El panorama del turismo en la región centroamericana es ciertamente alentador si se observan las cifras de llegadas de turistas que han venido aumentando de manera creciente en los últimos años (ver tabla). En 2005 el ingreso de turistas a Centroamérica creció un 13.6%, según la Organización Mundial del Turismo (OMT), muy por arriba de la media mundial de 5.5% y consecuentemente aumentaron los ingresos por este rubro que constituye un renglón prioritario para la economía de la región. El año pasado el turismo generó para Centroamérica cerca de 5 mil millones de dólares, 13% más que en 2004.
Por fortuna las imágenes de guerra civil que evocaban la sola mención de países como Guatemala y El Salvador han quedado en el pasado y la región gana puntos continuamente como un destino de moda para vacaciones. A la par con el aumento de visitantes de los últimos años están los nuevos y diversos proyectos hoteleros de playa de los que da cuenta este informe.
Centroamérica cuenta con importantísimos recursos naturales que le permiten competir en el ámbito mundial ya que ofrece una de las más grandes reservas ecológicas del mundo en proporción a su tamaño (900.000 especies de plantas y animales), lugares inexplorados, una amplia oferta de aventura, una rica y variada cultura, ―mezcla de herencia indígena, inmigración africana y colonialismo europeo―, así como una infraestructura turística en pleno desarrollo. Además, los precios para el viajero europeo y estadounidense resultan muy competitivos.
Para dar a conocer la región como conjunto se creó en 2002 la Agencia de Promoción Turística de Centroamérica (CATA, por sus siglas en inglés) con sede en Madrid. De esta manera se potenciaron los esfuerzos, experiencias, recursos y capacidades de los diferentes agentes económicos que promueven el turismo en cada país. Se buscó, en parte, imitar el modelo europeo que ofrece excursiones en la que los turistas visitan varios países en un solo recorrido.
Los esfuerzos de promoción de CATA junto con las acciones que lleva a cabo cada país han dado como resultado un incremento de dos dígitos, tanto en llegadas de turistas como en ingresos, en los últimos dos años en Centroamérica. Las cifras confirman la trayectoria de Costa Rica que ha proyectado bien su imagen en el mundo como destino ecoturístico, principalmente entre los norteamericanos.
Costa Rica es el país de la región que más se beneficia del turismo que le genera tres veces más divisas que el banano y siete veces más que el café. Este país recibe la mayor cantidad de turistas (1.68 millones en 2005) siendo el gasto promedio por persona de US$952, mientras que el promedio en la región es de US$708 y en el mundo de US$843 (cifras OMT). Que haya más ingresos sin aumentar el número de visitantes es un objetivo para el país, esto quedó claro en el informe que presentó Canatur (Cámara Nacional de Turismo de Costa Rica) con ocasión del Día mundial del turismo el pasado septiembre.
Al respecto nos comentó Daniel Chavarría, presidente de Profimercadeo: “No tenemos vocación de destino de masa, nuestro producto turístico es muy frágil, estamos hablando de parques nacionales, reservas forestales y en estos no pueden entrar grupos grandes ya que tienen una carga límite.” Chavarría nos explica que a Costa Rica llegan dos tipos de visitantes, aquellos que buscan los resorts todo incluido con espectáculos de animación y fiestas y aquellos que buscan el descanso, el disfrute y el aprendizaje de la naturaleza, lo cual encuentran en un hotel más pequeño.
“Tradicionalmente hemos sido un destino de hoteles pequeños en manos de varios propietarios, hoteles que buscan la certificación de sostenibilidad turística (…), últimamente el Gobierno ha permitido el desarrollo de megaproyectos sobre todo en el área del Golfo de Papagayo. Pero cada vez en el mundo el turista aprecia que se proteja el medio ambiente, que los hoteles se promuevan como hoteles verdes, certificados, que busquen la sostenibilidad turística respetando cultura y naturaleza”, agregó Chavarría.
Siguiendo con el panorama de la región son dos los países que reflejan mayor crecimiento después de Costa Rica: El Salvador y Guatemala, en ellos nos detendremos un poco antes de resumir las tendencias hoteleras que pudimos observar tras investigar proyectos recientes de playa. Buscamos proyectos nuevos o remodelaciones importantes inauguradas entre diciembre de 2005 o por inaugurarse hasta diciembre de 2007. Se tomaron seis países de la región: Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y uno de los destinos turísticos más importantes del Caribe: República Dominicana que creció un 12% en llegada de turistas en el 2005.
