ESPECIAL DEL MES
Última Actualización: Abril 1st, 2008 - 15:07:33

Clinicas y Hospitales Privados
Octubre 5, 2007, 09:36


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EL SECTOR PRIVADO DE LA SALUD EN   Centroamérica goza cada vez más de una mejor  ídem. Los casos de Costa Rica y Panamá son especialmente relevantes, con un  cada vez mayor número de turismo médico (aunque Guatemala también recibe un  buen número de visitantes), algo cada vez más extendido, tanto a nivel  regional, como a nivel mundial. Y es que es sabido que los países del Primer  Mundo miran cada vez más a los emergentes a la hora de realizarse operaciones,  bien de salud, bien de estética, que en su lugar de origen les podría costar  hasta diez veces lo que pagan fuera del mismo. Los servicios privados de salud  en nuestros países son cada vez más reconocidos más allá de nuestras fronteras.  Cada vez un mayor número de estadounidenses desempolvan sus pasaportes para  practicar este tipo de viajes.

Un buen servicio de salud en los seis  países de la región no es barato para los nacionales, eso sí, el  desmoronamiento de los servicios públicos centroamericanos ha hecho que cada  vez más ciudadanos se inclinen por la medicina privada. A pesar de la mejora  económica de América Central, el coste de la salud sigue siendo uno de los  temas pendientes.

 Para evitar el alto costo de una posible  hospitalización, es necesario ser previsor y contar con un buen seguro, ya sean  individuales o colectivos, y anticipándose a lo que pueda suceder.

Así lo afirman desde Semusa, empresa de  correduría de seguros, al hablar del programa de Bienestar Corporativo. Al ser  la póliza de salud un instrumento financiero que solventa los gastos médicos  después de ocurrir la enfermedad o el accidente, se pretende motivar al  empleado a que adopte una actitud de prevención para evitar las enfermedades  que afectan a su salud, la productividad en el trabajo e impactan en los costos  de los programas de gastos médicos. “Nuestro reto es hacer que las empresas  comprendan que estos programas son favorables a sus resultados financieros, los  cuales se logran a través de reducción del absentismo y de los índices de  siniestralidad de las pólizas de gastos médicos”.
  Y también podrán leer en páginas  interiores cómo la cirugía plástica y los tratamientos estéticos han  experimentado un auge brutal en Centroamérica en los últimos 5 años, hasta el  punto de estar convirtiéndose en un gasto más de muchas economías familiares a  partir de ingreso medio-alto.
  Por último, pasen y vean los detalles de  los centros sanitarios más destacados de nuestros países (República Dominicana  incluida). Pero ya saben, en silencio, que entran a una zona hospitalaria.

El  precio de la belleza

La  cirugía plástica y los tratamientos estéticos se imponen como  nuevas prioridades en la región, con un costo  promedio de US$2.000

Karla Echavarría / Rocío Ballestero
  Mensualidad de la escuela y el colegio de  los niños, compras en el supermercado, facturas de gasolina, recibos de agua,  luz y teléfono, limpieza facial, terapia spa, tratamiento capilar, cirugía  estética.
Sin duda algunas cosas de la lista  anterior de momento no figuran dentro de los gastos obligatorios de su familia;  sin embargo, créalo o no, dentro de algunos años podrían convertirse en rubros  de “primera necesidad”.

Y es que precisamente como parte de este  especial de salud nos dimos a la tarea de investigar ¿por qué la cirugía  plástica o estética acapara actualmente los primeros lugares en la lista de  consultas privadas de mayor demanda en nuestra región?

Si bien especialidades como la  cardiología, pediatría, dermatología, ginecología, oftalmología y medicina  interna, entre otras, siguen creciendo en demanda dentro de los hospitales y  clínicas privadas de Centroamérica, la que dio el mayor salto en el último  quinquenio fue la cirugía plástica.

Según los médicos consultados hay varios  factores que explican el crecimiento de servicios privados de calidad. Destaca  el hecho de que en las familias actuales por lo general ambos cónyuges  trabajan, por lo cual tienen mayor solvencia económica. Otra razón es que la  gente prefiere pagar un poco más pero ser atendida de forma expedita, acorde a  su tiempo, y en un ambiente de mayor comodidad. Esto aunado a una oferta cada  vez más sofisticada, apegada a tecnología de punta, que domina procedimientos  novedosos.

