo problema. Con los hospitales del mundo en desarrollo enfocados en los turistas médicos, algunos de éstos quieren sonsacar a los doctores de clínicas públicas de países como India o Tailandia, lo que conduciría al potencial rechazo a los visitantes. La prensa tailandesa ya empezó a advertir que este tipo de turismo, que puede ser más lucrativo para los mismos médicos, está dejando las clínicas públicas sin doctores. Sólo unos cuantos días después de mi tratamiento de lujo para el dengue en Bumrungrad, me percaté del otro lado del asunto. En un hospital tailandés más grande, al que llegué cuando sentí que la fiebre volvía a subir, debí aguardar, sentado en una incómoda banca en la sala de espera con colillas de cigarrillo y envases de plástico esparcidos por el piso. Pasó más de una hora antes de que una enfermera se me acercara para advertirme que los doctores tardarían varias horas en llegar.
Ante semejante perspectiva, tuve que salir a tomar un taxi para ir a Bumrungrad.