El Salvador es el país con mayor crecimiento por ingresos turísticos en 2005. En los últimos diez años ha contabilizado la llegada de 7.328.023 turistas registrando un crecimiento promedio anual de 30.8% según la Corporación Salvadoreña de turismo (CORSATUR). Desde 2001 el turismo ocupa el primer lugar en la generación de divisas por arriba de sectores tradicionales como el café, el camarón, el azúcar e incluso la maquila, abajo solo de las remesas familiares. El crecimiento hotelero en este país registró un crecimiento de más del 20% en el número de hoteles en el último año.
En Guatemala el turismo se ha convertido en la tercera fuente generadora de divisas después de las exportaciones (café, azúcar, banano, cardamomo y otros productos agrícolas) y el envío de remesas familiares del extranjero. Guatemala superó por primera vez el millón de visitantes en el 2004 cuando llegaron al país 1.181.526 turistas que dejaron US$770.1 millones y el año pasado 1.312.199 extranjeros visitaron esta nación centroamericana. La meta de la industria turística para el 2006 es superar los 1.5 millones de visitantes y los US$1.000 millones en divisas.
El turismo en Guatemala se ha distribuido en cuatro zonas principales: en la Ciudad Guatemala, la antigua Guatemala, Petén, la zona arqueológica Maya y la zona turística moderna con los Parques temáticos por ello es que la oferta de hoteles de playa es mucho menor que en los otros países del istmo continental.
Tendencias en la construcción hotelera Después de elaborar este informe –que nos implicó indagar por nuevos proyectos de construcción hotelera de playa–, pudimos constatar lo siguiente: existe una fuerte tendencia a invertir en condominios dentro de los cuales se construye un hotel, que resulta conveniente para que los futuros compradores de apartamentos o villas conozcan la zona y puedan tomar su decisión de compra en el terreno. Muchos de los condominios parten de cero, algunos de ellos cuentan con páginas de internet donde muestran cómo acondicionaron el terreno, reforestaron, etc. Por lo general, los complejos han sido instalados en islas o zonas alejadas con playas vírgenes, aguas cristalinas y naturaleza inexplorada; por lo que deben dotarse de todo lo necesario: vías de acceso, zonas comerciales, clubes sociales y deportivos, canchas de golf, helipuerto y algunos hasta estación de policía.
Condominios Estas pequeñas ciudadelas están financiadas en su mayoría con capitales mixtos donde la inversión extranjera suele ser el mayor porcentaje y están orientadas hacia el mercado del exterior. La mayoría recibe nombres en inglés y si adoptan un vocablo local como nombre, éste irá seguido del indefectible: Beach, Golf and Spa. Sus páginas en internet tienen como lengua principal también el inglés y el diseño de los proyectos busca que los futuros residentes no se sientan fuera de casa, a no ser por la naturaleza exuberante que los rodeará.
Grandes cadenas Por supuesto, en la búsqueda de nuevos hoteles nos encontramos con las grandes cadenas internacionales como Meliá, Barcelo, InterContinental y Riu; que continúan inaugurando hoteles, sobre todo en los países con mayor trayectoria turística o de negocios como República Dominicana, Panamá y Costa Rica. Estos hoteles siguen los estándares mundiales de hotelería que les han permitido su actual posicionamiento y funcionan bajo el sistema del “todo incluido”, que tanta acogida ha tenido entre los turistas. Todos han adaptado sus instalaciones con grandes salones y servicios para atender también al viajero de negocios y a los grupos para convenciones e incentivos, un nicho que se ha mostrado especialmente rentable en la industria de los viajes.
Hotel boutique En tercer lugar están los hoteles boutique cuya esencia es precisamente la de atender a un grupo minoritario con una alta capacidad de gasto. Estos hoteles suelen ser muy pequeños porque generalmente funcionan en antiguas haciendas o edificios con especial valor histórico o arquitectónico, pero sus nombres terminan retumbando en los oídos de todos porque los visitan celebridades o son objeto de grandes reportajes en revistas conocidas. Fernando Peña, gerente de ventas de uno de los hoteles reseñados en este especial en la República Dominicana define el hotel boutique como “un hotel con restaurante gourmet, decoración minimalista, moderna y clásica a la vez y que ofrece detalles personalizados que hacen sentir al huésped como en su casa. El hotel boutique es un viejo concepto que se esta haciendo muy popular, en islas como la nuestra, para salir de lo clásico y tradicional de los ‘todo incluido’. Es un concepto que busca el viajero exigente, que sabe bien lo que quiere y que por lo general no escatima en precio”.