 Para Arnoldo Fournier, pionero y  reconocido cirujano plástico costarricense,  la cirugía plástica es una especialidad médica que le permite a la gente  mejorar el aspecto externo, incluyendo malformaciones congénitas, que está cada  vez más en voga.
  “El hospital Santa Rita, donde atiedo,  funciona desde hace 40 años. Comenzó con servicios en ginecología y  obstetricia, pero de diez años para acá la cirugía plástica ha generado más  trabajo y más consulta. Actualmente entre el 30% y el 35% de las operaciones  que hacemos aquí son cirugías plásticas”, sostiene.
  Habitualmente los pacientes visitan esos  consultorios para que les arreglen los párpados, les quiten la papada del  cuello y la grasa del abdomen. Las mujeres además buscan arreglarse la nariz y  los pechos.

Todos buscan la juventud

Sin importar la edad que tengan, hombres  y mujeres alrededor del mundo buscan verse mucho menores y mostrar calidez de  cuerpo y cara. Sin embargo, a algunos expertos les llama la atención que ya no  son sólo las personas de mayor solvencia ni de más de 40 años  las únicas que acuden al quirófano. Todo lo  contrario.

De acuerdo con Fournier, 50% de su  clientela son hombres, la mayoría entre los 25 y 35 años, y 50% son mujeres, de  20 años en adelante.
  “Ya hasta los muchachos sienten la  presión del medio de verse muy bien para efectos de mantener su puesto de  trabajo adecuadamente. Hay parejas donde los dos solicitan la cirugía. En  general son todos profesionales, con ingresos familiares que les permiten  hacerle frente a la inversión de unos  US$2.000, en promedio, o que ahorran un poquito para lograrlo”, detalla el  especialista.

Combinación que da el acabado perfecto

  Para que una fórmula sea exitosa  hay que tener muy clara la sumatoria de sus  elementos. En este tema en particular hay una que funciona de maravilla:  tratamientos quirúrgicos + tratamientos estéticos = belleza
  Hay un mercado amplísimo de gente que no  está dispuesta a someterse a procedimientos quirúrgicos y busca la estética  como una alternativa paralela.
Ana Beatriz Brenes, propietaria del  Instituto Internacional de Formación Estética y gerente general de Oasis  Estética y Spa  sostiene que luego de una  cirugía lo ideal es que el paciente siga con un tratamiento post operatorio  para quedar como realmente quiere.

“Para eso nosotros utilizamos  aparatología, drenaje linfático, ultrasonido, masajes y así logramos un acabado  100% exitoso”, comenta, “De hecho hoy en día la mayoría de cirujanos plásticos  trabajan de la mano con la estética, hacen una liposucción, una lipectomía o  cualquier procedimiento quirúrgico y   luego lo trasladan a la clínica estética para que continúe con un  proceso de masajes, ultrasonido y demás. Cuando vemos a  algunas personas que han quedado perfectas es  porque han pasado por los dos procedimientos. Si no se trabaja la parte  estética no se alcanza ese 100% de excelencia en el trabajo quirúrgico”.

En este momento, su consulta puede  rondar  70% mujeres y 30% hombres, y la  percepción de esta profesional es que hoy en día la estética se ha convertido  en una necesidad: “Yo creo que parte de las familias lo manejan dentro de su  presupuesto normal de vida. Aquí viene gente de todos los niveles. Tenemos  casos, y por montones, de gente que hasta solicita un crédito en un banco para  hacerse un tratamiento estético” .

En el ámbito internacional el país  pionero en estética es España, la escuela española está muy desarrollada y los  tratamientos que ofrece son de primera. En Latinoamérica  llevan la delantera Chile, Argentina, Brasil  y Colombia, que cuentan con más industria en la producción de cosméticos, en  aparatos y con una escuela de primera.   México, por su parte, ha tenido un gran desarrollo a nivel de spas y va  marcando las pautas en ese mercado de tratamientos sensoriales.
  En el caso de Centroamérica, Panamá y  Costa Rica tienen los niveles más altos en materia de servicios, seguidos por  Honduras, Guatemala y Nicaragua.
  Evidentemente, Centroamérica se ha  montado en la ola de la belleza. Los consultorios de cirugía plástica se han  vuelto parte indispensable de la oferta de la mayoría de centros privados y en  palabras de la especialista Ana Beatriz Brenes   “es un rama que va tomando el camino que en algún momento tomó la  peluquería: será un hábito tan normal como ir a un salón a peinarse o a  arreglarse el cabello. Llegará el momento en que las personas se practiquen un  masaje y una limpieza facial por lo menos una vez al mes”.

Costo promedio en  algunos procedimientos

 Limpieza facial: US$40 (cada sesión)
  Terapia spa: US$46 (cada sesión)
  Paquete shock: US$400 ( diez sesiones para  combatir flacidez y manchas)
  Paquete reductivo: US$1.000
  ( 20 sesiones)

Fuente: Oasis Estética y Spa

Procedimientos más solicitados en las  estéticas.

MUJERES
  Celulitis
  Adiposidades localizadas (típicos gorditos  que  se forman alrededor de la cadera)
  Líneas de expresión
  Flacidez
Manchas

HOMBRES
  Limpieza facial
  Combatir el acné
  Servicios de depilación ( en espalda, piernas,  pecho, área púbica)
  Reductivos
Masaje relajante

Fuente: Instituto Internacional de Formación  Estética. www.iiefesa.com

Turismo  médico con bajos costos

En  este momento, más de 150.000 ciudadanos estadounidenses viajan anualmente al  exterior para recibir atención médica.

Joshua Kurlantzick
  Al terminar mi almuerzo en un restaurante  al aire libre, en el centro de Bangkok, me sentí un poco mareado. Cuando llegué  en un taxi al hotel, sudaba profusamente por las axilas, los pliegues del  vientre y aun por las espinillas, y mis rodillas temblaban vigorosamente, como  si un taladro las estuviese perforando. No bien abrí la puerta del vehículo, me  desplomé.

El conductor me introdujo nuevamente en  el taxi y se abrió paso como pudo entre el terrible tráfico hasta llegar a  Bumrungrad International, un hospital cercano al hotel. En la sala de  urgencias, me desmayé. Cuando recuperé la conciencia, una parte de mí quería  huir de allí. Poco sabía de las instalaciones médicas tailandesas, y no podía  evitar pensar en una clínica que había visto en la vecina Myanmar, donde los  pacientes debían llevar sus propias sábanas, agujas y vendajes.

Afortunadamente, mi doctor del  Bumrungrad, entrenado en Estados Unidos, me tranquilizó. Rodeado de un grupo de  enfermeras listas a socorrerme a cualquier hora del día o de la noche, el  doctor me informó: “Estamos seguros de que lo que usted tiene es la fiebre del  dengue”, refiriéndose a la peligrosa enfermedad tropical también conocida como  fiebre quebrantahuesos. Mi temperatura había alcanzado los 40 grados, pero el doctor  pudo determinar rápidamente que, por fortuna, la versión que yo padecía no era  la hemorrágica. Mientras descansaba en una habitación inmaculada, el galeno  diseñó para mí un programa de recuperación y me recetó una semana de  convalecencia, amén de varios medicamentos para combatir el dolor. Cuando por  fin fui dado de alta y pedí la cuenta en la caja, a la que se llega luego de  pasar por modernos restaurantes y elegantes salas de espera, quedé sorprendido:  mi admisión a urgencias, consulta, habitación y bolsas llenas de drogas  costaron, en total, menos de US$100.

Mi visita no planeada a Bumrungrad me  enseñó un par de lecciones: una vieja y otra nueva. Durante décadas, los  estadounidenses han sabido que en el exterior pueden conseguir servicios de  salud más baratos, razón por la cual prefieren ir a México a someterse a  cirugías pequeñas y a Canadá para comprar los fármacos recetados. Pero cada vez  son más quienes reconocen que los hospitales del exterior están en capacidad de  ofrecer servicios no sólo baratos, sino de gran calidad, y consideran la  posibilidad del turismo médico hasta para problemas serios de salud. De hecho,  al regresar a Estados Unidos, me encontré suspirando por Bumrungrad. Durante  una consulta con un médico nacional, luego de ponerlo al tanto de mi  diagnóstico de dengue, me hizo esperar en una sala pequeña. Pasado un rato, en  vista de que no me llamaba, me asomé sigilosamente en su consultorio y lo  sorprendí hojeando un libro en busca de información sobre la fiebre.
  En la actualidad, el establecimiento  estadounidense de la salud comienza a aceptar lo que los turistas conocen desde  hace tiempo. A pesar de que persiste la reticencia por parte de algunos  sectores, que el gasto en servicios de salud alcanza los US$2 billones, que la  generación de baby boomers está entrando a la tercera edad y que la población  de no asegurados supera los 43 millones; las aseguradoras, pequeños empleadores  y personas naturales empiezan a volver la vista hacia ultramar como alternativa  a los costosos tratamientos, aunque se trate de cirugías tan complejas como las  cardiacas y para procedimientos no incluidos en la cobertura de salud. En este  momento, más de 150.000 personas viajan anualmente al exterior para recibir  atención médica.