Roberto Casoni, propietario de Casa Colonial en Puerto Plata (República Dominicana), añade que “los hoteleros están incursionando en este nicho de mercado que no es competitivo con los hoteles tradicionales all inclusive de cuatro estrellas sino que es un complemento; es que el turista que viene a este hotel ya sabe lo que busca”.
Ecolodges Una última tendencia la conforman los hoteles catalogados como ecolodges, enmarcados en la perspectiva del ecoturismo; concepto enfrentado a aquel turismo cuyo principal objetivo es el enriquecimiento monetario, que descuida el hábitat y que se desarrolla a costa del desplazamiento o la explotación de las comunidades locales. En contraposición, el ecoturismo preserva el medio ambiente en el que se desarrolla y beneficia a las comunidades locales, sin olvidarse de obtener una rentabilidad que le permita sostenerse en el tiempo.
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En Centroamerica, curiosamente, la iniciativa del ecoturismo también parece venir de afuera, como las grandes cadenas, solo que estos extranjeros se trasladan al trópico buscando realizar un sueño de vida y lo que invierten en sus nuevas moradas suele ser su propio capital. Las formas de construcción empleadas respetan el estilo local, son casitas sobre el mar o en medio de la selva, construidas con maderas locales, techos de palma y dotadas de muebles de bambú. Allí, reciclan la basura, las duchas funcionan con energía solar, el agua se filtra y se reutiliza para irrigación. Muchas cuentan con servicios similares a los que ofrecen los hoteles de lujo y sirven a manteles platos suculentos combinando la gastronomía extranjera con productos locales. También cuidan el aspecto de la relación con la comunidad. En Panamá, por ejemplo, encontramos constructoras que conforman fundaciones con el objetivo de mejorar la calidad de vida de la comunidad local, involucrándolos en los objetivos de crecimiento sostenible. Y es que el turismo tiene la capacidad de contribuir decisivamente en la lucha contra la pobreza, pero muchas veces hace falta un verdadero compromiso para lograrlo.´
| El Salvador, un caso atípico | Karla Echavarría |
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Este pequeño país centroamericano comenzó tarde en la atracción de turismo debido a los graves problemas internos que tenía. Hoy es un país pujante que poco a poco está ganando la simpatía de muchos. Entrevistamos al ministro de turismo, José Rubén Rochi quien asegura que “la promoción del turismo de playa complementa lo que vamos a hacer con el turismo de reuniones, ya que buscamos que los viajes de negocios, convencionistas y los que vienen a El Salvador por cualquier tipo de reuniones también tengan como oferta complementaria la visita a nuestras playas”. Los Acuerdos de Paz, firmados en 1992, marcaron nuevas y múltiples expectativas para el país en diversos sectores. En el caso específico del turismo una muestra fue la creación, en 1996, de CORSATUR (Corporación Salvadoreña de Turismo). ¿Cómo ha sido la experiencia de trabajo para ustedes y cuáles han sido sus mayores logros? La experiencia de CORSATUR en estos ocho años ha permitido que el proyecto del Ministerio sea catapultado de una manera más rápida. De no haber existido CORSATUR, lanzar un Ministerio de Turismo habría costado más esfuerzo, tiempo y recursos económicos. Cuando se funda el Ministerio de Turismo (2004) CORSATUR ya tenía ocho años de experiencia, lo que permitió que el lanzamiento de esta nueva institución de gobierno fuera mucho más expedita y eficiente. Hasta este momento solo somos tres personas en el Ministerio, dejando la responsabilidad de la ejecución de la política y el Plan Nacional de Turismo a CORSATUR. ¿Cómo describen ustedes el sector turismo en el país en términos de crecimiento, expansión, número de turistas y demás? Las tasas de crecimiento que ha tenido El Salvador en los últimos dos años son abrumadoras. Que se estén dando estas tasas de crecimiento tan positivas es en parte la labor de diez años del trabajo de CORSATUR, pero también saber que El Salvador se está convirtiendo en un destino turístico emergente muy novedoso y exótico, asociado a un pasado muy particular y que ahora la gente quiere visitar. Estas mismas tasas de crecimiento