De acuerdo con Patients Without Borders:  Everybody’s Guide to Affordable, World-Class Medical Tourism (“Pacientes sin  fronteras: guía general para un turismo médico accesible y de clase mundial”),  libro escrito por Josef Woodman, las cirugías más complicadas pueden costar  entre 60% y 80% menos en el exterior. Su tabla comparativa muestra, por  ejemplo, que una derivación o bypass cardiaco en la India cuesta un treceavo de  su precio en Estados Unidos, y muchos hospitales extranjeros también ofrecen  cuidados post-operatorios que incluyen un alto grado de atención de parte del  personal hospitalario.

Varias aseguradoras se han convertido en  pioneras del turismo médico. La compañía de Florida United Group Programs  ofrece planes que reembolsan diversos tipos de atención médica en ultramar, y  trabaja en conjunto con Apollo, hospital localizado en Chennai, India. La  aseguradora Health Net ofrece a sus clientes del sur de California una  cobertura parcial en instituciones médicas de la frontera mexicana.

En Carolina del Sur, BlueCross  BlueShield, una de las marcas de mayor prestigio, firmó recientemente un  convenio con el hospital Bumrungrad. Otras aseguradoras importantes están  considerando cubrir algunos procedimientos médicos en el exterior. La Comisión  Internacional Conjunta (JCI, por sus siglas en inglés), organismo de vigilancia  a hospitales, analiza actualmente varios centros médicos extranjeros para ver  si llenan los requisitos estadounidenses (internet también ha facilitado a los  potenciales turistas médicos recibir referencias de los doctores extranjeros).

Algunos empresarios han inaugurado  agencias de viajes especializadas en trasladar a sus clientes estadounidenses a  los hospitales del exterior (viajes que, con frecuencia, incluyen un periodo de  vacaciones o de recuperación, como un safari africano o un fin de semana de  convalecencia en una playa tailandesa). Muchas de estas compañías se concentran  en un solo país o región. IndUSHealth, por ejemplo, con sede en Carolina del  Norte, organiza viajes a hospitales indios, mientras que Planet Hospital, de  Nueva York, se enfoca en México, Centroamérica y Singapur.

En marzo pasado, volví a Bumrungrad,  sitio que ha adquirido fama internacional y que en la actualidad atiende a más  de 400.000 pacientes extranjeros. Encontré los mismos restaurantes italianos y  japoneses de moda, y el mismo servicio, pero el hospital se ha modernizado.  Familias provenientes del Oriente Medio llegaban a la recepción en limosinas  provistas por la misma institución y se registraban en habitaciones privadas.  Los jóvenes empleados tailandeses también acogían con una venia y un regalo de  bienvenida a los pacientes nipones, como lo harían los camareros de un hotel.
  Otros hospitales tailandeses hacen  esfuerzos desesperados por ponerse al día, añadiendo habitaciones tipo hotel y  restaurantes de alta categoría, y desarrollando especialidades como las  cirugías de cambio de sexo. Sus rivales en Singapur, India, Hungría, Argentina,  Turquía, Brasil, Costa Rica, Filipinas, Sudáfrica y Dubai también han entrado  al mercado del turismo médico, respaldados, por lo general, por una intensa  promoción oficial (Singapur espera captar un millón de viajeros para el año  2012.)

Muchos de estos hospitales compiten no  sólo con la calidad de su atención, sino en otros servicios. El hospital  Apollo, de Chennai, cuenta con un gimnasio y un centro de yoga, y Singapur ha  inaugurado varios “medi-spas”, donde se combinan tratamientos médicos y  servicios de spa como masajes y tratamientos faciales. Costa Rica promueve sus  llamados “retiros de recuperación”, especie de haciendas creadas para los  turistas médicos.

Pero al tiempo que los viajeros  norteamericanos empiezan a sentirse cómodos con la seguridad de los hospitales  del exterior, surge un nuevo problema. Con los hospitales del mundo en  desarrollo enfocados en los turistas médicos, algunos de éstos quieren sonsacar  a los doctores de clínicas públicas de países como India o Tailandia, lo que  conduciría al potencial rechazo a los visitantes. La prensa tailandesa ya  empezó a advertir que este tipo de turismo, que puede ser más lucrativo para  los mismos médicos, está dejando las clínicas públicas sin doctores.

Sólo unos cuantos días después de mi  tratamiento de lujo para el dengue en Bumrungrad, me percaté del otro lado del  asunto. En un hospital tailandés más grande, al que llegué cuando sentí que la  fiebre volvía a subir, debí aguardar, sentado en una incómoda banca en la sala  de espera con colillas de cigarrillo y envases de plástico esparcidos por el  piso. Pasó más de una hora antes de que una enfermera se me acercara para  advertirme que los doctores tardarían varias horas en llegar.
  Ante semejante perspectiva, tuve que  salir a tomar un taxi para ir a Bumrungrad.


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