han contribuido a que el sector internamente se dinamice. El presidente de la República ha lanzado señales positivas no solo con la fundación del Ministerio de Turismo, sino también con la declaración del turismo como política de Estado, sector prioritario de la economía, prioridad presupuestaria, Ley de Turismo y lanzamiento del Plan Nacional de Turismo 2014. Si encontramos que existe una demanda insatisfecha con este flujo de visitantes que estamos teniendo sumado a la señales positivas que está arrojando el gobierno, entonces encontramos una nueva dinámica del sector productivo en el país. ¿Cuáles son las prioridades para el sector turístico salvadoreño de cara al TLC? La legislación alrededor del TLC beneficia directamente al sector turismo, sobre todo en aquellos casos que tienen que ver con inversionistas, porque las leyes y la reglamentación relativa al TLC aplican a las empresas que se instalen en el país. Por tanto, no discrimina a las empresas turísticas. En ese sentido, los inversionistas turísticos se van a ver beneficiados con las leyes que rigen en torno al tratado. Además, vale la pena destacar ante los ojos de los inversionistas de Estados Unidos que El Salvador se ha puesto en el radar como un destino de inversión. Esto nos abre el camino para que vendamos el país como un destino de inversión turística, dentro del marco de este acuerdo. Tanto es así, que hicimos un CAFTA TOUR, versión turismo, en la primera semana de octubre. En esta gira empresarial, junto con la oficina de inversión PROESA y la Cámara Americana de Comercio AMCHAM, realizamos dos foros de negocios en Nueva York y Maryland y sostuvimos reuniones privadas con inversionistas de la zona. El halo CAFTA que se ha generado nos facilita aprovechar la oportunidad para buscar inversión en el rubro del turismo. ¿Se está convirtiendo el turismo de playa en la punta de lanza del sector o predomina otro tipo de turismo en el país? No son excluyentes. La tendencia mundial es a sol y playa, aún cuando nuestro Plan Nacional de Turismo 2014 dirija su estrategia a un turismo de encuentros, en el que pretendemos hacer de El Salvador “el punto de encuentros en Centroamérica”, buscando así un turismo de reuniones y convenciones. Esto no excluye que nuestros 321 kilómetros de playa puedan ser receptores de la inversión turística dentro del tema de sol y playa. La promoción del turismo de playa complementa lo que vamos a hacer con el turismo de reuniones, ya que buscamos que los viajes de negocios, convencionistas y los que vienen a El Salvador por cualquier tipo de reuniones también tengan como oferta complementaria la visita a nuestras playas.
Hay que destacar un binomio muy importante: uno es el tamaño del territorio y el segundo la buena infraestructura vial en nuestro país. Juntos ofrecen un desplazamiento entre destinos muy rápido. El viajero de reuniones fácilmente puede desplazarse a otros sitios. Además, hay que destacar que las playas en El Salvador están dentro de las diez mejores playas para surfing. Por tanto, el tema de sol y playa dentro de nuestro plan juega un papel muy importante. A corto plazo, ¿cuáles son las prioridades que los hoteleros y grupos que apuestan al turismo en el país deben afinar? Hay dos desafíos muy importantes por los que tenemos que trabajar. Uno es la mejora de la calidad. Un país que está comenzado el paso de un turismo interno hacia un turismo internacional, tiene que pasar por ese proceso evolutivo. Tenemos que hacer un esfuerzo muy grande junto con el sector privado para mejorar la calidad de los servicios que se ofrecen a los turistas. Por otro lado, está el tema de capacitación y formación. Como el país no ha estado inmerso en el tema turismo en los últimos años, no se ha formado una infraestructura académica en el país que le permita formar una mano de obra calificada dentro del ramo del turismo. Aquí no me estoy refiriendo únicamente a nivel profesional, sino a nivel técnico y vocacional. Lo que menos quisiera es tener un ejercito de generales, pues no vamos a tener a nadie en la línea de fuego: camareras, bar tenders, guías de turismo, cocineros. De manera que tenemos que empujar la formación profesional y fomentar la capacitación técnica. |
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